lunes, 29 de agosto de 2011

Fraudes y escándalos patrimoniales

Pensaba dedicar mi comentario semanal a comenzar a difundir propuestas concretas para refundar el país desde sus cimientos -y someterlas a la discusión pública- pero, nuevamente, tendré que postergar ese propósito, toda vez que la vertiginosa actualidad me impone tratar dos temas en particular.
Finalmente, parece que el ya inocultable fraude -pese a la banalización del mismo efectuada por don Lorenzetti, el inefable Presidente de la Corte Suprema de Justicia- cometido en ocasión de las primarias ha conseguido que todos los partidos de oposición, sin excepciones, hayan iniciado una verdadera cruzada para impedir su reproducción en la primera vuelta electoral que se realizará el 23 de octubre.
Creo que en estos hechos y más allá de la prematura y absurda felicitación con que la señora Presidente gratificara públicamente al Ministro del Interior, don Randazzo, lo que pasará a integrar el libro de records personal de este Gobierno son las palabras de este personaje de opereta quien, muy suelto de cuerpo, explicó que se oponía al sistema de boleta única porque, en caso de aplicarse, haría que el Ejecutivo perdiera gobernabilidad. Traduciendo, dijo que ese método, utilizado con éxito en Santa Fe y en Córdoba, permite que los ciudadanos elijan con facilidad a un presidente de un color político y a legisladores de otro, lo cual redundaría en un mayor control desde el Congreso. ¡Qué democrática razón!
Más allá del éxito que pueda cosechar el abanico opositor en la materia, no debe dejarse de lado la propuesta de instruir a todos los fiscales de cada uno de los partidos -de mesa, generales, en el Ministerio del Interior e informáticos- para que cumplan su rol para todo el resto del arco político, controlando que no falten boletas tanto propias como ajenas y verificando la exactitud de la confección de las planillas del escrutinio, (retirando copia firmada de las mismas al terminar el acto), de los telegramas que se envíen y se reciban, y de la carga manual en el centro de cómputos. Además, deberá hacérseles saber que, ante la menor irregularidad detectada, tendrán que solicitar al presidente de mesa o a los funcionarios de la Cámara Nacional Electoral la suspensión del comicio hasta tanto sea subsanada, convocando a la prensa en caso necesario.
Por lo que he visto estos días en diferentes programas políticos, han hecho suya esta sugerencia la Senadora Chiche Duhalde y los diputados Patricia Bullrich y Federico Pinedo, mientras que la Coalición Cívica ha iniciado una inteligente campaña en Internet para juntar firmas que reclamen la implantación de la boleta única.
Sólo así, más allá del resultado final que obtenga cada uno de los candidatos en octubre, todos los argentinos podremos saber, a ciencia cierta, qué Presidente y Vice hemos elegido, cuáles serán nuestros representantes en las dos cámaras del Congreso, qué gobernadores, qué intendentes, etc... Es decir, sabremos que están a cargo de la cosa pública quienes verdaderamente han sido electos para ocupar los cargos y no otros, surgidos del fraude, del patoterismo, de la estafa a la ciudadanía.
Es imprescindible, entonces, que todos -en especial aquéllos que hemos enviado y recibido tantos mails refiriendo robos de boletas, telegramas adulterados y hasta cálculos de porcentajes-, nos comprometamos con el país y con el futuro, y dediquemos un día de nuestra vida a intentar frenar estas maniobras, tan humillantes para la sociedad.
En otro orden de cosas, corresponde reiterar que, como es sabido, resulta muy difícil que los individuos que componen la sociedad, en general, comprendan cuánto perjudica su vida cotidiana y su futuro la corrupción gubernamental. Una prueba de ello es el escaso resultado que obtienen las campañas publicitarias basadas sólo en las críticas a ese flagelo, aunque apelen simplemente a imágenes demostrativas de esos perjuicios, al menos mientras la bonanza económica siga acompañando al gobierno de turno.
Aún así, antes de terminar esta nota, quiero hacer hincapié en las escandalosas declaraciones juradas patrimoniales presentadas por quienes ocupan los primeros escalones de este Gobierno, ocultas tras el episodio Alfano-Massera, inventado por los medios afines. Cabe resaltar, a priori, que la Oficina Anticorrupción, digitada por el Ejecutivo, extendió injustificadamente -¡qué premonición!- el plazo de presentación de las mismas hasta una fecha posterior a las elecciones primarias celebradas el 14 de agosto pasado.
Si el funcionario a cargo de ese organismo hubiera leído un párrafo de este artículo, seguramente no hubiera recurrido, por innecesario, a un artilugio por el cual, en algún momento, deberá rendir cuentas ante la Justicia. Como se ha visto estos días, el tema no resulta del más mínimo interés para quienes se encuentran fuera del pequeñísimo círculo hiperinformado.
No ha producido sorpresa alguna que el patrimonio Kirchner haya crecido 27,4% este año, alcanzando la suma de setenta millones de pesos, pese a que sus propietarios doña Cristina y la sucesión de don Néstor (q.e.p.d.)- sólo hayan ejercido cargos públicos desde hace más de dos décadas; sólo desde 2003, es decir, desde que llegaron a Buenos Aires, ese incremento alcanza a 3.540%.
Ya esos datos ya claman al cielo, más allá de los insólitos recursos utilizados para justificar el crecimiento económico -tasas bancarias inexistentes en plaza, fabulosos alquileres de hoteles pagados por inquilinos que pierden fortunas con ellos-, si no fuera que se refiere exclusivamente a la parte blanca del acervo y deja afuera a todos los cuantiosos bienes que aún no deben haber podido ser tratados con jabón fiscal.
Menciones aparte merecen las declaraciones juradas presentadas por el Ministro de Economía y candidato a Vicepresidente, don Amado, y por el Administrador Nacional de la Anses, don Diego Bossio. Estos dos pelafustanes con certeza han sido escogidos por la señora Presidente para sus presentes y futuros cargos públicos por sus evidentes condiciones de emulación, clarividencia, audacia y suerte, ya que han registrado incrementos patrimoniales sumamente envidiables (124%, don Boudou, y aún más -144%- el zar de los jubilados) durante el último año.
Pero tampoco en este caso los ciudadanos creerán necesario pedir explicaciones a tantas desmesuras, ni los jueces alquilados -cuyos contratos parecen destinados a la renovación- sentirán la compulsión investigativa imprescindible en una república que se precie de tal.
Argentina está al borde de padecer uno de los peores males que pueden aquejar a una democracia: el partido único, y la concentración infinita de poder que eso conlleva. Si la señora Presidente y sus acólitos obtienen un porcentaje similar o mayor de votos que los que figuraron a su nombre el 14 de agosto, el FpV tendrá mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Aunque no fuera así, no tengo ninguna duda que muchos de quienes jugaron a la independencia, dentro y fuera del PJ, volverán al redil mansos como corderos y agregarán sus manos a las de los oficialistas, a la hora de votar los proyectos que enviará el Ejecutivo.
Tampoco debe olvidarse que, más allá de los buenos modales de quienes representan al FAP, de Binner, los socialistas y los radicales seguramente acompañarán muchos de los proyectos que, desde Olivos, serán diseñados para profundizar el modelo; de allí el interés de la Casa Rosada en beneficiar a estos sectores.
Qué significará esa profundización nos lo están avisando los antiguos y actuales funcionarios, cada vez que se les suelta la traílla. Basta recordar los dichos de doña Conti, cuando reclamó una Cristina eterna, don Feletti, cuando se refirió al aumento de la intervención del Estado, y don Mariotto quien, pensando que el 14 de agosto era el 23 de octubre, exigió a los jueces levantar inmediatamente las medidas cautelares que han limitado, hasta hoy, la aplicación de la Ley de Medios.
Por eso, reitero, quienes queremos otra Argentina y otra República, debemos comprometernos a trabajar como fiscales, en cualquiera de los niveles, para garantizarnos que nuestros representantes serán, en verdad, quienes fueron los elegidos, y no otros.

Hacia la República mínima

El que un ministro como Randazzo siguiendo a Paul Valéry acerca de que “la política es el arte de impedir que la gente se mezcle en lo que le concierne” y obligado a defender posiciones indefendibles del gobierno con respuestas al dente aún cuando ellas se basen en argumentos de un patético infantilismo haya justificado la negativa a instrumentar la boleta única sugiriendo que hay muchos votantes que padecen el síndrome de Boudou (no distinguir entre pesos y dólares) y por lo tanto el gobierno corre el riesgo de que ciudadanos extraviados voten equivocadamente otras opciones en desmedro de la gobernabilidad puede quizás ser explicable en funcionarios a los que la vergüenza se les quedó olvidada en algún rincón de su existencia, pero que analistas políticos como Ignacio Fidanza que se supone cuentan con cierto grado de versación jurídica consideren que las gruesas irregularidades comprobadas en el proceso electoral finiquitado el 14 de agosto son una cuestión menor agitada por el arco opositor para ocultar su desorientación postelectoral ya que de todos modos esa transparencia que reclaman no cambiaría mucho el resultado dada la considerable diferencia entre la interna del FPV y las demás agrupaciones es un claro ejemplo de cómo se siembra desde los medios la degradación de la democracia como forma de organización social y de la república como sistema de gobierno.
Desde que según la leyenda Clístenes “creó” la democracia en Atenas estableciendo el paradigma de la igualdad política conocido como “un hombre, un voto” las sociedades que presuntamente adscribieron a esta forma de constituir y reproducir sus autoridades entre ellas la argentina pasaron por muchas vicisitudes que lo desmintieron o lo desfiguraron completamente a pesar de las permanentes proclamas de dirigentes autocalificados como “demócratas”que sin embargo no tuvieron empacho alguno en inventar y sostener por ejemplo el “fraude patriótico” frente al peligro que masas políticamente incultas representaban para la gobernabilidad y que es el mismo fundamento que con otras palabras hoy invoca Randazzo para oponerse al mecanismo electoral de boleta única.
Pero a despecho de los constantes embates de los falsificadores de la democracia para los cuales las minorías “no existen” y por lo tanto las mayorías pueden hacer tabla rasa con los fundamentos mismos de su propia existencia y con las instituciones creadas justamente para limitar esa propensión, el paradigma sigue en pie esperando su realización mal que le pese a periodistas que lo ponen en un peldaño inferior de la escala de valores políticos.
Si se aceptara que la importancia de los votos que no se pudieron emitir por falta de boletas o emitidos no se contabilizaron en el escrutinio se reduce a la posibilidad o no que ellos tuvieran de modificar los porcentajes obtenidos por una de las agrupaciones intervinientes, como lo sugieren livianamente algunos comentaristas obviando el hecho de que detrás de ese sufragio perdido hay un ciudadano cuya voluntad ha sido desconocida mediante “picardías” delictivas, se estaría dinamitando conceptualmente el principio de igualdad que se encuentra en la base misma de los derechos humanos tan meneados por la facción gobernante.
Esto es algo que tampoco parece quitarle el sueño nada menos que al presidente de la Corte Suprema que llama a “no magnificar” esos atroces atentados al sistema electoral cuya única razón de ser es precisamente la protección efectiva de la voluntad de todos y cada uno de los votantes habilitados para expresarse políticamente.
Puesto que no se entiende muy bien la causa de la irrupción de un ministro de la Corte en cuestiones operativas ajenas a su misión constitucional prácticamente prejuzgando públicamente sobre posibles reclamos judiciales futuros vale preguntar ¿Para eso Lorenzetti exhortó enfáticamente a los ciudadanos a que concurran a votar en las internas abiertas, para luego postular la inocuidad de las gruesas irregularidades verificadas por jueces electorales en desmedro del derecho a la igualdad electoral reduciendo la cuestión a números y a una supuesta “precariedad burocrática”? ¿Los votantes tenían la obligación de concurrir al comicio pero el Estado no la de asegurar que el derecho de ellos a votar la propuesta de su preferencia fuera puntillosamente respetado? Las nada inocentes tentativas de desviar la atención pública de las escandalosas maniobras que violentaron el derecho de un número de ciudadanos imposible de determinar se basan en un sofisma constitucional que lamentablemente es avalado por confusiones conceptuales de varios publicistas consagrados entre ellos Mariano Grondona cuya condición de periodista parece haber nublado la de jurista cuando habla con notable imprecisión de la “victoria rotunda sobre la oposición” del FPV cuando en rigor de verdad no existió tal competencia porque formalmente se trataba de elecciones internas de cada agrupación.

DESPUÉS DE PACTAR CON TECHINT

CFK pone en marcha la nueva ofensiva contra Clarín

No fue casual que el titular de la Agencia Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y candidato a vicegobernador K, Gabriel Mariotto, reclamara que el juez Edmundo Carbone resuelva la causa que impide aplicar al Grupo Clarín la cláusula de desinversión de la Ley de Medios.
Se trató de la primera señal de la nueva ofensiva contra el multimedios que estaría a punto de comenzar, aun antes del 23 de octubre. La decisión habría sido tomada por CFK ni bien festejó su triunfo en las primarias del 14. Justamente, uno de las conclusiones que se pueden extraer de estos comicios es que los medios de comunicación no son determinantes para ganar las elecciones y que las tendencias electorales de la opinión pública se definen por una serie de factores complejos. El kirchnerismo aprovecha la ocasión para proclamar su victoria sobre el gran diario argentino, pero la realidad es muy distinta: el gobierno logró un apoyo masivo de la población que vota en función de sus mejoras económicas y también de algunas políticas sectoriales y no por lo que los medios. Sin embargo, el cristinismo no sólo es resentido y obcecado sino que, en privado, admite que vienen tiempos difíciles, así que lo ideal sería que, por las dudas, Clarín quedara reducido a su mínima expresión.
La paz con Techint
A principios de este mes, el gobierno acordó con el grupo Techint, declinando su reclamo por un reparto mayor de dividendos y su intervencionismo en el holding, previendo además su participación en el Gasoducto del Nordeste. La multinacional, por su parte, aceptó la presencia simbólica en su directorio de Axel Kicilof -la joven estrella de la economía K- y de otros dos directores estatales. La magnitud del acuerdo sugiere que Paolo Rocca habría abandonado a Magnetto -o, por lo menos, es lo que cree el gobierno-, que ahora prepara una nueva embestida contra este último. Igual que ocurrió dos años atrás, la Casa Rosada les habría vuelto a exigir a varias empresas que dejaran de avisar en Clarín y sólo habría logrado, hasta ahora, que se fueran cinco. Sin embargo, otra sería la perspectiva a partir del triunfo aplastante del 14. Los empresarios no se engañan; saben que tendrán que convivir cuatro años más con el cristinismo y que no les queda otra que el sálvese quien pueda. Para salvar las apariencias, a lo sumo están dispuestos a declarar cada tanto que sería bueno volver al mercado de capitales y que se debe combatir a la inflación. En definitiva, son conscientes de que el gobierno no hará ni lo uno ni lo otro. Al contrario, CFK le seguiría dando nuevos consejos al mundo sobre nuestro modelo económico, avalada por Joseph Stiglitz y Paul Krugman, que estarían percibiendo altos honorarios del gobierno, aunque el primero sorprendió días atrás augurando una mala etapa para la economía argentina debido a su exclusiva dependencia del precio de los commodities.
Broche de oro
Como sucesor de Mariotto en la AFSCA se menciona al ex diputado nacional Manuel Baladrón. A su cargo estaría ejecutar la fase final de la ofensiva, o sea, consumar la separación entre Cablevisión y Multicanal. Un empresario amigo se quedaría con la primera y Clarín quedaría reducido a Multicanal. Esta situación, a su vez, haría improbable la subsistencia de TN. De ahí que los carteles aparecidos después de las primarias decían “La TNés adentro”. Papel Prensa es la parte faltante de este cuadro. Circulan ya borradores de un proyecto de ley para su intervención por el Congreso o directamente mediante un DNU. Todo esto parte de la premisa, aparentemente correcta, de que la sociedad avala con su voto el haber gobernado al margen de la Constitución Nacional durante ocho años y medio. En otras palabras, que a la gente lo único que en realidad le importaría es el bolsillo y que la defensa de la calidad institucional es patrimonio de grupos reducidos. Así las cosas, el cristinismo piensa que ningún sector empresario defenderá a Clarín y que parte de la oposición aplaudirá, en cambio, su ofensiva. Y el resto quedaría tan debilitado que poco podría hacer para evitar la maniobra.

La economía sólo puede ir a peor

Desde que escribo de economía siempre he asistido a una pugna entre los keynesianos y los neoliberales. Los primeros son partidarios de dar más cancha al Estado frente al capital privado, y los segundos, de todo lo contrario. Creo que una de las consecuencias que traerá esta crisis será la muerte del keynesianismo.
En la medida que existan las agencias de calificación, los Estados jamás podrán utilizar ya su política fiscal para impulsar la economía en tiempos de crisis. Una práctica que permitió salir del atolladero a la mayoría de los países occidentales durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué lo que funcionó en los años 30 ha dejado de hacerlo en 2011?
La clave, probablemente, esté en que en los albores del siglo XX, los Gobiernos impulsaron el gasto productivo en la construcción de carreteras y vías férreas, que apoyó ulteriormente el avance de la industrialización y el desarrollo. Sin embargo, en la actualidad, más que gastar se despilfarra. Véanse los planes E utilizados para renovar farolas y aceras municipales.
Acorde con los tiempos, la propuesta de Angela Merkel de que los 17 miembros del euro se obliguen a respetar en sus constituciones el equilibrio presupuestario limita enormemente el margen de éstos para actuar en las dificultades. Desde este punto de vista, es lógico que surjan voces críticas.
Otro de los conceptos introducido por Keynes, el Estado de Bienestar, será víctima de la nueva política económica. La paradoja de esta moda por la austeridad es que, en un primer momento, reducirá los ingresos fiscales y elevará el desempleo y, por tanto, mermará la actividad en lugar de impulsarla.
En una crisis como la actual, provocada por el exceso de deuda, un período largo de crecimiento endeble es inevitable. Algunos economistas vaticinan una vuelta a la recesión que se vivió en 2008-2009. En el caso español, prácticamente puede decirse que seguimos en una depresión continuada.
El segundo gran conflicto es la falta de ajustes en profundidad. Italia anunció hace unas semanas un recorte de 40.000 millones, mediante la reducción de diversas partidas presupuestarias y la subida de impuestos, sobre todo a las clases más adineradas.
Pero sigue sin abordar la apertura de su mercado laboral -más rígido en ocasiones que el español- y de su economía. El plan no contempla siquiera la privatización de emporios energéticos como Eni o Enel.
Algo similar ocurre en Francia, donde el gasto estatal es responsable del 20 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y el Estado es aún mayoritario en los grandes grupos empresariales. El ajuste de Sarkozy se ha quedado en sólo 12.000 millones, menos de un tercio del italiano.
Aunque la palma se la lleva España, cuyo paquete no contiene ninguna medida de calado laboral o presupuestaria. La explicación que cabe dar a semejante vaciedad de propuestas es el adelanto de las elecciones al 20 de noviembre. Todo esto me lleva a concluir que los recortes no han hecho más que comenzar y deben ser más intensos que los anunciados hasta ahora.
El último escollo es que los políticos europeos continúan a la greña. El paradigma es el nuevo rescate griego, cuya exigencia de garantías por parte de Finlandia ha vuelto a poner en duda su plan de salvamento. Una incertidumbre que se ve incrementada por la creciente oposición interna a la que se enfrenta Merkel para sacar adelante los acuerdos europeos.
Esta semana han sido los presidentes del Bundesbank y de la República Federal alemana, Jens Weidmann y Christian Wulff, quienes censuraron a la canciller por su autorización para que el BCE compre deuda de España e Italia. El 7 de septiembre, los tribunales podrían declarar inconstitucional el rescate griego y, a finales del mes que viene, el Parlamento federal debate su aprobación.
Europa camina sin rumbo, su moneda está amenazada de extinción y sus estados miembros adoptan medidas cosméticas y son incapaces de hablar con una sola voz. Hay quien vaticina otro crash bursátil peor que el de 1929 en los próximos meses. Espero que se equivoquen, pero en este contexto las cosas no pueden ir más que a peor

domingo, 28 de agosto de 2011

EL DESCONCIERTO OPOSITOR NO CESA

¿Se instala el fraude como eje para octubre?
En una reunión privada que tuvo lugar la semana pasada, el Juez Federal platense Manuel Blanco sostuvo que las maniobras de fraude en las primarias tuvieron una enorme escala y que su juzgado constató que no hubo boletas de Ricardo Alfonsín en 2700 mesas y de Alberto Rodríguez Saá en 4800, entre otros ejemplos. Sin embargo, el presidente de la Corte Suprema se ocupó de aclarar que sólo se trataría de errores corregibles en el escrutinio definitivo, pero sin mayor gravitación. Por su parte, Francisco de Narváez se bajó de las denuncias por fraude para pasar a mencionar sólo la palabra irregularidades, diferenciándose así del duhaldismo, que encabeza las denuncias. La discusión semántica entre los dos términos no parece aclarar mucho. ¿Las irregularidades en gran escala no deben entenderse como un fraude? La realidad es que el mazazo recibido el 14 de agosto todavía le impide a la oposición coordinar sus reflejos. Además de impulsar la improbable sanción para octubre de una ley que establezca la boleta única, Duhalde y Alfonsín podrían instalar la sospecha de que la elección del 23 de octubre puede quedar deslegitimada si hay una megaoperación de fraude. Sin embargo, los presidenciables opositores dudan. Ni siquiera están seguros de contar con una efectiva estructura de fiscalización, que tendría un costo multimillonario. Es que los riesgos son considerables. Si la oposición jugara fuerte con sus denuncias y luego el gobierno triunfara impecablemente con un margen enorme, el efecto para aquélla sería catastrófico. De un modo u otro, el derrotismo se abre paso y todos buscan caminos para su supervivencia política. Alfonsín va transformando su candidatura en un trabajo de apoyo para que su partido retenga la mayor cantidad posible de bancas nacionales y provinciales. Por su parte, De Narváez concentra su esfuerzo en provincializar su campaña y ya no le importaría demasiado la suerte de su candidato a senador nacional, Pepe Scioli, ni la de su lista de diputados nacionales. En este sálvese quien pueda, el más acorralado es Eduardo Duhalde, que enfrenta el riesgo de dispersión de sus seguidores.
Justamente, el crecimiento de Hermes Binner se alimenta de la escasa iniciativa del Frente Popular y la UDESO. Paralelamente, los presidenciables opositores parecen haberse quedado sin libreto. Pese a las advertencias acerca de un oscuro futuro para la economía argentina -por ejemplo realizadas por el ex premio Nobel Joseph Stiglitz- la dirigencia opositora casi no hace críticas a la economía, tal vez convencida de que el electorado no quiere escuchar malas noticias. Y ni que hablar de los múltiples escándalos de corrupción. Sergio Schoklender y Hebe de Bonafini, por ejemplo, parecen excluidos de las agendas electorales, excepto para Elisa Carrió que fue, precisamente, la más castigada en las urnas.
Nuevas alternativas
Para el gobierno todo es, en cambio, más sencillo, porque a CFK le conviene mantener la situación más o menos congelada al 14 de agosto. Con vistas a la plena legitimidad de su próximo triunfo, al gobierno le convendría, sin duda, que el 23 de octubre tanto el comicio como el recuento de votos sea cristalino. Pero así podría ocurrir que, en realidad, el resultado final sea inferior en varios puntos al 50,7 de las primarias. Entonces podría leerse esto como la confirmación de que hubo fraude en las primarias o bien que entre agosto y octubre Cristina perdió una gran cantidad de votos. Ninguna de las dos cosas dejaría de impactar en la cuota de poder del kirchnerismo para su tercer capítulo. Pero existe también otra posibilidad: que el actual declive de Alfonsín y Duhalde se profundice aún más y que no pocos votantes del PRO opten finalmente por votar a la presidente. Entonces el FpV podría superar su resultado de las primarias y ella reasumiría el 10 de diciembre con superpoderes y ante una oposición en quiebra y también, probablemente, con crisis interna.

NO PODÍA SER DE OTRA MANERA: HUBO UN FRAUDE GENERALIZADO

A lo largo de los ocho años a cargo de la gestión gubernamental, el oficialismo nunca jugó limpio. Kirchner primero y luego su viuda, emplearon permanentemente trampas, chicanas y tretas, algunas verdaderamente insólitas o visiblemente burdas por lo ridículo para lograr sus fines.
Pero como un agravante más, que revela su enorme torpeza, nunca tuvieron la precaución o el buen tino de disimular sus tramoyas y moderar sus ambiciones, haciéndolas abierta y torpemente a la vista y el conocimiento de todos los ciudadanos. Ello implica directamente que lo que la gente piensa no les interesa en lo más mínimo y por ende implica un verdadero menosprecio y desdén a los millones de argentinos que son sus gobernados.
En realidad para ser justos con el oficialismo, siempre hubo total “transparencia” en sus absurdas triquiñuelas y escandalosos engaños.
Desde el falseamiento de los índices socioeconómicos del INDEC hasta las ridículas candidaturas testimoniales, solo para nombrar algunas de su mala fe. Nunca hicieron el menor intento para ocultar o disimular sus tropelías gubernamentales, haciéndolas a la vista y paciencia de todos los argentinos.
Pero esta vez se les fue la mano. La paciencia como todas las demás virtudes del hombre tiene su límite. Se les fue mala y feamente la mano.
Las denuncias por fraude y por irregularidades en los comicios, primero aparecieron tibiamente en la oposición, tal vez aplastados por los inmensos guarismos del triunfo oficialista.
Pero a medida que pasaban los días prácticamente todos los partidos políticos denunciaban hechos, errores y equivocaciones fácilmente comprobables en el escrutinio.
Tuve oportunidad de hablar con las personas de uno de los equipos que están haciendo la auditoría del recuento de los votos y telegramas de los comicios y me comentan la gran cantidad de anomalías, algunas verdaderamente escandalosas por lo torpes y ridículas y las falencias en la organización del control y fiscalización del acto eleccionario.
Desde robo de boletas, ocultamiento o cambio de estas por otras, errores en el llenado de las planillas, errores en las sumas y otras series de errores voluntarios o involuntarios. Muchos de estos productos de la incapacidad de los fiscales o lisa y llanamente por la ausencia de estos.
El juez federal Manuel Blanco, afirmó que hubo “errores muy grandes y afectan a todas las fuerzas políticas” en el escrutinio provisorio de las recientes elecciones. Agregó “…que no creía que sea un intento de fraude. Hubiera sido muy burdo. Se puede ser pícaro, pero no animal”.
Por otro lado la Dra. Ferreira Rubio (ref.1) sostiene que cambiar la información del acta de mesa en el telegrama no es una “picardía”,sino un delito electoral previsto en el artículo 138 del Código Electoral y castigado con prisión de seis meses a cuatro años. La misma ley prevé la pena de prisión de uno a tres años para quienes falsearan el resultado del escrutinio.
Todo indicaría que los resultados obtenidos por la presidente estarían entre el 32 y 36% de los votos válidos.
Si no queremos que la sinrazón y el delito representado por el gobierno kirchnerista vuelva a burlarse de los argentinos, debemos extremar las medidas de supervisión en los comicios del 23 de octubre, enseñar y adiestrar a fiscales de mesa y fiscales generales, a efectos de asegurar una elección más correcta, limpia y transparente.

Té y simpatía

No está confirmado que Jaime Durán Barba, el gurú de Mauricio Macri, haya ejercido alguna influencia directa sobre la Presidente, pero muchos sospechan que él contribuyó (quizás por interpósita persona) al cambio de estilo que viene ejercitando la señora de Kirchner desde poco antes de su victoria electoral. El saludo telefónico al jefe de gobierno porteño (“habla la vecina de enfrente”) cuando Macri derrotó con más del 60 por ciento de los votos al oficialista Daniel Filmus, fue, en ese sentido, un hito. Que se destacó más al tener como telón de fondo la intolerancia que hasta allí había mostrado el kirchnerismo de capa y espada.
Después de que los telegramas electorales la dibujaron como amplia triunfadora en la elección primaria del 14 de agosto, la señora acentuó sus novedosos rasgos serenos y apacibles, distantes de la legendaria crispación kirchnerista, una actitud casi zen que le reporta indudablemente buenos réditos en la opinión pública. Ella (o alguien de su pequeño círculo) ha reparado en el hecho de que los modales ásperos y arrogantes perjudicaban sus posibilidades. Así, ella dio el ejemplo y predicó entre los suyos que había que asumir el triunfo “con actitud tranquila”, hasta con humildad. La esperanza de abrir canales para favorecer en octubre el pase de votos que en agosto hayan favorecido a otros candidatos llevó a que el gobierno evite estos días los agravios contra otras fuerzas políticas. La consigna parece ser: té y simpatía. Los dardos se reservan para ciertos medios periodísticos, en particular el Grupo Clarín, La Nación, Perfil.
La cuota de almíbar con que el gobierno aspira a endulzar las semanas que restan hasta el 23 de octubre no alcanza a disimular la acidez que algunas noticias provocan en los círculos oficialistas. Por ejemplo, las que se refieren al crecimiento del patrimonio de algunas figuras. En el gobierno se prefiere la actitud de Página 12, que omitió toda referencia a las declaraciones juradas a la Oficina Anticorrupción de la señora de Kirchner y su copiloto, Amado Boudou,. Clarín y La Nación, en cambio, informaron en sus primeras planas que en un año la Presidente engrosó sus bienes en un 27 por ciento, y que ella admite ahora (al año 2010) un patrimonio de 70 millones de pesos. Y que el de Boudou se elevó en un año un 65 por ciento. El ministro de Economía desmentiría más tarde su propia declaración jurada: ahora dice que tiene 145.000 pesos, no esa cantidad en dólares (que es lo que él mismo firmó en sus papeles a la Oficina Anticorrupción). Quizás irritó más que se supiera que Diego Bossio, el joven profesional (30 años) que administra los fondos de los jubilados, aumentó sus propios bienes en un 140 por ciento en un año. Y eso sin contar que, con modestia, estimó en sólo 150.000 dólares el valor de su piso de más de 200 metros cuadrados en La Recoleta, que en el mercado se cotiza 1 millón de pesos por encima de eso.
En China, Deng Xiao Ping, impulsó la apertura de mercado con la consigna “enriquecerse es glorioso”. China ha crecido a un promedio sostenido de 10 por ciento por año desde 1980, ha elevado (a diferentes ritmos) el nivel de vida de todo su pueblo y hoy es la segunda potencia mundial, mientras más de 300 millones de personas han alcanzado ingresos propios de una clase media occidental.
Xu Xaonian, uno de los economistas chinos más reconocidos, profesor en la Escuela Internacional de Negocios Europa-China, señalaba hace unos meses, hablando de su país, que “cuando los cuadros oficiales o sus hijos son superricos porque aprovechan de su posición mientras la gente normal ve cegado el camino para su promoción social, entonces la estabilidad social está en peligro”.
La información sobre el patrimonio de los funcionarios contiene poca pólvora cuando el crecimiento llega a todos. El caso del treintañero jefe del ANSES (casado con una ex secretaria de la Presidente) puede resultarle molesto, probablemente, a los jubilados que una semana atrás se enteraron de que Bossio le comunicó a la Corte Suprema que ANSES “se descapitalizaría” si pagase las demandas de los pasivos de acuerdo al criterio fijado oportunamente por el Tribunal Superior.
Estas noticias son las que en la Casa Rosada desearían no ver reproducidas.
Tampoco hubieran querido oír los comentarios del juez electoral con jurisdicción en el decisivo distrito bonaerense cuando apuntó que en el comicio del 14 de agosto se cometieron “errores gravísimos”. El magistrado, que de todos modos se esforzó en ser discreto, tradujo de ese modo los hechos que fueron a exponerle cuatro diputados de la oposición: Graciela Camaño, Federico Pinedo, Gustavo Ferrari y Patricia Bullrich. Los legisladores exhibieron la escandalosa disparidad existente entre cientos de actas de mesas electorales y los telegramas suscriptos por los jefes de mesa, con cifras erróneas y adulteradas (que fueron las que, en primera instancia, tomaron por buenas las autoridades de la elección y, tras ella, los medios y la sociedad). Un altísimo número de esos jefes de mesa fueron “voluntarios” manipulados por sectores del oficialismo, dijeron los diputados. Y a esas maniobras se sumó el clásico robo de boletas de los cuartos oscuros.
No se trata de poner en duda el triunfo de la señora de Kirchner, que se daba por descontado y sin duda existió ya que resulta inverosímil que un fraude de semejante envergadura pudiera concretarse. Lo que se pone de manifiesto es, más bien, que su rotundo nocaut incluyó varios golpes por debajo del cinturón.
Las fuerzas opositoras reclaman a la Justicia Electoral que impida que en octubre se reiteren las maniobras que no pudieron ser evitadas en agosto y proponen ahora (en rigor: vuelven a proponer, pues ya habían sido desoídas en 2009) que se establezca para el comicio de octubre la boleta única, que ya se experimentó exitosamente en Santa Fe y Córdoba. Esta semana también se lo propuso personalmente Alberto Rodríguez Saá al ministro de Interior.
Pero este es otro tema sobre el cual en la Casa Rosada, más allá del té y la simpatía, no se quiere oír hablar. El ministro Florencio Randazzo no alega razones prácticas para oponerse a la boleta única, sino que esgrime motivos de gobernabilidad: “Hay que ser muy cuidadosos. Creo que hay una intencionalidad de quitarle gobernabilidad a los que tienen responsabilidades de llevar adelante las gestiones”. Traducción: Randazzo alude a la posibilidad de que una parte de los ciudadanos decidan votar un candidato a presidente de una fuerza y diputados de otra. Estima que esa eventual cohabitación conspiraría contra la gobernabilidad. En rigor, tanto Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires como Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma gobernaron sin contar con mayorías absolutas y esa circunstancia no les impidió el ejercicio de la autoridad (ni, a juzgar por las cidras) les restó apoyo de la ciudadanía. Sólo se trata de escuchar, proponer, negociar. No juzgar al adversario un enemigo. O un riesgo para la gobernabilidad.
Por detrás de la simpatía de estas semanas asoma, en ciertas ráfagas, el espíritu de siempre.
La Presidente aspira a flotar en ondas de paz y amor. Por eso se alegró el viernes cuando pudo sellar un acuerdo entre empresarios y gremios que incluía a Hugo Moyano. Le sirvió para distender un tanto una atmósfera que se había cargado desde la conformación de las listas para octubre y que se recargó cuando trascendieron los planes de sectores juveniles de intervenir el coto de las obras sociales sindicales para afrontar el cada vez más exigido paisaje financiero que afronta el gobierno con vistas al año próximo (demasiado subsidio, un gasto que sube por el ascensor, por comparación con los ingresos que suben por la escalera). Moyano consiguió levantar el salario mínimo (aunque fuera un poco menos de lo que, para negociar, venía reclamando). Ahora tiene que pelear para que no toquen las obras sociales. Y para que les devuelvan los 6.000 millones que le reclaman al Estado. Y para que, después de octubre, no se reinicie la ofensiva contra la veterana dirigencia en nombre de la renovación juvenil que en otros campos encarnan personalidades como Diego Bossio o Boudou.
Por ahora el camionero y sus colegas pueden también disfrutar del té y la simpatía. Después, Dios dirá.

sábado, 27 de agosto de 2011

LA EMPRESA QUE CUENTA LOS VOTOS FUE DENUNCIADA EN VARIOS PAÍSES

Fraude: la multinacional INDRA bajo sospecha
A cargo desde hace 15 años de los cómputos electorales en la Argentina, INDRA se ubica entre las principales empresas de tecnología de la información del mundo y su expansión en los últimos años es notable. Este gigante español firmó recientemente un acuerdo con Prisa, el primer grupo de medios de comunicación en los mercados de habla hispana y portuguesa. Por el mismo, INDRA se convirtió en el socio tecnológico en todo el mundo del grupo presidido por Ignacio Polanco. El contrato, por un importe de 260 millones de euros y una vigencia de siete años, contempla la gestión y operación de la función de Tecnologías de Información de las áreas de Edición, Prensa, Radio y Audiovisual del Grupo Prisa en España, Portugal y en los más de veinte países de Latinoamérica en los que está presente.
Sin embargo, este crecimiento se vio acompañado de una larga serie de escándalos por corrupción repartidos en distintas latitudes. El 30 de julio hubo elecciones presidenciales en la República Bolivariana de Venezuela y el triunfo de Hugo Chávez se vio empañado por una ola de denuncias de fraude que convergieron en INDRA, que estaba a cargo del recuento. El ex gobernador de Mérida, William Dávila, anunció que demandaría a Indra por el supuesto fraude. Estas acusaciones se sumaron a las ya presentadas por el también ex gobernador democristiano Omar Calderón.
Dávila afirmó que tiene pruebas que “demuestran que las actas originales de votación son incompatibles e inconsistentes con las informaciones numéricas que Indra presentó en el compact disk (CD) avalado por el Consejo Nacional Electoral”.
Días después de las elecciones presidenciales ecuatorianas del 17 de octubre del 2004 se desató otro escándalo. Desde Panamá, donde está asilado desde hace ocho años, el ex presidente de la República y líder del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), Abdalá Bucaram, acusó de fraude electoral a Indra, contratada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para efectuar la transmisión rápida de resultados.
Bucaram aseguró -en una rueda de prensa telefónica- que “el presidente de esa empresa (Juan Navarro) es socio de un alto dirigente del Partido Social Cristiano”.
Como pruebas, añadió, mostrará actas halladas fuera de los recintos electorales. “Estamos notarizando esas actas”, dijo.
Siguiendo con la serie latinoamericana, en mayo del año pasado, Nacion.com, uno de los principales medios de Costa Rica, denunció en varios artículos que el Poder Judicial de Costa Rica contrató a INDRA, en una licitación con un único oferente, para una consultoría del sistema informático y el rediseño de procesos, por un valor de $1,8 millones (con financiación del BID).
Además del señalamiento por incumplimiento en los tiempos de entrega, el trabajo de Indra sufrió rechazos por parte de la Defensa Pública, contraparte local encargada de la fiscalización del cumplimiento del contrato.
También se objetó el cambio del equipo de profesionales de Indra, que sustituyó al declarado en la oferta licitatoria. La consultora española incluyó en el equipo de trabajo a cargo de la consultoría a una Bachiller en Artes y a una Licenciada en Optometría.
En el caso Jaime
La vinculación INDRA-corrupción irrumpió en el escenario nacional cuando el ex Secretario Jaime quedó imputado por enriquecimiento ilícito el año pasado. Lapoliticaonline lo explica así: “El ex secretario de Transporte Ricardo Jaime le ofreció en 2005 una variedad de negocios a la empresa española Indra, la firma que desde 1997 realiza los escrutinios en todas las elecciones nacionales y que también figura en una lista de aportantes a la campaña kirchnerista.
De acuerdo al diario La Nación, las tratativas de Indra con el lobista y asesor de Jaime, Manuel Vázquez, y su socio en España, Miguel Ángel Lorente, abarcaron múltiples negocios durante el kirchnerismo, los que señalaron que podían acomodarse a los gustos de la empresa o, también, crearse desde cero, como detalló el propio Vázquez.
“Si no existe el producto, tal vez hasta es posible desarrollarlo”, le clarificó a Lorente para que pujara en esta capital. “Cosas que se me ocurre que pueden ser vendibles: sistemas de ticketing para las diferentes líneas de FFCC [por ferrocarriles] y un control centralizado para el Gobierno. O algo parecido para todas las líneas de colectivo y buses”, enumeró. Lo escribió en mayo de 2005, cuando aún faltaban cuatro años para que la presidente Cristina Kirchner anunciara el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE), en el que Indra terminó por ganar una licitación como parte de una UTE.
El SUBE no fue el único proyecto que les propusieron Vázquez y Lorente a los ejecutivos de Indra. También discutieron, entre otros, el Belgrano Cargas, y un sistema para el control de las emisiones de radio y televisión para el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), según detallaron en los correos electrónicos cuya veracidad confirmó Lorente.
De un lado y del otro del Atlántico, la premisa era ampliar y diversificar los negocios. Así, en otro correo electrónico en el que Vázquez le detalla a Lorente los “gastos políticos” para cobrar por el negocio ferroviario, le aclaró que contaban con “una gran oportunidad con este gobierno y no sólo en el área de Transporte”, es decir, de Jaime.
“Tenemos la capacidad de contactar a diferentes señores ministros, secretarios, etcétera, y venderles proyectos factibles”, le señala a su socio de Madrid, aunque de inmediato admite cuál es su punto fuerte: “En el área de Transporte, todo es posible, por mi relación con el secretario”.
Consultados por La Nación, voceros de Indra manifestaron “de manera contundente” que la compañía “nunca hizo negocios con estos señores”, en alusión a Vázquez y Lorente, como tampoco aportaron a la campaña kirchnerista de 2005”.
Tres años antes, el 26 de septiembre del 2007, Perfil puso en evidencia la trama entre el gobierno nacional e INDRA, del siguiente modo: “La contratación de los servicios de INDRA SISTEMAS S.A. que impulsó el Ministerio de Interior a cargo de Aníbal Fernández, le costará al Estado nacional $38.612.000,00.
La adjudicación de la licitación pública 18/07 contó curiosamente con el visto bueno de la Sindicatura General de la Nación a los precios indicativos o testigos. Ese mismo organismo estatal de control fue el que detectó en 2004 que INDRA cometió “irregularidades” en los comicios que llevaron a Néstor Kirchner a la Presidencia. Entre otras cosas, dictaminó que “se han constatado inconsistencias en la carga de datos”.
Pero en esta ocasión fue la Dirección Nacional Electoral la que controló a la SIGEN. En la Decisión Administrativa figura que esa oficina del Ministerio del Interior tuvo que “elaborar un informe detallando los importes correspondientes a los puntos no incluidos en los valores informados por la Sindicatura General de la Nación”. Al parecer, la SIGEN recomendó contratar por más o por menos del 5 por ciento permitido según el valor de referencia.
En una segunda instancia, se confeccionó una nueva planilla de precios comparativos de ofertas y luego una “Comisión Evaluadora de justificación de la preadjudicación efectuada”, elaboró el positivo dictamen 108/2007 a favor de la firma ibérica.
Además de las observaciones de la SIGEN a elecciones pasadas, se suman las objeciones de la Oficina Anticorrupción en 2005, ante la presunción de que los pliegos estaban hechos a su medida y una denuncia judicial contra la cartera de Fernández por el pago de sobreprecios por 5 millones de pesos en 2003.
A pesar de las sospechas que pesan en su contra, la empresa encargada de llevar adelante la ardua tarea de contar voto a voto los comicios del 28 de octubre monopoliza el negocio de los escrutinios desde 1997”.
Para las recientes primarias, no solamente INDRA volvió a estar presente sino que consiguió una cotización bastante superior de sus servicios. Además de encargarse del recuento de votos en las elecciones primarias, lo hará también en la primera vuelta de las presidenciales y en una eventual segunda vuelta, por una suma de 134 millones de pesos, tras ganar una licitación pública, oficializada por el Gobierno nacional en el Boletín Oficial.
La decisión administrativa 255 del 18 de mayo pasado -que lleva las firmas del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y del ministro del Interior, Florencio Randazzo- establece la “adjudicación de la licitación pública de etapa única nacional e internacional” en favor de Indra Sistemas S.A.
Según se indica en la medida, la empresa cobrará una suma de 134.420.000 pesos “por resultar su oferta admisible y conveniente”.
Ahora se van acumulando cientos de pruebas sobre la adulteración de los cómputos del recuento de las primarias. Si bien lo ocurrido el domingo 14 no afectó la elección de ninguna fórmula presidencial, dado que todas se presentaron sin competencia, el precedente es lo suficientemente grave como para que INDRA esté en el centro de múltiples sospechas para el 23 de octubre.

LOS ECONOMISTAS YA HABLAN DE QUE SÓLO DA PARA UN AÑO MÁS

Moody’s le apuntó a un retiro de depósitos bancarios
La calificadora de riesgo Moody’s pasó de estables a negativas las perspectivas de las bondades del sistema financiero argentino, que está sujeto a los desequilibrios macroeconómicos del “modelo competitivo de matriz diversificada”, aludiendo al aumento del gasto público y de la expansión monetaria. La economía argentina es hoy, sin duda, la más sobrecalentada del mundo y arrastra un déficit fiscal cubierto por el BCRA con reservas y adelantos transitorios mediante la ANSES y el Banco Nación. Esta situación tiende a ser considerada como insostenible en el exterior, incluso para el corto plazo, si tenemos en cuenta que las AFJP se estatizaron en el 2008 y el uso de reservas del BCRA se puso en práctica en el 2010/11. Se trata, entonces, de un proceso que lleva su tiempo y al que la baja en la calificación de Moody’s le pone un plazo final, que es de 12 a 18 meses. Hoy el gobierno tiene posibilidades de incidir en la política financiera desdoblando la plaza cambiaria o recurriendo de algún modo a las ganancias de los bancos a través de un bono compulsivo que no afecte los depósitos del público. Cualquier cosa menos un corralito, que ya se sabe cómo termina.
La delgada línea roja
Esta rebaja de la calificación motivó una dura respuesta de los bancos argentinos nucleados en ADEBA y de los extranjeros reunidos en ABA, así como de altos funcionarios del gobierno y hasta de algunos economistas opositores, que descalificaron, valga la redundancia, a esta calificadora de riesgo. Todos ellos intentan imitar la reacción de Barack Obama cuanto Standard& Poors le bajó recientemente la calificación a la deuda americana. Pero no hace falta comentar que las diferencias con nuestro “modelo” son muy grandes, por lo cual no se pueden comparar. El caso es que estas señales le ponen una luz amarilla o roja al modelo económico nacional, fijándole un plazo de vencimiento.
Llama la atención que la oposición no mencionara la vulnerabilidad de nuestra economía en la campaña para las primarias, ni tampoco lo haga ahora. Este silencio forma parte del déficit opositor, pero aún se está a tiempo para octubre de decir que esta “fiesta del consumo” para la mitad de la población sería insostenible dentro de 12 meses a partir de la asunción casi segura del cristinismo el 10 de diciembre próximo. Este panorama pone a la primavera del 2012 como una línea roja para el autodenominado “modelo”. Siempre y cuando, claro está, no se hagan antes cambios importantes. La presidente, asumiendo el voto popular como consagración de su infalibilidad, dijo que no hay nada que cambiar. Así tenemos entonces que suponer que en la Casa Rosada se preparan para aguantar la cotización del dólar y las tarifas de servicios públicos congeladas.

CUANDO EL DINERO SE ACABE

En reciente editorial el diario La Nación dice: “La Argentina volverá a exhibir durante 2011 un resultado fiscal deficitario luego de incluir el pago de los intereses de la deuda pública.
Prosigue la mencionada publicación que dicho déficit ha de provenir de la fuerte expansión del gasto público. O en palabras nuestras del derroche populista y demagógico.
Este gobierno fiel a su modelo ha llevado a cabo entre otras cosas, un formidable festival de subsidios y todo este derroche de gasto ha debido ser atendido con el saqueo de los ahorros de los jubilados y extrayendo reservas del Banco Central.
Según el diario citado resta saber, agotadas ya estas fuentes de financiamiento, cuáles serán las próximas cajas que descubrirán las autoridades nacionales y cuál el argumento “progresista”, que luego se expondrá para justificar la apropiación de los nuevos recursos.
Es entonces que debemos ponernos en guardia ante un posible manotazo a la Caja de Retiros, Jubilaciones y Pensiones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Yo creo que esta advertencia no es descabellada.
Sabemos que en otros tiempos sobrevoló sobre dicha institución, el fantasma del saqueo por parte de otros gobiernos.
Es bien sabida en esta oportunidad la voracidad que tiene el kirchnerismo por los dineros públicos, que lejos de ser utilizados para el bien común generalmente habrán de ir a parar al financiamiento del aparato partidario y para proseguir manteniendo el modelo hegemónico a partir de Diciembre si los malos augurios se cumplen.
Los hombres que componen las organizaciones que nuclean a los jubilados como así también las que promueven la sindicalización de la Policía, no deberían dejarse enredar en reyertas inútiles y aunando voluntades conformar un frente común y sólido frente a los tiempos nefastos que se avecinan, con la consolidación del régimen hegemónico muy posiblemente reelecto hasta el 2015.
No es una característica a destacar entre los hombres que integran la fuerza, la cementación con espíritu de cuerpo en pos de objetivos comunes.
La unión siempre se ha tornado un objetivo difícil de cumplirse, siendo aquel fin primordial que se propusieron estas asociaciones constituidas por ex integrantes de la fuerza policial de diversas jerarquías, quienes les dedican tiempo, quehacer e inteligencia en la gestión.
Pesan muchas realidades para que no pueda logarse la participación y el acompañamiento de muchos más: el desinterés, la edad avanzada de muchos y viejos resentimientos nacidos en los años de servicio tan lejanos.
Nada legítimo puesto que los años con su madurez a cuestas sirven para sosegar los espíritus y no se comprende cómo alguno no ha podido superar los desencuentros de ayer.
Así la no participación y el desinterés han de proseguir como resultado de pendencias inútiles.
La institución policial provincial ha sido muy vapuleada por el poder político de todos los tiempos, como para no estar atentos a lo que pueda sobrevenir de ahora en más. Fue diezmada, atomizada y vaciada de doctrina por cuanto “iluminado” político fuera puesto al mando.
No habremos de olvidar la nefasta gestión del ministro Arslanián, de la que aún quedan vestigios como gérmenes.
Por eso ahora que parece que los dineros del derroche populista se están acabando y que se busca por parte del régimen nuevas “cuevas”de financiamiento, posiblemente esta vez echando mano a las obras sociales, es que la familia policial deberá estar atenta sin mezquindades al destino que pueda sufrir la Caja policial de los retirados.
No será repetimos, la primera vez que se intenta saquear.
En esos trabajos supo andar el difunto con su “pico encorvado”, junto al gobernador bonaerense de aquel entonces. Zafó la Caja por poco.

¿Y por qué no iba a ganar?

Ya no hay lugar para el desvelo. Pensar que ella no iba a ganar solo podía caber en el cerebro de alguien que hace años vive en el extranjero alejado de nuestras incómodas realidades o de aquellos que, viviendo acá, pasan plácidamente sus días en una nube de flatos. No busquemos más los miles de bolivianos o paraguayos traídos de contrabando, que los hubo, dejemos por un momento las fantasía de los DNI truchos, que los hubo, los planes trabajar, los LCD a precio de saldo y tantas otras excusas que no alcanzan a explicar un cruel Vilcapugio. Por supuesto que buscar culpables en la oposición es una estupidez. Nosotros somos los únicos culpables porque a sabiendas le entregamos, desde hace veintiocho años, a una cáfila de seres de una pequeñez inimaginable el destino de nuestra Nación. Nos pusimos a su altura y no quisimos aceptar, por pura comodidad, que no podíamos esperar de ellos más que lo que su bajeza les permitía maquinar.
La verdad es muy distinta y dolorosa. De todas las explicaciones leídas sobre el desastre y sus causas ninguna llega al meollo de la cuestión porque bien dentro de ella está ínsito nuestro fracaso signado por veintiocho años de indiferencia, cobardía, y falta de compromiso. Porque esta no es una derrota más en una elección producto de estrategias electorales rastreras basadas en comprar y vender conciencias, este es un desastre generacional que habremos de pagar muy caro.
Desde 1983 a hoy, se incorporaron 12,5 millones de argentinos a la masa de votantes. Estos argentinos son los hijos y nietos de nuestra generación, una generación de la que solo puede decirse que vivió su juventud de plaza en plaza sin importar la bandera que flameaba. Así llenó la plaza, primero con “el tío” y después con Perón-Perón, y luego de pedir cadalsos y fusilamientos salió a aplaudir a Videla un 24 de marzo, para en el‘83 llenar la misma plaza el 2 de abril. Cinco años después, ya más grandes, mas desencantados, Tuvieron que llevarse de la barba al mismo lugar repitiendo un inútil camino de Damasco para escuchar a un inepto -el iniciador de la farsa de los derechos humanos- decir: “La casa está en orden, felices pascuas”
Esos 12,5 millones de argentinos que han ido entrando en el circuito electoral son los mismos que ante nuestra incuria, desde 1983 y desde el jardín de infantes se les endosó la idea que en la Argentina “moderna” no hay premios ni castigos y que nada mejor para ser un ciudadano que haber sido un transgresor impenitente, que la bandera podía ser llevada por cualquiera mientras fuera simpático, y que el maestros era uno más de la banda, todo esto apoyado por la exaltación de la indisciplina como pauta educacional para que crecieran en el desprecio a las jerarquías y a los valores que hasta ese momento habían tenido vigencia. No solo el aula, también los eventos culturales y los logreros políticos encaramados en un poder regalado cumplieron con su cometido de ir formando generaciones de inanes a las que les metieron en la cabeza que todo era relativo y que la verdad no existía como tal, asegurando que la única salvación posible no era aquella de salvarse con todos, porque primero estaba uno y su provecho más allá de ñoñerías morales. ¡Pobre chicos!, que podían aprender si les tocó de todo, desde un inservible que nunca supo, quiso o pudo, hasta un estafador que sentenciaba que “nunca nos iba a defraudar”.
Esos 12,5 millones de argentinos que han ido entrando en el circuito electoral soportaron desde la niñez y ante nuestra negligencia un lavado de cerebro los convirtió en pueriles repetidores de consignas. Como manera de lograr estos objetivos se los atosigó con visiones sesgadas de la historia reciente donde las Fuerzas Armadas y de Seguridad no representaban otra cosa que represión, donde el concepto de Iglesia se asimilaba a una pandilla de pedófilos y que destruir a ambas era la esencia de una nueva nación. Como correspondía a la exigüidad de nuestra valentía permanecimos callados, una vez más, ante las inicuas mentiras contadas una y mil veces por los rufianes de los derechos humanos interesados en armar su negocio al mismo tiempo que demolían a las instituciones que de alguna manera, aunque más no sea por su formación, podrían impedirle el logro de sus objetivos.
Y también de esto, de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y de su contribución a la debacle nacional debemos hablar, porque sabedores sus jefes – coetáneos nuestros - en que nalga los mordería el perro, se borraron. Como se borró también la Iglesia, más preocupada porque su jerarquía conserve las canonjías de subsecretarios de estado que en formar a la juventud y enfrentar con la fuerza que da la Verdad el aborto, los matrimonios entre especies o la relajación de las costumbres fomentadas por “propios” y ajenos.
Esos 12,5 millones de argentinos que han ido entrando en el circuito electoral han hecho lo que hicieron porque jamás nos molestamos en formarlos. Hoy nos aterra verlos votar en función de sus conveniencias y olvidando las pautas éticas que alguna vez intentamos, mal, inculcarles. Estos son los mismos a los que nada les supimos decir cuando fueron comprados con la supresión del Servicio Militar a partir de una infamia urdida desde el poder, son quienes, junto a nosotros, sin haberlo votado -porque en la Argentina cualquier desquiciado gana una elección aunque luego todos juran que a ese jamás lo votaron- le dimos la reelección a un canalla que nos endilgó la necesidad de venderle alma y culo a quienes eran nuestros enemigos mientras su propaganda desmalvinizadora dejaba que lo mejor que tuvo la Argentina en todo el siglo XX -los 10.000 héroes de Malvinas- fueran manipulados como molestos recuerdos que en nada beneficiarían a la estúpida república del uno a uno.
Esta es nuestra realidad, la realidad de los argentinos que nos hemos llenado la boca con palabras que en otro lugar y con otra sociedad tienen significado: Patriotismo, Honor, Lealtad, Principios, Valores Éticos, pero que acá solo tienen el sonido que les da la época en que se dicen. Nosotros los guiamos en el voto. En veintiocho años les enseñamos a elegir al menos malo o lo que más nos convenía en lugar de alzarnos con altivez y gritarles en la cara a quienes usufructuaban nuestra desidia que ellos no merecían manejar una tierra como esta. Este es el resultado

Los argentinos oscilan entre la psicosis y la neurosis

Hay aquí en Argentina muchos más Mesías que pueblo a redimir, y además el argentino es relevante históricamente para la cultura de occidente y para la latinoamericana porque es un compendio, un resumen, casi compulsivo de todas las diferencias de los pueblos europeos y occidentales; esta hiperculturalización argentina produce casi siempre una impasse política, una determinación fronteriza de antagonismos que nunca terminan de resolverse.
Nunca termina de resolverse, porque se trata de una cultura urbana -predominantemente- y cosmopolita que está siempre determinada por una pluralidad de diferencias, que son un producto histórico-cultural de contaminaciones. El oxímoron, o centauro con cuerpo de izquierda y cabeza de derecha que es en definitiva la sociedad argentina, y por lo tanto el cuerpo político mayoritario que es el peronismo y su sistema de gobierno: el“populismo nacional” con bases desarrollistas impuestos desde la última mitad del siglo XX por el General Perón y deformado por los gobiernos que dijeron ser peronistas en el último decenio del siglo pasado y el primero del presente.
Las derivas de los populismos actuales, a los que Giacomo Marramao define como “una deconstrucción despolitizante del concepto de pueblo, transformado en audiencia espectadora” y que barrieron la impronta de la participación popular como base del populismo nacional y su construcción política afirmada en el Pueblo y no en el cacique, el puntero o el caudillo temporal que transforma la política en un mero espectáculo. Este “populismo berreta” tan arraigado en la política argentina -e internacional de este siglo XXI- termina haciéndonos creer que vivimos un tiempo de “pasiones tristes” y una profunda crisis de identidad que golpea a una sociedad como la nuestra occidentalizada a la europea.
Ante esta realidad no debemos asumir posiciones nostálgicas ni pesimistas, por el contrario, debemos apostar por formas cosmopolitas y transnacionales de democracia y en el pensamiento profundo de Perón podemos encontrar muchas más herramientas que en Marx, Adam Smith o incluso Samuel Huntington para terminar entendiendo que es lo que está pasando u ocurriendo. Las políticas empleadas por el régimen kirchnerista tremendamente disruptivo y difícil ce entender nos obliga a buscar sus raíces en el conflicto identitario, o sea las reacciones identitarias a los efectos de la globalización; no sólo a los efectos económicos y sociales, sino a los efectos culturales específicamente.
La comprensión del espacio y del tiempo que surgen del concepto de globalización provoca una reacción de la identidad, que se entiende como amenazadas por este mismo proceso, y que provocan miedo con lo que viven como “contaminación” o invasión en términos raciales o de inmigración, tanto externa como interna, o de clase social tanto por las derechas como por las izquierdas, más o menos vernáculas. Un claro ejemplo lo tenemos en la expresión de Luis D’Elía cuando expresaba su “odio por la puta oligarquía” y pretendía vía la violencia adueñarse de un simple símbolo partidario como es la Plaza de Mayo.
El nuevo “populismo berretizado” no es otra cosa que la manifestación más patológica de esta reacción identitaria -es el equivalente conceptual en las ciencias biológicas donde podemos decir que cada fenómeno de sinergia determina una reacción alérgica-, éste personaje como el mismo Guillermo Moreno patoteando al empresariado o a los accionistas del directorio de Papel Prensa tuvieron reacciones alérgicas a la sinergia global de la cultural peronista; siempre los cambios históricos más relevantes son determinados por fenómenos migratorios o de clases, y en el pensamiento racista hay una remoción -en el más puro sentido psicoanalítico-, que se basa fundamentalmente en una represión de este acontecimiento.
La “remoción” actúa como una obliteración, un ocultamiento, un vacío simbólico, es el creer que el “otro”, los otros, los que piensan o actúan diferente al pensamiento único impuesto por el mismo populismo berretizado, representan una amenaza para mi identidad, personal o colectiva; los kirchneristas “verdaderos” o los “verdaderos cristinistas”, o los jóvenes camporistas, o los defensores de los DDHH “verdaderos”, etc., etc. NO son una reacción “irracional”, que pueda discutirse racionalmente: se trata, en verdad, de una operación psicótica. Los argumentos de D’Elía, Moreno o los mismos de Cristina, o Hebe, o Pérsico -por dar sólo algunos ejemplos notorios- no son irracionales sino palabras encerradas en una lógica autorreferencial.
Esta “lógica perfecta”, pero una lógica como la del“pensamiento único” del neoliberalismo más abyecto, o la de la Tercera Vía del socialiberalismo europeizante, o la de los mismos nazis, se asienta en la autorreferencia, la pura, la incontaminada relación consigo misma es un planteamiento que dice: “los otros son incompatibles conmigo… y por lo tanto son mi enemigo o él enemigo”, es una diferenciación radical y radicalizada entre “Nosotros” y los “otros”; estamos así ante una patología social antes que frente a un problema político-cultural, la obsesión identitaria puede llegar a enloquecer a nuestra sociedad, que termina oscilando entre la neurosis y la psicosis.
La situación del cambio a por venir -en lo económico tras la frustración de la omnipotencia económica del desenganche- es una en la que debemos contemplar la posibilidad de gobernar un coeficiente social de neurosis que sea tolerable; la caída de la convertibilidad del menemato en Dic-01 muestra claramente lo que puede suceder ante la imposibilidad de gobernar un coeficiente de neurosis intolerable. No es posible una liberación total de la neurosis porque ésta es el fenómeno concomitante, que está siempre junto a un cambio histórico o cultural, o en un cambio de ciclo como el que estamos viviendo el cambio de ciclo del suma cero, o de la década perdida como ya lo viviéramos en los 80 con el alfonsinismo y en los 90 con el menemismo.
Es inevitable que mi espacio de vida -vecindario, ciudad, trabajo, casa, empresa- sea un espacio desestabilizado por los otros, y que esto produzca un efecto de neurosis generalizada, aunque esto no es necesariamente malo en sí mismo, es malísimo cuando no hay un gobierno, en el sentido social y político, consciente de esta realidad de transformaciones. Cuando el gobierno conculca la idea de que los negocios públicos se confunden con los privados y el Estado es utilizado para extraerle ingresos a la sociedad y distribuirlos ilegalmente entre un número indeterminado de amigos del poder. Podemos relacionar, en este mismo registro, lo ocurrido en vida de Néstor con la compulsa con el campo donde era la primera vez que el corazón del Gobierno era atacado por el “Otro”; el “otro” chacarero, en el sentido clásico geopolítico del choque de culturas -el clash of civilizations en su versión doméstica-.
El gobierno tardó en reconocer que ese “otro” estaba en realidad en el interior de nosotros mismos, en el interior de nuestra sociedad; la presencia del otro es un acontecimiento que está en la propia constitución del sujeto argentino, popular y occidental. No solamente desde la globalización, sino a partir de la modernidad misma que nos planteara Perón en el Continentalismo, la confrontación con el “otro” es constitutiva de lo moderno y por lo tanto del pensamiento peronista más clásico y ortodoxo, algo que ni el kirchnerismo y mucho menos el cristinismo terminan de entender y aceptar.
Es muy difícil de entender para la sociedad argentina que nos enfrentamos a un enemigo que nosotros mismos hemos creado, y así como la interpretación estadounidense de la modernidad global fue una interpretación geopolítica identitaria y tuvo una debacle con el atentado a las Torres Gemelas, los argentinos -y el cristinismo específicamente- debemos aprender que tenemos a ese “otro” que nos amenaza en el interior de lo que ha sido lo que entendimos como una “civilización occidental” y la cultura peronista y eso es lo que aparece en la reacción del cristinismo al determinar entre “amigos” y“enemigos”, una reacción como la que estamos analizando aquí.
Nadie puede negar que este fenómeno -el kirchnerismo/cristinismo- salió del propio seno de la sociedad argentina, o lo que debemos entender es que el proceso del populismo berreta produce un efecto de ocultamiento de la identidad; esa identidad removida -reprimida- en el sentido freudiano, y retorna como identidad deificada. Es la paradoja del Orientalismo que planteó Edward Said, si los occidentales niegan que haya un problema de identidad diferente, autónoma y subalterna, de los otros, esos otros producen una reacción en el sentido de una retorsión de su propia identidad, pero no como identidad problemática y plural sino como identidad fetichista y deificada: “nosotros somos orientales” o “nosotros somos islámicos y reivindicamos nuestra alteridad”.
Es esta misma crisis de identidad la que agitó el descontento que se expresara en Dic-01 con el “que se vayan todos”, cuando la opulencia ficticia impuesta por el populismo berreta del cambio de ciclo del suma cero nos deposite en la realidad cotidiana del ajuste y el despertar del sueño de grandeza, veremos que tiene una misma raíz; y es que la globalización del capital global -que nada tiene que ver con el Continentalismo de Perón- , contrariamente a lo que pensaban en una paradójica convergencia los liberales y los marxistas del siglo XX, no produce sociedad, y los neoliberales y socialiberales de fines del siglo XX y principios del XXI cometieron la misma equivocación. El capital global ganó, pero a un precio terrible.
Y ahora, ese mismo capital ganador global, tiene la necesidad de ser compatible con formas y contextos socioculturales diferenciados; el capital global tiene una victoria como forma (el mercado global), pero la sociedad capital comunista de Estado de china no es la misma sociedad capitalista competitiva e individualista estadounidense, o la de la sociedad capitalista de la India, de Europa, de Brasil o de Argentina; y eso porque las sociedades son diferentes y no son variables dependientes del dominio o la hegemonía del capital global. Porque el mercado capitalista global -del neoliberalismo y del socialiberalismo (o populismo berreta)- no produce sociedad, no tiene una potencia simbólica como la que tenía el peronismo del ascenso social y la NO lucha de clases.
Contrariamente a lo que pensaba Marx, las relaciones de producción no determinan de manera automática las relaciones sociales: estas son mediadas por las formas simbólicas de las culturas, y en eso se basaba el General Perón cuando nos inculcaba la “cultura del trabajo” y la de “producir como mínimo lo que se consume”. Muchos Estados nacionales han dejado de contener esas formas simbólicas y esa es la cuestión de fondo; vivimos tiempos pos-hobbesianos, más allá de la perspectiva del Leviatán, del Estado nacional, lo que lleva a que las soluciones deban ser planteadas -como nos anticipara Juan Perón- en el sentido de una política pos, o supra, o trasnacional aunque suene utópico.
Por el contrario, es una perspectiva totalmente realista, radicada en la dinámica histórica profunda: la forma auténticamente democrática es la que en el espacio del ABC había desarrollado Perón, Ibáñez y Getulio Vargas hace ya más de 60 años atrás; el Estado Continental, un espacio del derecho y de la política que tiene la potencialidad de implicar en sí mismo una pluralidad de diferencias, naciones, gentes, confesiones ideológicas y religiosas y hasta razas -todo lo contrario a lo que propone el cristinismo con su argentina refundada-, Para lograrlo es preciso atenerse a un doble imperativo: reencantar la política y desmitificar la identidad.

De esto no se habla… ¿Cómo justifico tanta plata?

La Oficina Anticorrupción (OA) es una agencia especial argentina perteneciente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y se encarga de investigar y perseguir casos de corrupción política en el ámbito del gobierno nacional. Fue oficialmente creada el día 10 de diciembre de 1999 por medio de la Ley 25.233 para la asunción de Fernando de la Rúa.

Declaraciones juradas
En el mes de julio se venció el plazo de entrega de las declaraciones juradas que debían hacer los funcionarios públicos. La nómina está encabezada por la Presidente CFK y su ministro Amado Boudou, el listado de incumplidores es largo y se destacan el número dos de la Secretaría de Inteligencia, Francisco “Paco” Larcher; el titular de la ANSeS, Diego Bossio; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; y el ministro de Turismo, Enrique Meyer entre otros.
La diputada nacional Patricia Bullrich anunció (el 08/07/11) la presentación de un proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación solicitando que el titular de la Oficina Anticorrupción, Julio Vitobello, cese en forma inmediata de su cargo, por abuso de poder y parcialidad, luego de la disposición tomada por el organismo, el cual dispuso una segunda prórroga, para el 22 de agosto, como nuevo plazo que tienen los funcionarios nacionales para entregar sus declaraciones juradas patrimoniales.
“Con esta medida arbitraria, Julio Vitobello facilitará que la presidente y todos sus funcionarios puedan presentar y revelar su patrimonio después de las internas abiertas del 14 de agosto”.
“Cada una de las presentaciones realizadas por los Kirchner fueron cuestionadas, por eso es grave el otorgamiento de una segunda prórroga para después de las elecciones, mas aún sabiendo que desde 1999 cuando se promulgó la Ley de Ética Pública, nunca se esperó hasta después de julio sin que se hiciera dicha presentación”, expresó la diputada.

Plazo no cumplido
Este año, además, fue el único en la historia de la OA que el organismo extendió los plazos al 22 de agosto para darle más tiempo a los funcionarios para informar su patrimonio. Desde que se promulgó la ley de Ética Pública, doce años atrás, nunca se había dilatado más allá del mes de julio el tiempo para este trámite. Con esa decisión, tanto Cristina como Boudou pudieron atravesar las estratégicas primarias abiertas y obligatorias del 14 de agosto sin hacer públicos los últimos datos de su economía.
Sobre el filo del nuevo plazo CFK presentó su declaración de bienes. Una vez más, el patrimonio de Cristina creció considerablemente en relación al año anterior.
La Presidente entregó su declaración jurada del 2010. Según su presentación, la riqueza acumulada junto a Néstor K trepó a $ 70.554.419, esto es un 27,04% más que en 2009 cuando había consignado poco más de 55 millones. Así desde que llegó al poder en 2003, el matrimonio KK multiplicó casi diez veces su economía familiar. Como dato aleatorio mencionamos que solo en concepto de alquileres recibió $ 10 millones.
La declaración jurada 2010 de la Presidente es la primera tras la muerte de su marido, en octubre pasado. Por esa razón en el informe tendría que consignar detalles sobre la sucesión de los bienes de Kirchner.
Las declaraciones juradas de los KK generaron polémicas y causas judiciales desde que asumieron en la Casa Rosada. Entre 2003 y 2009, la pareja incrementó en un 710% su riqueza alcanzando un patrimonio de $55,5 millones. Los elementos que utilizaron para justificar este crecimiento no siempre fueron claros.
El expediente más conflictivo fue el que cerró el juez Norberto Oyarbide antes de la navidad de 2009 cuando el matrimonio había reconocido un aumento de 158% en su riqueza respecto del año anterior. Sin embargo, ese no fue el único antecedente en Tribunales. En 2003 ya se había abierto en la justicia federal un expediente -que terminó en sobreseimiento- donde también se cuestionaba el crecimiento de sus finanzas. Por su lado, el juez Canicoba Corral archivó otra causa que comprendía la evolución patrimonial entre 2005 y 2007. Al no dictar un sobreseimiento, dejó abierta la posibilidad de que se reabra en el futuro la investigación.

Boudou no tiene abiertas investigaciones sobre su fortuna. Llegó a la función pública con una generosa situación económica que apenas se redujo por el divorcio de su ex esposa.
En su última declaración -correspondiente a 2009-, dijo tener bienes por $889.305 consolidados mayormente en su piso de Puerto Madero y su gusto por los fierros: el candidato a vicepresidente reconoce una moto BMW valuada en $91.630; una Harley de $72.910; un Audi 4.3.2 cotizado en $157.250 y un Honda Civic modelo 1992 que no hizo más que traerle problemas: Boudou tiene una causa abierta en el juzgado de Claudio Bonadio quien investiga un caso en el que el Honda CRX Del Sol- modelo 92, color rojo, patente WYT 716- fue inscripto en 2003 a nombre del ministro pero la documentación con la que se hizo el trámite es apócrifa

Debutó el sub 40 y el nuevo Boudou neo marxista

En nuestro anterior informe hablábamos de esta nueva agrupación cristinista que actuará dentro de FpV. En el aula magna de la Universidad Nacional de Cuyo, en la ciudad de Mendoza) hizo su debut realizando un congreso sobre economía. “La graN maKro”, la agrupación de economistas cristinistas fue armada por el viceministro de Economía Roberto Feletti.
El compañero de fórmula de CFK Amado Boudou llegó a Mendoza como una estrella de rock, con campera de cuero negro y adulado por un grupo de jóvenes que lo vitoreaban. En realidad más que un congreso sobre “economía heterodoxa” pareció un típico acto político partidario, no faltaron los bombos, banderas, papelitos y todo el folclore clásico de este tipo de actos.
A su hora, Boudou más que ofrecer un discurso sorprendió con una especie de arenga populista, vacía de contenidos técnicos y similares a los clásicos monólogos chavistas. Eludió temas técnicos y se centró en un análisis filo marxista de la ciencia económica. Criticó los métodos matemáticos del neoliberalismo: “La ortodoxia hizo que la economía dejara de ser una ciencia; cuánto más se parecía a ella más se alejaba de las cuestiones sociales”, afirmó y en clave marxista agregó: “la economía fue muchas veces utilizada como un recurso para legitimar las relaciones de poder dominante”.
El atraso
Luego incursionó en un pensamiento de izquierda nacional estilo Jorfe Abelardo Ramos (aquel viejo dirigente del Frente de Izquierda Popular), destacando la necesidad de “construir la patria grande, la patria latinoamericana” y señaló que “gracias a integración regional, estamos a salvo de los shocks externos”.
Habló además de un pasado “vergonzoso” de la región, en el que “se crearon repúblicas sólo por el mero interés de potencias extra continentales”.
“La Argentina decidió numerosas veces someterse a las grandes potencias, la última fue en el período de las relaciones carnales”afirmó en obvia referencia a la última incorporación K, el ex presidente Carlos Menem.
Ya envalentonado por una tribuna adicta, donde resaltaban los “trapos y cánticos rojos” no dudó en citar a Carlos Marx: “los filósofos se han encargado de interpretar la realidad, de lo que tenemos que ocuparnos es de transformarla”.
Los aduladores a sueldo del poder cristinista que viajaron desde Capital Federal y se quedaron a disfrutar del fin de semana largo, entre los que se encontraba el filósofo oficialista Ricardo Forster, quien luego de la reunión dijo: “es la primera vez que recuerdo a un ministro de economía citando a Marx”.
La irrupción de La Cámpora
Los organizadores calculaban unos quinientos asistentes al congreso de “jóvenes economistas heterodoxos”, como se llamó la convocatoria a este espacio oficialista compuesto en su mayoría por estudiantes y profesionales sub 40 (aunque el rockero Boudou pise los 50 sabemos que toda regla tiene su excepción y más si se trata de funcionarios del gobierno K) gran parte ellos viajaron desde Buenos Aires.
En su mayoría los asistentes se identificaban como agrupaciones universitarias y barriales K-que se disputaban sectores con canciones y arengas a favor de Kirchner, CFK y las principales figuras de la mitología popular peronista. En eso estaban los asistentes hasta que irrumpió en el salón la columna de La Cámpora, a puro empujón se ganó un espacio, atronando en medio del redoblar de los bombos: “Para Cristina, la reelección”. La irrupción, lejos de ser festejada, fue leída por algunos de los presentes como una “aparateada”y dio lugar que varios representantes de entidades bancarias y estudiantes abandonaran el lugar.
Boudou, Feletti, Foster, el presidente de la Anses, Diego Bossio, el gobernador de Mendoza Jaque y el candidato a sucederlo por el FpV, Francisco Paco Pérez, fueron algunos de los oradores.
Santiago Fraschina, encargado de la organización, sintetizó el espíritu del encuentro: “Es muy emocionante terminar un congreso de economía cantando la marcha peronista