lunes, 5 de septiembre de 2011

El regreso de Radio Colonia

El regreso de Radio Colonia
“Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.”
Benjamin Franklin

Nueva y trágicamente, los temas urgentes de la Argentina nos impiden ocuparnos de los importantes, vinculados con la necesaria reconstrucción de un país derrumbado por la demagogia y el populismo. Otra vez, entonces, deberé postergar el desarrollo de las ideas que enunciara, hace tiempo, en notas tales como http://tinyurl.com/4jqupmm,http://tinyurl.com/3qph6nf o http://tinyurl.com/42sya6w.
La conferencia de prensa que brindó esta semana -escudado detrás de su siniestra y habitual sonrisa- el Ministro del Interior, augura tiempos graves para la democracia a partir de las elecciones de octubre, cuando ya no resulte necesaria la piel de cordero que está utilizando, por estos días, doña Cristina.
Los industriales, que concurrieron en masa a acompañarla en Tecnópolis, encabezado por un obsecuente De Mendiguren, los sindicalistas, que ya ven temblar el liderazgo de don Hugo Moyano y sus cajas sindicales, y los políticos que, hasta el 14 de agosto, revistaban en el PJ Federal y que ya están buscando garrochas para saltar al campo oficialista, no son más que expresiones de uno de los más arraigados lemas vernáculos: “No nos dejen afuera”. La suma de esos componentes a los que provienen del progresismo compartido por radicales, socialistas, genistasy demás versiones vernáculas auguran un Congreso que, aún antes de las verdaderas elecciones, ya está dando muestras de sumisión y acompañamiento.
Don Randazzo dio cátedra al periodismo acerca de qué se puede publicar, que sólo debe ser la verdad, entendida ésta como lo que el Gobierno define como tal. Para este funcionario, los cronistas falsean la realidad, contradiciendo de forma artera al relato oficial, hasta cuando se limitan a reproducir dichos ajenos.
Olvidó don Florencio que las quejas y cuestionamientos acerca del desarrollo de las P.A.S.O. no fueron formulados por los cronistas sino por los propios jueces electorales -mal que le pese al inefable don Lorenzetti, Presidente de la Corte, que intentó desmerecerlos- y por los candidatos perdidosos. Sin embargo, embistió contra la prensa monopólica, antidemocrática y destituyente una vez más, en esta santa cruzada iniciada por don Néstor (q.e.p.d.) cuando, en 2008 y a raíz de la crisis del campo, rompió con Héctor Magnetto, hasta entonces un socio privilegiado del poder.
Los ataques de don Randazzo mostraron dos curiosidades: la primera, la exclusión del diario Perfil del universo de los medios cuestionados; la segunda, la calificación a La Nación como monopólica, cuando sólo tiene un diario. Tal vez, Fontevecchia, dueño de la editorial redimida, haya pagado su viraje hacia el renovado sol cristinista con su editorial del domingo anterior.
En esa inusual pieza, El Perro, don Jorge hizo una verdadera apología de don Horacio Verbitsky, llegando al extremo de contar que, pese a que nunca había trabajado con él, siempre estaba vigente esa posibilidad. La constatación de esta nueva inclinación de Fontevecchia, y su descubierta debilidad por este verdadero comisario político, sólo puede tener dos explicaciones: el miedo a perder la libertad, o el miedo a perder sus empresas. En cualquier caso, el miedo.
Esa es la razón del título de esta nota. Quienes cuentan en sus espaldas con tantos años como quien esto escribe deben recordar la época en que, para conocer opiniones e historias distintas al relato de entonces, los argentinos no teníamos otro remedio que sintonizar Radio Colonia. Por otra parte, aún quienes son mucho más jóvenes tienen frescas en la memoria las crónicas triunfalistas que los medios argentinos emitían durante la Guerra de Malvinas, mientras nuestras heroicas tropas eran masacradas por el enemigo.
Argentina es un país que, por obra y gracia de casi todos sus gobiernos, carece de instituciones fuertes. La enorme concentración de poder que traerán aparejadas las próximas elecciones hará que desaparezca el escaso -casi nulo- control que el Congreso y los Tribunales pudieron ejercer hasta ahora. De allí al monólogo oficialista hay sólo un paso.
Don Florencio, que hoy integra un gobierno que conduce el mayor multimedios de la Argentina y que ha confundido canales públicos con oficialistas a ultranza, debería recordar, con más frecuencia, esa frase atribuida al Gral. Perón en el exilio: “Ganamos con toda la prensa en contra, y nos echaron con toda la prensa a favor”. O mejor otra, dicha por Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todos poco tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todos todo el tiempo”.
Porque mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquellos tiempos en que era necesario sintonizar la radio uruguaya o recurrir a la onda corta para escuchar voces provenientes del extranjero. No le resultará fácil a don Randazzo ni siquiera China lo está logrando, y Egipto y Libia son una prueba de ello- controlar Internet, Facebook y Twitter, y la pluralidad de expresiones seguirá siendo un bien adquirido en forma permanente por los argentinos.
El otro tema tremendo de la semana fue el asesinato de Candela. Con el desarrollo de los hechos y de las investigaciones se han llenado columnas y minutos de televisión en el mundo entero; no debo ser yo, entonces, quien se ocupe de esos aspectos de esta tragedia.
Toda la oposición guardó un prudente y respetuoso silencio, y prácticamente no hubo voces que hicieran un uso político del crimen y de sus causas. La única excepción fue el propio Gobierno, tanto nacional como provincial.
En su afán por despegarse de la conmoción provocada por el secuestro de la niña, doña Garré, Ministro de Seguridad de la Nación, hizo mutis por el foro y desapareció por completo de la escena. Con la aparición del cadáver, la señora de Kirchner -que había recibido con gran pompa a la madre de Candela- se llamó al silencio con el que siempre acompaña los sucesos realmente graves y conmocionantes, y su entorno se dedicó, con fervor, a endosar la responsabilidad exclusiva a don Danielito.
Éste, por su parte, hizo lo propio, descargando la culpa en el delincuente entorno familiar de la niña y olvidando que la seguridad de Candela debía ser garantizada por el Estado, para intentar hacer olvidar su inoperancia, o su complicidad.
La realidad es bien distinta: la responsabilidad es de ambos gobiernos. La Argentina, mal que le pese a don Anímal Fernández, ya ha sido pasto de los mercados de la droga, de los cuales se sospecha participación de algunos funcionarios relevantes, con todas sus expresiones y consecuencias. Operan aquí mafias mexicanas, peruanas, colombianas y bolivianas; se importa, se refina y se exporta cocaína; se producen drogas sintéticas; sus subproductos sobre todo, el paco- se venden y están haciendo estragos entre los estratos más humildes y desamparados que, además, delinquen para financiar su consumo; se lava dinero de todas las procedencias.
Parece mentira que el don Scioli, que tanto se enorgullece por la mayor cantidad de droga secuestrada, no perciba que está reconociendo, a la vez, que cada vez hay más droga circulando. Parece mentira que don Anímal sostenga que la radarización y la sanción de la ley de derribo, no resultan necesarias. Parece mentira que, con fines meramente electoralistas, doña Nilda desguarnezca nuestras fronteras para trasladar gendarmes al Conurbano. Parece mentira que los argentinos toleremos la corrupción rampante, y que los enriquecidos funcionarios que nos gobiernan ni siquiera la oculten. Parece mentira que, en pleno siglo XXI, la Argentina no encuentre remedio para combatir estos males, comenzando por purificar la Justicia federal.
Básicamente, parece mentira que nuestra sociedad se haya convertido en un consorcio en que lo único que importa sea salvarse individualmente; sea privilegiar el hoy aunque el precio sea el mañana; que contempla impávido como, cada vez, se hunde más en el fango.
Que no seamos capaces de reeditar las grandes gestas que los argentinos protagonizamos en el pasado; esas causas -muchas a favor del prójimo- que hicieran que, con mérito, los libres del mundo responden: “al gran pueblo argentino, ¡salud!”

EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES

EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES
En la historia, ya ha ocurrido…
tal vez… como una señal…
que hoy viene a quitar olvido…
de aquello… que siempre ha sido,
nuestro verdadero mal…
Y si sabemos, a quién…
se parece… lo casual…
veremos… a una mujer…
que todo el mal lo hizo bien
y todo el bien… lo hizo mal.
G. A. Bunse, Poemas de la Argentina trágica

Todos los absolutismos cayeron en tirabuzón… no sin antes hacer escala en etapas inevitables de terror.
El absolutismo francés del siglo XVIII encarnado en principio por los tres más famosos “Luises” (XIV, XV y XVI) tuvo una primera escala trágica en la inútil Revolución Francesa… y un segundo escenario…imposible de esquivar… en septiembre de 1793, “la época del terror francés” que duró un poco más de nueve meses.
La guillotina cortaba tantas cabezas en la que es hoy famosa “Place de la Concorde” que su cuchilla debía ser afilada todas las noches durante una hora con un sistema de piedras que manejaban cuatro operarios.
Hay algo que esas épocas tienen en común: los mercenarios y rastreros.
La última reunión ocurrida entre los industriales y la presidente el jueves de la semana pasada en Tecnópolis, se puede resumir en una descripción muy clara del más repugnante rastrerismo…y de la más clara genuflexión empresaria… hecha por la propia mandataria, que textualmente dijo:
“Es la primera vez que no tengo que responder nada de las cosas que se dijeron en esta reunión” (lo que dijo da tanta vergüenza ajena que el propio De Mendiguren cuando se vio en el video… salió a expresar alguna preocupación que compensara un poco su enciclopédica sumisión).
Del caos y de la inutilidad rampante de la policía de Scioli, y de la dirigida por Garré, nada se habló. Para todos los empresarios, ni la inflación ni la inseguridad existen. Y ni uno sólo de ellos, se anima a expresar alarma.
Ella podría haberles dicho en otras palabras directas y sin eufemismos:
Queridos Caballeros de la “Augusta Orden del Felpudo”:
Es la primera vez que se nota cabalmente, vuestro carácter de rastreros, mercenarios y reptantes… maestros todos ustedes… de la genuflexión y el arrodillamiento de las cohortes romanas… es la primera vez que veo palmariamente el grado de felpudismo infame que me prodigáis, y del que sois capaz… queridos caballeros…y está muy bien que así lo hagáis… a la vista de los resultados del último 14 de agosto y en previsión de mi arrollador triunfo del 23 de octubre próximo. Aquí tenéis mi anillo para besarlo.
Manteneos así queridos señores de rodilla fácil…bajadores de la cerviz y siervos del albañal, revolcándose en vuestra propia indignidad. Acomodaos pues para recibir mis nuevas órdenes sin chistar… las cuales, no por antojadizas o caprichosas han de ser menos temidas que cualquiera de las anteriores. Apoyad entonces las palmas de vuestras manos sobre el piso… y disfrutad de la fragancia de mi alfombra sin levantar la mirada jamás. Gozad de mi decisión absoluta que caerá sobre vosotros, Amén.
La siguiente nota pretende ser el modelo más acabado de editorial del absolutismo que, sin que nadie lo haya advertido, se ha desatado de un modo sutil pero imparable en esta comarca:
“El caso más resonante y trágicamente fatal de los últimos días, no es un caso de inseguridad.
Precisamente, por tratarse este último factor, sólo de una sensación; ese hecho terrible debe ser -seguramente- una operación política preparada siniestramente para que la presidente se desprestigie.
Por esa razón… la mandataria, consciente de su responsabilidad, decidió entrevistarse una hora y media con la madre de la niña secuestrada.
No usó la cadena nacional como se había hecho con el caso Gerez pero (mostrando su infinita prudencia) se puso al frente del caso.
El desenlace fue un fracaso total… pero debe entenderse que lo hubiese sido igual… si ella no hubiese intervenido… o si la eficiencia investigativa del gobernador pudiese librarse de su mala suerte que la persigue.
Es pues una gran injusticia pensar que eso ocurrió por su incompetencia o porque su augusta figura trae mala suerte. La presidente no es símbolo de la mala suerte.
No. Eso es una clarísima operación política.
Y ella… no se merece esto… a 50 días de un triunfo que no sólo ya tiene seguro sino que además, por su brillante gestión tiene también merecido
Afortunadamente la masa crítica del pueblo, la ha votado en modo mucho más que categórico. Es una mayoría especial, acaso nunca bien valorada y sin dudas enormemente perceptiva, equilibrada, justa, observadora y de un extraordinario valor cívico.
Gracias a ellos… gracias a esta magnífica civilidad responsable… toda la población tiene hoy la oportunidad de abrir los ojos… y advertir que, tal como decía Pangloss, en el “Cándido” de Voltaire: nuestra muy querida comarca, con nuestro muy querido gobierno, es… sin ninguna duda… el mejor de los mundos posibles.
Debemos convencernos todos… y deponer nuestra necedad.
Pues aquí, en esta comarca… por empezar… no existe la inflación.
Los medios de comunicación, las consultoras privadas y algunos otros inescrupulosos instalaron esa acción psicológica para impactar sobre la calidad institucional. El Ministro del Interior tiene razón plena en eso.
Lo que deberíamos hacer todos… frente a cualquier imperceptible cambio o modificación de algún precio,… es simplemente no comprar… y si todo lo que vemos ha aumentado, nuestra democracia nos indica algo simple: no comprar nada.
Y no comprar nada… es eso: NADA
La imaginación que nos ha prodigado la presidente, debe permitirnos que cualquier elemento que hasta hoy hayamos podido conservar en nuestros domicilios… sirva para alimentarnos en momentos de carencia.
Pan vencido, restos de frascos… lo que sea… todo sirve.
Hasta el agua de una servilleta bien escurrida tiene valor alimenticio.
Es sólo cuestión de aguantar uno o dos años así… pronto se verán los resultados que… según el INDEC, han de ser de una inflación de 5,2 % para todo el año 2011. Un ejemplo que el mundo ha de admirar.
Y más aún… en otro orden de cosas:
La inseguridad pública en el país ya está plenamente resuelta.
Alborozados… debemos festejar que definitivamente se haya terminado desde el 14 de agosto último. No existe más, eso.
Este es un país absolutamente seguro. Lo que pasó con el último caso ha sido un típico episodio de narcotráfico. Algo injustamente importado de México o de Colombia. La Argentina es ajena a eso.
Tenemos todos los climas, todas las riquezas, todas las razas y todos los subsidiados, todos los trabajadores más descansados por la ayuda social
La gente… la masa crítica de la gente… así lo ha dictaminado.
Pues esa masa crítica, de quienes debemos tomar ejemplo… convalidó…cohonestó, apoyó, suscribió y dio su total apoyo… al esfuerzo que ha venido mostrando el gobierno por la prioridad de Estado, denominada “inseguridad pública”. Y la mejor prueba… pues… se ve en las urnas.
La inseguridad no existe más… según esta gran cantidad de ciudadanos, que son los que deciden cual debe ser hoy nuestro gobierno.
No importa mucho ya este asunto… y no nos debe importar a los que no alcanzamos a ver… seguramente por error… que esto sea así. Deberíamos callarnos de una vez por todas… imitar rápido a los señores empresarios que por algo lo son… Y apurarnos todos a aprender a convencernos que estamos errados.
Este, como decía Pangloss “es el mejor de los mundos posibles”.
Si hay un poquito de inseguridad… no seamos fatalistas.
Debemos cerrar los ojos cuando veamos con total perplejidad que ya se espiraliza como una epidemia de tifus, a la vista y paciencia de todos.
Y debemos tener esto muy clarito:
El que se atreve a hablar de “inseguridad” en este país, o a reclamar por este asunto pretextando una retribución al salvajismo impositivo, debería de inmediato, pasar a formar parte de la derecha.
Y la derecha es definitivamente… anti argentina.
La derecha es condenable.
La derecha es delictiva. Es el origen oculto de los daños del país y debe ser combatida desde los claustros escolares y universitarios.
Peor que lo anterior… ser de la derecha… es ser un fascista.
Digámoslo sin ambages: ser de derecha es… a priori, ser un represor liso y llano.
Entonces, volviendo al principio y por carácter transitivo, ser de derecha es entonces, ser un represor.
Ergo hablar de seguridad es ser represor.
Y acaso, en la verdadera concepción de este gobierno (prácticamente ya reelecto), la óptica es mucho más genial y respetable todavía:
Cualquiera que vista o haya vestido un uniforme… es un fascista.
Por lo dicho:
En esta comarca, no es patriótico ni civilizado hablar de una supuesta inseguridad pública. Las cartas están así puestas sobre la mesa y aceptadas por lo esencial de nuestra sociedad. Por lo más válido y lo representativo de ella (más de un 50%).
No hay inseguridad pública.
Y la verdad revelada para haber logrado hoy… este maravilloso estado de seguridad, ha sido esta correcta liturgia ideológica implantada desde que asumió ella… para nuestra gloria.
La culpa de la inseguridad en los países que la tienen (no el nuestro, por suerte) no es atribuible ni a la pobreza, ni a la miseria, ni a la falta de oportunidades, ni a la orfandad educativa.
No. La culpa, así como están las cosas, la tiene exclusivamente la visión sesgada de la derecha. Esa visión fascista y represora que ha inventado a través de los diarios este verdadero atentado contra la democracia que es hablar de inseguridad.
El Ministro del Interior así lo ha expresado y debe saberse que las cosas que él dice… son aquellas que resultaron beneficiadas con el apoyo de esa respetable masa crítica… tan abrumadora de votos.
No se hable más… por favor… de inseguridad.
Cualquier hecho que uno pueda sufrir en su vida privada, en su domicilio o en la vía pública… es solamente un episodio aislado que, por más que deje sin vida a cualquier miembro de nuestras familias… debe ser, antes bien, entendido, como una excepción.
Es decir, el Estado (a través de nuestro gobierno y ya hasta el año 2015) garantiza la ley, (en última ratio), con el NO USO de la coerción directa y de la violencia, o el NO USO de la fuerza siendo el único que sabiamente la puede dejar de aplicar.
Y si lo hace de este modo… sabrá muy bien por qué lo hace.
El poder como concepto, es, antes que nada, eso mismo:
Es toda oportunidad de hacer triunfar la voluntad propia, en el seno de una relación social, incluso contra la resistencia o la voluntad abierta de quien no cumpla con la ley o de quien se ocupe de violentarla.
Debemos saberlo y allanarnos a nuestros hermanos ciudadanos.
Pues nuestro gran gobierno sabe muy bien que el poder es la capacidad de hacer, producir o destruir, pero ante todo, la de influir en la conducta o en los sentimientos de otros individuos.
Que, en suma, el poder político, si las cosas están así…puede ser muy bien… un “absoluto” conceptual, y no una relación entre las personas.
Y una posibilidad de acción.
Se trata de una capacidad (no de un acto) sobre las personas.
Y aunque parezca arbitrario… es la voluntad de tanta gente que resulta demencial e insolente discutirlo o cuestionarlo.
Y esto es lo que ignoran estos cartoneros del suicidio colectivo que todavía critican a nuestro gobierno.
Dicho mejor: Lo saben, pero prefieren cometer, con un fin obvio, el delito de “no hacer lo que deben por mandato constitucional”: OBEDECER.
Aun cuando veamos que nuestra jefa ha subordinado el plexo íntegro de la reglamentación nacional… a una ideología, debemos obedecer.
En otras palabras, si acaso alguien piensa que debe haber un reemplazo de este poder por suponer que ya, el Estado, se encuentra cataléptico o dinamitado, que deje ya de soñar… y que se defienda como pueda hasta que -esta nueva época- nos inunde de beneficios. O nos inunde de algo.
Hemos salido ya del purgatorio que describiera nuestro prócer difunto…
Y este es, sin ninguna duda… el mejor de los mundos posibles

¡Dejen de maltratar a los únicos que, a pesar de todo, todavía trabajan…!

¡Dejen de maltratar a los únicos que, a pesar de todo, todavía trabajan…!

La trágica muerte de la inocente Candela Rodríguez vuelve a poner sobre la mesa el viejo asunto de la seguridad pública, o mejor dicho, la inseguridad que padecemos todos los bonaerenses, ya como un mal endémico, con todos los efectos colaterales o derivados de esta crisis, como son las puebladas espontáneas, o las inducidas desde algún sector que siempre está en vigilia, como buitres, aguardando una víctima, para lanzarse en bandada. Su objetivo es, sin duda, poner siempre a la policía como culpable de todos los males, para tapar las verdaderas causas de este drama que nos aqueja hace ya más de diez años…
Otros, encumbrados profesionales decididos a trepar algún área del poder como sea, sin escrúpulos, simplemente aguardan alguna tragedia como la que nos ocupa, para saltar al medio de la opinión pública, batiendo el parche que mejor convenga a la ocasión, sea de los derechos humanos, corrupción policial, gatillo fácil, zona liberada, connivencia, autogobierno policial y cuantas gansadas mas pueda ocurrírseles, con tal de tener prensa gratis que los haga trascender, con la impunidad que le asegura un gobierno incapaz de salir en defensa de su policía, mas el silencio de algunos políticos, de aquellos que habitualmente nos elogian en privado, casi al oído, pero incapaces de decir media palabra en público para defender a los trabajadores policías…
En primer lugar, aclaremos que es justo reconocer que miembros de nuestra fuerza policial han participado en la comisión de delitos gravísimos, como homicidios, piratería del asfalto, robos y otros delitos contra la propiedad y las personas. Merecen nuestro más fuerte repudio. Es innegable y nunca se han registrado tantos casos como en los últimos diez o quince años. También es cierto que fueron hechos aislados, cometidos por uno o varios uniformados, pero al margen de la fuerza y de la mayoría de sus miembros.
Estos episodios tan negativos y bochornosos para la vida de una institución como la policía, sin duda hacen estragos en la credibilidad que la población debe tener de su policía, pero lo que quizás es más perjudicial todavía para la seguridad pública, es el daño severo que la perdida de esa credibilidad y desprestigio produce en el auto estima de la inmensa mayoría de los uniformados que trabajan decentemente. Comienzan por sufrir vergüenza, él y su familia, por la crítica imprudentemente generalizada, de todos los sectores, a través de la prensa; y finalmente sobreviene el desarme moral y el desgano. Tan es así que la pregunta que hoy retumba en todas las dependencias policiales es: ¿Vale la pena esforzarse en ser buen policía, asumir todos los riesgos de este difícil oficio, para luego, sin distinción y con alevosía, ser metidos en la misma bolsa con los malos…?
Es urgente llevar a la práctica aquel axioma de que “la seguridad la hacemos entre todos...” y hay que empezar ya. En esta verdadera cruzada el periodismo no puede estar en la vereda de enfrente, ni siquiera ser imparcial. Siempre hemos dicho desde APROPOBA que si la prensa dedicara a los buenos policías –que son la inmensa mayoría- tan solo el 10% del tiempo y esfuerzo que le dedican a los malos, otra sería la historia de la seguridad.
No estamos diciendo que se deban callar las críticas a las malas acciones, o las denuncias a la ilegalidad en que puedan incurrir los uniformados. Todo lo contrario, sostenemos que las organizaciones públicas de servicio necesitan imperiosamente de la crítica; las instituciones son siempre perfectibles y la crítica es correctora, es saludable. También es sumamente importante que los ciudadanos denuncien, sin temor, cualquier accionar irregular o ilícito de un policía. Pero una cosa es criticar constructivamente o denunciar responsablemente a algún o algunos policías y otra cosa muy distinta es la critica tendenciosa, la difamación, la generalización; o la denuncia al voleo, que se agota en los medios de prensa, sin pruebas, que tiene como único objetivo desacreditar y causar desazón, tanto en la comunidad como en la fuerza policial, con fines que son de proselitismo político-partidario o por simples razones ideológicas de algún sector…
Como lo venimos advirtiendo desde APROPOBA, lo reiteramos, la situación actual se agrava día a día. El desarme moral de la fuerza se acentúa y es necesario revertir urgentemente esta cuestión. La sociedad en general, como así muchos dirigentes y periodistas, que ante todo se distinguen como personas de bien, muchas veces suelen ser apabullados por la prédica altisonante de los carroñeros oportunistas de siempre, de la crítica tendenciosa, generalizada, a veces injusta y de las denuncias al voleo y sin pruebas que nos referimos antes. Este accionar demoledor muchas veces no permite vislumbrar la otra verdad que existe dentro de las organizaciones policiales. El costado positivo que sistemáticamente es tapado o minimizado por los detractores de todas las instituciones de la democracia y de la república…
Si analizamos los hechos donde aparecieron policías involucrados, podemos comprobar, con la simple lectura de los diarios, que en todos los casos, sea de oficio o por denuncias, fue la misma policía que investigó y llevó a esos policías desleales ante la justicia, con las pruebas correspondientes. Y ese que es un dato alentador para la comunidad no es destacado por ningún medio de prensa. Correspondería preguntarles a esos profesionales, periodistas, dirigentes en general, políticos y hasta a algunos jueces, a cuantos de sus pares corruptos -que los hay- denunciaron ante la justicia y aportaron las pruebas para condenarlos, como habitualmente hacen los policías con sus propios camaradas?
La policía de la provincia tiene hoy más de 50.000 efectivos en actividad, que a pesar de toda la clase de adversidades, sin protestar a pesar que le sobran motivos, salen todos los días a la calle a asumir los riesgos de esta profesión y cumplir con el compromiso. Pero eso no es noticia, ni son reconocidos. La lista de policías asesinados cumpliendo con su deber, dando pruebas de que no existe connivencia ni zona liberada, crece con una periodicidad que debería preocuparnos. Pero tampoco es tenido en cuenta este dato. Pesa más la difamación de los imprudentes, de los trepadores, de los aspirantes a algún cargo y de los mercenarios del micrófono y la pluma…
Algunos son portadores de tanto veneno, que hablan de las fuerzas de seguridad como si los policías fuesen seres maléficos, que todas las mañanas se levantan pensando a quien matar, o que daño causar o que delito cometer en contra de un inocente ciudadano, cuando no contra un pobre o un menor de edad. No ven en el policía lo que realmente es; un padre o madre de familia, un trabajador con vocación de servir, un vecino preocupado por la inseguridad como el que mas, que todos los días y las noches salen a la calle, enfundado en un uniforme con un arma de puño casi inservible, a hacer lo que ellos mismos serian incapaces. Arriesgar la vida por sus semejantes…
Una prueba de esa despiadada y delirante campaña…
Hace apenas unas horas un funcionario importante de uno de los poderes del estado, con ansias evidente de ocupar algún otro cargo, ha salido en un medio de prensa a batir el parche del “autogobierno policial”afirmando que “…Sin conducción política la policía es generadora de delitos…”Ese señor, además de dar un golpe bajo a la atribulada sociedad, como todo difamador, cree que los ciudadanos somos estúpidos. No hay otra explicación que justifique tamaña ridiculez. Que hoy alguien afirme que en plena vigencia de una democracia ya consolidada, la fuerza policial no es conducida por el poder político, es por lo menos una estupidez. Pareciera que este buen señor todavía no se enteró que en el año 1997, la fuerza policial fue disuelta y luego recreada con normas que reglan absolutamente toda su actividad, sin margen alguno de discrecionalidad, y que desde aquel año, su conducción es ejercida en forma directa por funcionarios civiles del poder político…
Es una mentira tan burda como calumniosa; y con la pretensión de reafirmarla como una verdad se recurre -entre otras mezcolanzas incoherentes- a ejemplo de dos hechos trágicos, como lo fueron el caso de Ramallo, cuando la fuerza ya era conducida personalmente por un ministro político, que utilizó en la emergencia a un grupo de policías “especialmente entrenados” por otro ministro político que se había ido días antes, el Dr. León Arslanián. Y luego pone de ejemplo el caso de la familia Pomar, cuyas investigaciones y tareas de búsqueda y rastrillaje estuvieron al mando de la Agente Fiscal con competencia en el lugar y de otro civil, el Dr. Paul Starc, al mando de la Policía de Investigaciones.
De más está decir que en ambas ocasiones la culpa también fue cargada, una vez más, a las espaldas de los policías. Igual que ahora…
Es verdad que la seguridad la debemos hacer entre todos. Pero no alcanzan las frases hechas, ni las pancartas, los pasacalles, ni los discursos de ocasión para que no se repitan los hechos desgraciados, como el de la niña Candela y tantos otros, sean a manos de delincuentes civiles o delincuentes infiltrados en alguna fuerza policial. Si de verdad queremos que no se repitan, es necesario que empecemos ahora mismo a hacer muchas cosas que como sociedad debemos hacer, y dejar de hacer otras tantas que no hay que hacer, o pronto tendremos un país irrealizable.
Caso contrario, si insistimos en maltratar y desconfiar permanentemente de todo, de la iglesia, de las escuelas, de los hospitales, de la policía, de la justicia y de todas las instituciones por las malas acciones de unos pocos, entonces no tendrá sentido vivir acá. Habremos dejado de ser un país y seremos, a duras penas, nada más que un montón de gente amontonada en un delimitado espacio geográfico. En tal caso sería mucho mejor que todos, los 40 millones de habitantes, nos tomemos de la mano, comencemos a caminar sin detenernos hacia el Este y nos internemos en el mar, como Alfonsina, hasta desaparecer con nuestras miserias, y dejemos estas hermosas y ricas tierras a gente mejor, que puedan venir y hacer de este lugar el país y la patria que nosotros no supimos ni siquiera mantener.
Los policías siempre trabajaron y siguen haciéndolo. Y tanto en el secuestro y homicidio de la menor Candela como en todos los casos, ponen el máximo esfuerzo humano para llegar a buen término, porque esa es la vocación del policía, coronar con el éxito toda investigación o intervención, desde la simple hasta la más compleja, para merecer el mejor de todos los premios, cual es el apretón de manos, el abrazo y el agradecimiento del vecino o la familia a la que se le prestó el servicio.
Mucho se podrá criticar a la fuerza policial, pero lo cierto y probado contundentemente es que sus integrantes, mujeres y hombres trabajadores como el que más, aun con errores, y muchos de los Fiscales, son los únicos que verdaderamente trabajan por la seguridad de los vecinos, a todo riesgo y a pesar de los detractores. Nunca rehúyen a enfrentarse a los peligrosos delincuentes ni a poner la cara ante la sociedad cuando corresponde. Los demás, los que “combaten” desde el confort de sus despachos, los que “pelean” contra la delincuencia desde los medios, los “estrategas” de programas de televisión, son pura cháchara y lo único que aportan es jarabe de pico…
Así que, si los resultados no fueron los deseados, en éste u otros hechos, si la actuación policial no satisface, entonces habrá que modificar el protocolo de actuación que existe para estos casos, elaborados por especialistas civiles que oportunamente convoca el gobierno, o reprocharles a los responsables civiles de dirigir la búsqueda e investigación, y no a los policías, que son meros cumplidores de órdenes.
Por lo tanto, dejen de maltratar a los únicos que, a pesar de todo, todavía trabajan…

LA MIRA PUESTA EN EL 2015

Scioli, al rescate de kirchneristas heridos para sostener el embate cristinista
La “ambulancia” para asistir a los heridos del PJ ya empezó a recorrer la provincia de Buenos Aires. Pero el que la maneja no es el ex presidente Eduardo Duhalde, como había prometido durante la campaña previa a las internas, sino el gobernador Daniel Scioli, cada vez más cerca de oficializar el fichaje del senador José Pampuro, mientras juega con la posibilidad de sumar al disidente Felipe Solá.
En los últimos días, tanto Pampuro como el jefe de gabinete de Scioli, Alberto Pérez, confirmaron el acercamiento del senador peronista, cuyo mandato vence en diciembre y que, a pesar de ser el presidente provisional de la Cámara alta, no encontró lugar en las listas del Frente para la Victoria. También confirmaron que su incorporación se hará en diciembre, cuando Scioli renueve su gabinete. Sólo faltaba definir su destino en el gobierno provincial.
En los últimos días, se conoció que ese lugar no sería otro que el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro). Más concretamente, la vicepresidencia de la institución, según anticipó uno de los participantes en las negociaciones. Ese sitio está actualmente ocupado por Gustavo Marangoni, vocero oficial del gobernador y ex presidente del banco, que podría reasumir esta función.
En el Bapro, dijeron no contar con información de ningún tipo sobre cambios en la conducción; tanto Marangoni como Pérez cerraron sus teléfonos para dar prioridad a la agenda que se impuso luego del hallazgo del cuerpo de la niña Candela Rodríguez.
Con todo, una fuente con conocimiento de las negociaciones (que, sin embargo, le asignó a Pampuro un lugar en el directorio y no en la vicepresidencia de Bapro) interpretó que tanto el senador como Marangoni le asegurarían el control de la entidad financiera a Scioli, frente a la posibilidad de que la Casa Rosada intentara colocar allí a una de sus espadas.
El banco ya fue un refugio para otros desterrados del kirchnerismo, como el ex titular del organismo recaudador provincial (ARBA), Santiago Montoya, quien cayó en desgracia en 2009 tras negarse a una candidatura testimonial. Proteger a exiliados del kirchnerismo es, también, una costumbre de Scioli: en los días que siguieron a la derrota de los comicios legislativos, también amparó en su gabinete a Eduardo Camaño y a Baldomero Álvarez de Olivera.
Una fuente ministerial diferenció esas incorporaciones del actual acercamiento a Pampuro y Solá. “Esto es un gesto simbólico fuerte, por lo que representan ambos, pero a la vez es inofensivo en términos de política real”, indicó, para dar a entender que ni Pampuro ni Solá conservan una estructura significativa dentro del PJ que pueda incomodar a otros aliados kirchneristas de Scioli.
A contramano de esa interpretación, un conocedor de los diálogos en el gobierno bonaerense cree que Scioli puede necesitar a Solá no sólo para protegerse de una eventual avanzada kirchnerista: sumando a Solá, el gobernador impediría que se convirtiera en el nexo para el desembarco en la provincia de otros presidenciables del PJ, como José Manuel de la Sota y Juan Manuel Urtubey.
Solá evita hablar de sus conversaciones con Scioli y algunos miembros de la oposición. Mucho menos, de cargos y fechas. Pero las reuniones con el gobernador continúan: antes y después de las primarias

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL CASO CANDELA REAVIVA LA OFENSIVA K CONTRA SCIOLI

Garré pidió la intervención de la bonaerense y las cabezas de Casal y Larcher
A nueve meses de iniciada su gestión como Ministro de Seguridad de la Nación, Nilda Garré sólo puede mostrar en su haber la formidable purga realizada en la Policía Federal, que sólo habría debilitado a la institución y fortalecido a la delincuencia. Ahora, el resultado trágico del secuestro de Candela Rodríguez habría acelerado el desgaste de la ministro, que intentó distraer criticando a los medios de comunicación y la difusión de escuchas telefónicas, mientras ponía en marcha una operación para tratar de aprovechar las circunstancias. Tomando la iniciativa, Garré se reunió con CFK y le pidió el descabezamiento del hombre fuerte de la SI (ex SIDE), el Subsecretario de Inteligencia Francisco Larcher, y la intervención de la policía bonaerense. Esto último apuntaría a que el actual jefe, Comisario Juan Carlos Paggi, sea reemplazado por un civil, volviéndose así al esquema de la era Arslanián. Como es obvio, esta purga tendría como justificativo la falta de profesionalismo que se puso en evidencia en la investigación fallida del caso Candela, ya que hasta hoy ni siquiera hay pistas firmes sobre quiénes la secuestraron y asesinaron.
No pasarán
Resulta sugestivo que Garré parezca desconocer que la Secretaría de Inteligencia nunca fue consultada ni pedida su colaboración en la investigación. También sería extraño que el ataque no tenga como blanco al titular de la SI, sino a su segundo. De bajo perfil, Icazuriaga, no se priva, sin embargo, de habitar en la misma torre de Puerto Madero donde residía José Pedraza hasta su detención. CFK, según una fuente gubernamental, no estaría dispuesta a destituir a Francisco Larcher, que en los últimos tiempos se habría ganado su confianza. Todo sin perjuicio de que la presidente se maneja también directamente con otro personaje clave, Sonia Fornasero, la Directora de Finanzas, y con el Director de Inteligencia Interior, Fernando Pocino. Ambiciosa, Garré tendría en mira avanzar sobre los fondos reservados de la SI, una caja que Néstor Kirchner custodiaba celosamente, costumbre que habría heredado Cristina.
Más próxima, en cambio, estaría Garré de obtener su objetivo en el territorio bonaerense. La caída de Ricardo Casal es desde hace tiempo una idea fija de la ministro, que impulsaría para jefe de la policía bonaerense al ex juez Martín Arias Duval, ex Director Nacional de Migraciones y ex Viceministro de León Arslanián, cuando éste dirigía la seguridad provincial. El autor intelectual de la ofensiva de Garré no sería otro que Horacio Verbitsky, cuya influencia sobre Cristina creció en los últimos meses. Verbitsky tiene varios motivos para atacar a Casal, que está estrechamente ligado a su enemigo, el ex Procurador del Tesoro Joaquín “Chango” da Rocha. Por lo que trascendió, Daniel Scioli estaría estudiando realizar él mismo la purga antes de que se la impongan desde Olivos. Así es que estaría cerca el relevo de Paggi y de su subjefe Hugo Matzkin, este último famoso por atesorar escuchas telefónicas de gente poderosa y uno de los pocos oficiales superiores que le quedan a Arslanián en la fuerza. Pero la realidad es que ni Paggi ni Matzkin pasaron en su carrera por las comisarías y son considerados hombres de escritorio. Scioli estudia también la situación de Casal y, en caso de pedirle la renuncia, intentaría ocupar ese cargo con un hombre de su estrecha confianza, para evitar una intromisión de Olivos. “Conmigo no, Garré”, habría advertido en una reunión con sus asesores.

REPONIÉNDONOS DEL MAZAZO

¿Por qué un gobierno impopular gana elecciones?
Los escritores tenemos la compulsión de acercarnos a personas desconocidas con la in-tención impertinente de desnudar sentimientos ocultos, escudriñar psicologías extravagantes y develar creencias, miedos y fobias que jamás encontraríamos en los libros de sicología. También buscamos la cantera de conversaciones ajenas escuchadas en un café, en un velatorio, en un colectivo y hasta con el oído apoyado en una pared indiscreta. Lo hacemos para crear nuestros personajes y dar verosimilitud a las historias que estamos inventando.
Pues bien, después del inesperado resultado de las elecciones primarias del 14 de agosto, y apenas me repuse del mazazo recibido, quise utilizar mi gimnasia “entomológica” para tratar de averiguar por qué ese día inolvidable se produjo lo que se produjo.
No hablé con mucha gente; fue una palabrita sacada acá, otra allá, la escucha disimulada de algunas discusiones apasionadas, y una dosis calculada de observación, intuición e imaginación creadora.
Mis conclusiones son naturalmente discutibles y nada científicas.
Empezaré por decir que hasta las elecciones primarias Cristina Kirchner era tan impopular que los canales de televisión registraban una súbita caída de la audiencia cada vez que ella aparecía en la pantalla. Cualquier canillita nos decía que los diarios y revistas oficialistas casi no se vendían y sabíamos por IBOPE que el Canal 7, con excepción de las transmisiones del fútbol, mide siempre por debajo de los dos o tres puntos.
Sin embargo Cristina, para sorpresa de ella misma, ganó con la mitad más uno. ¿Qué pasó?
El problema de la inseguridad
Aunque con la muerte de Kirchner la imagen de la presidente pegó un salto impresionante (bien explicado por los sociólogos), ella nunca fue popular ni lo es ahora. Al contrario: Cristina y su cohorte de aplaudidores, energúmenos que dan siempre la grotesca imagen de llevarse a todo el mundo por delante, siguen siendo el grupo político más antipático y detestado que ha tenido la Argentina en el poder desde el retorno de la democracia. Apenas apoyado incondicionalmente por una minoría que en ningún caso supera el treinta por ciento de la población.
Sabemos que todas las encuestas han registrado siempre a la inseguridad como la preocupación prioritaria de la gente. Y esa inseguridad es la cara del fracaso de un gobierno que nunca se interesó por resolverla y que llegó a decir que era una sensación instalada por los medios de comunicación. La conmoción generalizada que ha provocado en todo el territorio nacional el secuestro y asesinato de la pequeña Candela, demuestra que los argentinos en su totalidad, votantes y no votantes de Cristina, seguimos profundamente preocupados y encolerizados por esta evidencia de mala praxis del gobierno ante la inseguridad creciente, palpable y dolorosamente comprobable día tras día con episodios cada vez más atroces e impunes, episodios en los que hasta se sospecha de complicidades policiales, judiciales y políticas. Somos todos los habitantes de la Argentina, de todas las edades y de todas las clases sociales, los que nos sentimos vulnerables, totalmente desprotegidos e indefensos, ante una delincuencia cada vez más profesional, fría y salvaje.
Es decir, la consternación ciudadana ante la inseguridad no ha declinado en estos últimos años sino todo lo contrario: se ha incrementado. Todos en la Argentina tenemos miedo. Que nos secuestren, que nos sorprenda un tiroteo cruzado en la calle, que motochorros nos arrebaten la cartera y nos arrojen bajo las ruedas de un vehículo, que se nos metan en nuestra casa cuando entramos o sacamos el auto, o, lo peor de todo, que alguien nos llame a las cuatro de la mañana para anunciarnos la violación de una hija o la desaparición o muerte de un hijo, sobrino nieto.
¿Y quiénes son los responsables de que vivamos en este estado de miedo permanente? Sin ninguna duda la señora presidente, sus ministros, los legisladores y los gobernadores de las provincias. Ellos son los grandes culpables de, por lo menos, no haber podido o no haber sabido hacer nada ante este implacable tsunami delictivo. No hay probablemente un solo argentino que no haya sufrido él mismo o algún familiar o amigo, un arrebato, un robo, una salidera, un asalto a mano armada, o cualquier otro acto violento donde la indefensa persona experimentó (y jamás lo olvidará) el vértigo de descubrir que, en un eterno minuto, su vida valió menos que la de una cucaracha.
“El nuestro es un pueblo indefenso, un pueblo triste”dijo en una homilía reciente el cardenal Bergoglio.
Y sin embargo Cristina ganó con el voto masivo de esas víctimas tristes e indefensas.
La cuestión económica
Ahora bien, al mismo tiempo que se manifiesta una repulsa prácticamente unánime contra la inseguridad, hay también una complacencia silenciosa, casi vergonzante, con la marcha de la economía. Complacencia irresponsable, sin finura analítica, pero complacencia al fin. Como la del alcohólico que no quiere ver el daño que le causa su placentera adicción. A nadie parece importarle las advertencias de los economistas que señalan que el modelo de consumo, subsidios y déficit creciente, sin inversión y sin crédito externo, es insostenible en el tiempo y explosivo ante cualquier cambio de las condiciones internacionales.
Pero a los argentinos les importa solamente el hoy, porque estamos en un país donde pensar en el futuro siempre fue un camino equivocado. Les satisface que haya abundante crédito para el consumo, que los aumentos de sueldo le están ganando a la inflación, y que las remuneraciones de la administración pública estén mejor que en otros tiempos. Piensa, y no sin fundamento lógico, que después de las hiperinflaciones de Alfonsín y de Menem, del corralito de De la Rúa y del corralón y la pesificación asimétrica de Duhalde que nos llevaron a la crisis inédita de 2001/2002, pensar más allá del día de hoy es por lo menos de una ingenuidad conmovedora. Por lo tanto si el presente es satisfactorio, me quedo con este presente aunque la cara de Cristina no me guste y la inseguridad me arruine la vida.
No nos enojemos con los que piensan así. Ni con los que votaron por agradecimiento hacia quien les dio una jubilación no remunerativa, o una asignación universal por hijo o un plan social que los rescató de la necesidad de estar encima de los tachos de basura para buscar comida.
A éstos los respeto como cristiano: son mis hermanos desposeídos que nunca han tenido nada, que han padecido frío y hambre, sin una mísera garrafa para hervir el mate cocido de la mañana y de la noche, que tratan de calentarse con peligrosos braseros en casillas heladas y húmedas, carentes de la menor comodidad material que nosotros tenemos como cosa natural y que muchas veces ni siquiera valoramos; pero también sin atención médica, con más inseguridad y desprotección que nosotros, sin que nadie piense en ellos, salvo el solitario curita de la villa, el puntero que los explota, el narcotraficante que los usa miserablemente o el tratante de personas que les promete a las chiquitas una vida mejor.
A los otros, a los que votaron porque prefieren no cambiar de montura en la mitad del río, también los comprendo. En primer lugar porque no saben que esta economía acelerada va a terminar mal, y si lo saben también los comprendo, porque son como el alcohólico que es consciente de su enfermedad pero piensa que hoy, y hasta que termine el día, su mejor amiga es la botella. Mañana, Dios dirá.
Pero hay algo más: a unos y otros, indigentes y trabajadores, empresarios y profesionales de clase media, los comprendo sobre todo porque cuando dudaron y miraron los rostros de la oposición, una oposición claudicante, insegura y, encima, fragmentada en cinco pedazos, ¿qué vieron? Vieron la pavura, caras y partidos que les recordaron las plagas de Egipto de nuestro pasado reciente, con su secuela de bancarrotas, desesperación, enfermedad y muerte. (Y no exagero, conocí gente mayor que quedó hemipléjica y otros que murieron al ver pulverizada en un segundo toda una vida de trabajo y ahorro).
Ploratur lácrimis amissa pecunia, sentenció el poeta romano Juvenal en el Siglo I (“La pérdida de dinero se llora con lágrimas verdaderas”).
Ya los romanos conocían esta realidad de la naturaleza humana que ahora nosotros, creyéndonos los inventores de la rueda, denominamos despectivamente “votar con el bolsillo”, o “salir a cacerolear solamente cuando nos tocan la plata”. ¿Pero acaso no vivimos todos en un universo predominantemente económico? Si hasta el imperio Romano se derrumbó por la inflación que provocaron sus emperadores ignorantes y despilfarradores. Siempre los seres humanos juzgan a sus gobiernos por lo bien o mal que les fue en la feria, y aunque haya muchísimos otros factores que los movilizan, el voto, la protesta y hasta las revoluciones, se originaron siempre en motivaciones económicas.
Similitudes de la Economía y la política
En economía el comportamiento de las personas es siempre racional y movido por el afán de lucro. Ya sea que compren, vendan o se abstengan de hacerlo, el mercado es una suma de decisiones de millones de personas que racionalmente evalúan minuto a minuto sus posibles ganancias o pérdidas. Pero que las personas actúen siempre racionalmente no implica que no puedan equivocarse si disponen de información limitada o errónea.
En el “mercado” electoral ocurre algo parecido: La gente vota evaluando muchas cosas, pero, como dijimos, le otorga prioridad al aspecto económico. Y también aquí puede equivocarse si está mal informada. Si los argentinos que votaron a Cristina supieran con cierto grado de certeza que este modelo va a desembocar: o en una nueva confiscación de depósitos bancarios, o en la nacionalización del comercio exterior, o en la emisión de cuasi monedas tipo “patacones”, o acaso en una nueva explosión de inflación espiralizada, o en todas estas calamidades juntas seguidas de un feroz e inevitable ajuste, probablemente habrían votado diferente y hoy estaríamos en la antesala de una segunda vuelta.
Por eso no es una contradicción que desde que Cristina ganó por la mitad más uno, se haya acelerado la fuga de capitales: la misma gente que votó por el modelo salió a comprar dólares como quien contrata una póliza de seguro.
La cuestión moral
La cuestión moral es otra cosa y exige un análisis diferente. En esto sí pareciera que los argentinos somos originales aunque en el mal sentido de la palabra. Todos conocen la corrupción de este gobierno, pero muchos no asocian esta inmoralidad con su particular situación económica. Los pobres no alcanzan a visualizar que sus vidas miserables son causadas por una minoría de sinvergüenzas que se roba los fondos para sus prometidas viviendas, para el agua corriente, las cloacas y hasta la electricidad que nunca les llega, y que para peor los tiene de perpetuos rehenes políticos. No relacionan su pobreza con las consecuencias depredadoras de esa corrupción organizada desde lo más alto del poder político.
Pero la clase media, más ilustrada y escéptica, está convencida de que todos los gobiernos roban, que eso es inevitable, por lo tanto lo deja pasar con aquella necedad tan argentina de: “Roban pero hacen”. Y esta actitud es reflejada fielmente por todas las encuestas: la corrupción figura entre los últimos lugares de una larga lista de preocupaciones ciudadanas. En otras palabras, a casi nadie parece importarle un ardite que los funcionarios levanten plata con pala ancha.
Insisto sin embargo en que no debemos enojemos con la gente.
Más bien redireccionemos los reproches hacia nosotros mismos, los que tenemos el privilegio de poder ver las cosas con alguna claridad y con un sentido profundo de la ética y la honorabilidad republicana. ¿Hicimos todo lo que debíamos hacer para mostrarles el camino a los que, parafraseando a Ortega y Gasset, están perdidos en la selva? ¿Ocupamos nuestro lugar en el proscenio de la clase rectora para hacer docencia política y económica con algún grado de sacrificio personal? ¿O también estuvimos todo el tiempo inmersos en nuestra propia economía doméstica, obsesionados en vender más, en juntar algunos dólares o en cambiar el auto y arreglar la casa antes de que la inflación se coma nuestros ingresos, en lugar de dedicarnos un poco más a ayudar a la gente a pensar bien y a votar mejor?
Estas son las principales razones, según mi modestísimo enfoque, por las cuales una mayoría del electorado argentino votó por un gobierno impopular, ineficaz, autista y corrupto. Y, como habrán observado, en ese fatídico resultado tenemos más responsabilidad nosotros que ellos.

…SE ESCUCHÓ EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS…

…SE ESCUCHÓ EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS…
(Algunas expresiones lamentables y otras mal interpretadas)
Los políticos y la dirigencia de diferentes sectores del quehacer nacional, particularmente en el período presidencial iniciado en el 2003, han ido desnaturalizando y degradando el uso de nuestro lenguaje, no solo en su aspecto gramatical, sino también en su contenido y en la oportunidad de su expresión.
Ha sido el vehículo comunicacional más importante particularmente en la gestión de la presidente Cristina Kirchner, pero también como la herramienta más empleada para agraviar, mentir, tergiversar y engañar.
El poder de la palabra, en esta época de alta tecnología, que asegura su penetración y llegada a prácticamente todos los ámbitos, es realmente gravitante y se convierte en algo terrorífico cuando es empleada para fines espurios.
No me voy a retrotraerme al tiempo que la presidente anunciaba eufórica el tren bala chino que uniría la Capital Federal con la ciudad de Rosario, ni cuando exaltaba las virtudes de la carne de cerdo y lo bien que le fue íntimamente con su esposo ese fin de semana en Calafate, ni cuando se refirió a la posibilidad de volar como los pollos si se ingería carne de esas aves.
Me referiré solamente lo ocurrido en estas últimas semanas.
* El grosero e insultante exabrupto del barbado cantante Fito Páez, cuando expresó “qué asco”refiriéndose a más de la mitad de los habitantes de la ciudad de Bs. As. cuando se impusieron en forma arrolladora y aplastante al oficialismo, en los comicios por la candidatura de Mauricio Macri a jefe de la ciudad.
* Los confusos e inteligibles argumentos del desaliñado y desprolijo, Director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, ya conocido por muchos argentinos por sus comentarios sobre Vargas Llosa, tratando de defender y justificar el grotesco insulto de Páez al grueso de la ciudadanía porteña.
* Hugo Biolcatti, excelente y brillante orador en cuanto a contenido y forma en todos sus discursos como presidente de la Sociedad Rural Argentina, en particular en su último en la inauguración de la reciente exposición del campo. ¡Quién podía estar en desacuerdo con el contenido de ese discurso!
No obstante, se equivocó recientemente, cuando expresó que a los votantes sólo les importa “pagar la cuota para tener un plasma y ver a Tinelli”.
Fue una expresión desafortunada, no por su contenido o esencia, sino por la ocasión del momento y forma de su expresión. Lo que Biolcatti dijo, se puede pensar o expresar reservadamente en rueda de amigos, pero nunca en público.
Lo que el seguramente quiso manifestar, y hubiera sido mucho más elegante, es que el modelo para este gobierno es “pan y circo”. Todos sabemos, casi no es necesario aclararlo, que esa es precisamente la característica distintiva de este modelo “progresista” de neto corte populista y demagógico.
¿Quién puede poner en duda esta afirmación? Lo triste del contenido de esta popular frase es que lleva implícito la incógnita de lo que va a pasar cuando se acabe el pan. Cuando ello ocurra se terminará también el circo…y a partir de ese momento solo Dios lo sabe.
* El juez federal Manuel Blanco, afirmó que hubo “errores muy grandes y afectan a todas las fuerzas políticas” en el escrutinio provisorio de las recientes elecciones. Agregó “…que no creía que sea un intento de fraude. Hubiera sido muy burdo. Se puede ser pícaro, pero no animal”.
Pareciera que el Juez buscaba suavizar diplomáticamente, lo burdo del fraude efectuado y no quiere tildar a los autores como cuadrúpedos irracionales.
* Por su parte dos de los tres principales sumisos aduladores y voceros oficiales del gobierno, se mantuvieron en relativo silencio: el jefe de Gabinete habló lo estrictamente necesario y el Canciller, sabemos que tiene la palabra totalmente prohibida.
Pero alguien debía poner la cara, y por estar los comicios dentro de su área de responsabilidad, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, no tuvo más remedio que aclarar, ante el “sorpresivo y sospechoso” el triunfo del oficialismo en las elecciones primarias. Con su permanente cara de circunstancia se expresó en forma agraviante para con la oposición, utilizando un lenguaje de carrero inadecuado a su alta investidura. Dijo que las denuncias habían sido una “chantada”.
Posteriormente a los pocos días, seguramente cumpliendo al pie de la letra las órdenes de su “patrona”arremetió contra los medios, acusando principalmente al diario La Nación y a Clarín de “haber condicionado a los gobiernos democráticos en los últimos 30 años y de atentar contra la democracia.”
En definitiva, el poder del lenguaje que debería ser el vehículo para unirnos, limar asperezas y amalgamarnos como sociedad civilizada, es utilizado para agraviar y confundirnos.
Y, como siempre, el responsable principal de esta grave anomalía que enfrenta argentinos contra argentinos es el gobierno liderado por la presidente Fernández de Kirchner.

La inseguridad y el dólar complican el triunfalismo de CFK

La inseguridad y el dólar complican el triunfalismo de CFK
La semana que termina mostró con crudeza la doble realidad nacional. CFK convocó con éxito a la cúpula empresaria, que se expresó elogiosamente sobre la política económica, mientras Hugo Moyano se mostró inusualmente moderado y sin intenciones de confrontar con un poder presidencial en alza. Pero, al mismo tiempo, el dólar aceleró su escalada, al igual que la fuga de capitales, que indica, sobre todo, una profunda desconfianza sobre la política económica post 23 de octubre. La segunda contradicción la marcó el secuestro y posterior asesinato de Candela Rodríguez. Apenas transcurridas tres semanas de que en las primarias Cristina fuera plebiscitada, el crimen puso de manifiesto el profundo malestar social con el gobierno. Luego de ocho años en el poder, el kirchnerismo simplemente no tiene excusas para el bajo rendimiento del sistema de seguridad.
La línea argumental -o el relato, como se estila decir en Olivos- sostiene que la policía bonaerense necesita una reforma estructural como la que Nilda Garré está llevando adelante en la Policía Federal. Luego de negociar la paz con Mauricio Macri, es evidente que el cristinismo se prepara para cruzar la General Paz e imponerle a Scioli funcionarios y programas de trabajo.
La otra contradicción que deja la semana es que, pese a las miles de denuncias de irregularidades ocurridas en las primarias -y sobre todo en territorio bonaerense- el gobierno parece haber sepultado las denuncias de fraude sólo con proclamar que el escrutinio definitivo coincidió con el recuento provisorio, con la pequeña diferencia de 400.000 votos más que se le comprobaron a CFK, lo que en sí mismo es la admisión de una situación irregular.
La debilidad global de los candidatos opositores es tal que prácticamente no se los escuchó sobre las señales de recalentamiento de la economía ni menos aún sobre el nuevo pico de inseguridad.
Hacia el Congreso monocolor
La actual tendencia estaría indicando que, con distinta suerte, Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde y Francisco De Narváez están más preocupados por no perder votos que por ganarlos. Hermes Binner sería la excepción, ya que parece crecer moderadamente.
Aunque falta bastante, a esta altura ya se puede evaluar cuál sería el impacto político de que Binner fuera en octubre el opositor más votado. Sin duda que el mayor impacto lo sufriría la UCR que, además, celebraría su convención nacional inmediatamente después de las elecciones. Si la oposición más votada de un gobierno que se define de centroizquierda termina siendo otra fuerza de centroizquierda, el sistema político quedaría bastante desequilibrado. Días atrás, Binner ya anunció su coincidencia con el proyecto de ley de tierras del gobierno. Si la UCR ingresa en una etapa de crisis interna, sus bloques legislativos podrían perder efectividad. A esto se le sumaría el achicamiento de los bloques del peronismo disidente, donde unos cuantos ingresarían al oficialismo. En definitiva, existe la perspectiva de un Congreso casi monocolor, donde el peligro estaría no en el bajo número de diputados de la oposición, como planteó días atrás Ernesto Sanz, sino en la convergencia natural con el oficialismo de buena parte de los opositores.

Lo que el modelo le hizo al campo

Lo que el modelo le hizo al campo
Para ganar las elecciones, el gobierno trasladó masivamente recursos del campo a la Ciudad. Así, tenemos:
* Planes sociales clientelistas para todos los que no quieran trabajar nunca más.
* Gobiernos provinciales, intendentes, legisladores y presidentes de comunas completamente sometidos a los recursos que les autorice el feudo, o a obras públicas direccionadas a los adictos del “Modelo”.
* Clientelismo periodístico, judicial, empresarial, sindical y de entidades del campo.
* Fútbol para todos…
Y la lista sigue para apoderarse del voto eterno y destruir la escasa y debilitada democracia.
En provincias “ultra K”, como Formosa, Chaco, Misiones, se dan, por ejemplo, créditos a chacareros (en muchos casos truchos, de por ejemplo un millón y medio. Y por los mismos tienen que pagar $200.000 de coimas. Los créditos en cuestión se destinan a la construcción en ciudades y probablemente otra vez nadie los pague NUNCA.
Algunas veces me tentaron con este tipo de beneficios políticos, con la intencionalidad que dejara de molestar. Jamás acepté y muchos de los que leerán la nota hasta dirán “qué boludo”.
Este despilfarro de dinero que nos expropiaron es el instrumento para explotar la necesidad de muchos.
Otra argentinada en este ambiente tremendamente CORRUPTO como NUNCA. Recordemos a ese Ider Peretti de Córdoba, que en el entierro del innombrable, le gritaba “Gracias, Cristina, por ayudar al campo”.
¿Cuántos de estos tenemos en nuestra devastada sociedad?
La corrupción estructural
La situación para muchos de los que intentamos trabajar el campo es insostenible. Muchos estamos fundiéndonos; otros ya quedaron en el camino (estimó el mismo INDEC que hay 60.000 familias chacareras MENOS, entre el 2006 y junio del 2009. Así vamos perdiendo el resultado del sacrificio de varias generaciones y a duras penas logramos sobrevivir económicamente, mientras le aportamos una fortuna en impuestos al “Estado K”, como ningún otro sector lo hace. Y mucho menos el industrial.
Tenemos que reconocer que el más perjudicado en la salida de la crisis del 2001 fue la ciudad. Pero fue el campo el que aportó los recursos para salir de esa crisis, con el compromiso oficial de eliminar retenciones, cuando se normalizara la situación económica, que era originalmente de solamente el 10% a la soja.
No sólo no se volvió a la vigencia de la Constitución, sino que se profundizó el modelo de expropiación para manipular y concentrar PODER.
¿Cuál es la “actitud” que debemos que tener ante esta situación insostenible?
El problema es “El Modelo”. Tenemos que hacer un severo análisis de las extremas necesidades de tanta gente que vive en extrema pobreza, secuestrada por el “Modelo”, mientras los Ideólogos de la criatura se hacen hipermillonarios, y nos han inundado con los peores flagelos de toda sociedad en decadencia: narcotráfico, piratería del asfalto, secuestros y crímenes, que son apadrinados por el poder político, el judicial, y el policial, que se ven a diario. Sobre todo en los últimos días (con los casos de Candela y Maximiliano, el de Casilda) se demuestra que no se salva ni el pueblito más alejado de cualquier provincia. Esta realidad tiene vinculación directa con “EL MODELO”.
¿Cómo se entiende que no se controle para nada el narcotráfico? En cambio, para ir a sembrar, cosechar, llevar un acopladito de cereal, tenés que hacer carta de porte, código de trazabilidad, avisar a la AFIP, o sea, una infinidades de trámites más tramites. Hay una persecución más real que la que la que hacen de los delincuentes.
Creo que lo que digo lo sabemos casi todos. ¿Qué nos pasa, entonces, que muchos son los que aceptan corromperse con “El Modelo”? Es que impera el criterio de “sálvese quien pueda”.
Son las entidades del campo, unidas en la mesa de entidades nacionales, las que deberían lograr los puntos mínimos de coincidencias.
Las entidades que pretendan seguir con el “MODELO” no respetan al campo ni a los principios esenciales que merece la ARGENTINA y nosotros, los productores y ciudadanos de esta hermosa y generosa Tierra.
¿Qué hacer? Resistir a la invitación del “Modelo Chavista”con dignidad y de pie.
La solución está en respetar nuestra Constitución Nacional y el Orden Democrático, Republicano y Federal.

BATALLA JUDICIAL POR EL CUPO FEMENINO

Cruje la alianza de Rodríguez Saá
El cierre de la presentación de listas para el 23 de octubre expuso ayer la creciente tensión existente en Compromiso Federal, la alianza que lleva como candidato a presidente a Alberto Rodríguez Saá. Uno de los principales focos de conflicto son las candidaturas porteñas para diputados nacionales. Compromiso Federal fue la única alianza donde hubo competencia en las primarias (nada menos que cuatro listas). De acuerdo al sistema D’Hont, el segundo lugar en la lista para octubre -debajo de Carlos Campolongo- le corresponde a María de los Ángeles Mainardi, asesora de la senadora nacional puntana Liliana Negre de Alonso, que representa a la lista que salió segunda el 14 de agosto. Todo esto, en función de la aplicación de la normativa que rige el cupo femenino. Pero la semana pasada, un personero de Alberto Rodríguez Saá, Alfredo Barzola, encabezó una operación destinada a que la Alianza violara el cupo femenino para que el abogado Carlos Saad, amigo del gobernador puntano, ocupe el segundo lugar. La maniobra generó una fuerte discusión entre los partidos que integran la alianza y la mayoría de los mismos, es decir, PAIS, El Movimiento y Del Campo Popular, rechazaron las presiones de Barzola y proclamaron la lista de acuerdo a la ley, es decir, con Mainardi como segunda. Los otros dos partidos, UNIR y el MIJD de Raúl Castells, intentaron ayer que el juzgado de María Servini de Cubría les oficializara una lista paralela con Saad sustituyendo a Mainardi.
Aliados enfrentados
El conflicto en cuestión, que deberá resolver Servini, sería el disparador de serias disidencias en el seno de Compromiso Federal, sobre todo a partir de las versiones que indicarían un acercamiento entre el gobernador puntano y CFK. Estas tensiones entre los partidos de la alianza tienen, por otra parte, varios antecedentes. Por ejemplo, varios dirigentes de PAIS acusan a los puntanos de haber incumplido un acuerdo previo a las primarias que establecía que Enrique Sella, presidente de aquel partido, debía encabezar la lista para diputados nacionales en Córdoba.
Tampoco Buenos Aires es una excepción en este clima de crisis. Según una versión, pronto se difundirían en los medios las vinculaciones que unieron al primer candidato a diputado nacional por Buenos Aires, Alberto Asseff, con el fallecido almirante Emilio Massera.
Hoy presidente de UNIR, Asseff habría integrado a mediados de los ‘70 un grupo de jóvenes dirigentes que sustentaban el proyecto presidencial de Massera, en su caso, a través de una agrupación de ex radicales.