viernes, 28 de octubre de 2011

Se ha perdido a la República

Se ha perdido a la República
Y no es este régimen de raíces despóticas precisamente, el que no vaya a aplicar brutalmente el modelo hegemónico para hacer sentir el peso de su aplastante victoria. Vamos a comprobar que se ha de llevar a límites insoportables, la profundización del “modelo” de concentración política.
El que legitimó más del 50%.
“Modelo” que significa la inflación que ha comenzado a carcomer los bolsillos de la población; la prepotencia de la bestia de Moreno; los ataques a los medios y periodistas, independientes del discurso oficial; la corrupción gubernamental generalizada con el apoyo de la justicia que le cubre las espaldas.
Se ha apoyado a un régimen que prefirió subsidiar desocupados sin trabajar, para mantenerlos como “ejército de reserva” para espurios fines políticos, en vez de promover el trabajo genuino.
Nunca como ahora se ha puesto en juego la desconfianza ante esos valores de la racionalidad política como “estado de derecho”, “tolerancia”,“respeto”, “consenso” y “verdad”.
Es posible que los ciudadanos desconfíen de aquellos conceptos, a los cuales observa como ideales abstractos.
Muy posiblemente les cueste creer en aquellos como valores intrínsecos, que puedan modificarle la vida.
¿O es entonces que a este pueblo le gusta la mentira, el saqueo, la corrupción, la división, la descalificación del otro por no pensar igual?
A nadie le gustan los predicadores que pontifican en nombre de la verdad, pero resulta preocupante no escuchar lo verdadero como valor instrumental, que nos ha de llevar a rechazar las falsedades de la demagogia.
Inclinación patética de este pueblo de no querer darse cuenta de cómo es saqueado y engañado brutalmente; de cómo el logro de toda justicia se le ha prescripto.
La idea de que la injusticia social, el despotismo, la mentira, la corrupción se puede resistir por medio de fuerzas puramente éticas y racionales, se ha desvanecido y así hemos perdido a la República

jueves, 27 de octubre de 2011

Reflexiones después de las elecciones

Reflexiones después de las elecciones

La correcta interpretación de las elecciones.
Las elecciones argentinas del 23.10.2011 ponen al descubierto una realidad política que requiere un análisis más profundo para develarla.
En primer término, debemos recordar que CFK obtuvo el 53% de los votos positivos, lo que significa que el 47% compone la oposición. El gran mérito del oficialismo es haber nucleado esta mayoría detrás de una fórmula, a diferencia de la oposición, que dividió sus adhesiones entre seis fórmulas presidenciales, sin contar los votos en blanco. El mérito del oficialismo se agiganta por el demérito de la oposición.
Dicho fenómeno puede explicarse diciendo que las elecciones expresan la satisfacción de la mayoría por la situación general alcanzada y desestima todas las alternativas que se le han ofrecido para cambiarla.
Sin embargo, personalmente pienso que más bien el resultado electoral refleja que no se les ha ofrecido a las mayorías decisorias ninguna alternativa más satisfactoria que la situación vigente, ni a la minoría una alternativa que unifique las razones de su diversidad.
La mayoría está unificada por sus necesidades, y las minorías divididas por sus intereses y diferentes concepciones.
La mayoría está compuesta por los sectores menos pudientes y por eso en ellos las necesidades son unificantes. La minoría, compuesta en general por los sectores pudientes, no experimentan tales necesidades, y su posición política se diversifica en diversas concepciones de la realidad, que se generan por la falta de un razonamiento unificador de sus diferentes aspiraciones.
El mensaje político que recibió la población fue muy pobre.
Hemos dicho muchas veces que el problema fundamental de la Argentina es ser un país subdesarrollado, con todas las penurias propias de esta condición.
En toda la campaña electoral de los siete partidos intervinientes, no hemos escuchado afirmar esta realidad elemental y mucho menos el propósito de superarla.
Es que las campañas electorales se diseñan sobre la base de las encuestas, es decir sobre la opinión de los sectores sociales, que como todos los pacientes conocen los síntomas que padecen pero no la enfermedad que sufren y mucho menos cómo se cura.
El oficialismo se limitó a contar la evolución de los últimos ocho años de gobierno, período en el cual se lograron avances de todo orden, muy importantes, pero a partir de una situación de partida muy crítica, que no era normal. El crecimiento además se registró también en los países vecinos, por influencia de una situación mundial muy favorable. Tampoco es exacto que se haya crecido más en este período que en ningún otro anterior, por que el de 1880/1888 lo superó holgadamente.
Pero esto último no tiene significación en la conciencia social mayoritaria, la que solo percibe la evolución de la situación social interna y actual y el gobierno al que reconoce el mérito. La mentira sistemática es un recurso adicional del oficialismo, frente a un público de bajo nivel cultural para percibirla.
Frente a esta realidad, sólo se podía convencer, si la oposición se comprometiera a multiplicar el ingreso nacional de 10.000 dólares por habitante, alcanzado en el 2011, llevándolo a 22.000 dólares, indicando como se lograría concretarlo en ocho años, sin inflación.
Este objetivo de transformación de la Argentina en un país desarrollado, es el único que puede unificar a una amplia mayoría, por encima del 60%, porque es el único que puede significar aumentos sustanciales de salarios, pleno empleo, sin trabajadores informales, jubilaciones dignas, alta calidad en todos los servicios, - transporte, seguridad, energía, salud, educación, vivienda, justicia, defensa, sin afectar el equilibrio general.
A su vez para los sectores pudientes, les garantiza posibilidades extraordinarias de desarrollo de sus actividades, sin confrontaciones sectoriales, ni contradicción alguna con los sectores menos pudientes, porque la evolución mejorara mas la suerte de estos últimos, pero no a costa de ningún otro sector, sino financiado por los mayores recursos que proveerá el crecimiento.
También este es el único programa que puede eliminar las contradicciones entre la industria y el sector agro alimentario, porque la multiplicación de los recursos, supera esa contradicción derivada de la escasez.
Asimismo es el único programa que puede eliminar la inflación, cuyo origen se halla en la insuficiencia de los ingresos que produce el sistema, lo que lleva a la creación de falsos recursos para paliar esta situación.
Por qué no se ha hecho esta propuesta.
Sencillamente porque no concuerda con la filosofía de ninguno de los partidos en vigencia.
En efecto el radicalismo, desde el programa de Avellaneda, la reforma del art 14 bis de la Constitución Nacional, la anulación de los contratos petroleros y su incorporación a las convenciones internacionales del socialismo, se ha orientado hacia una posición de centro izquierda, más proclive a la distribución que al desarrollo.
El justicialismo, disidente o no, pertenece a una corriente cuyo pensamiento central se funda en el principio de la distribución.
El socialismo por su parte y en cualquiera de sus tendencias, se funda en la lucha de clases, como el gran motor de la historia. Es una filosofía formada a la luz de la experiencia europea, donde el capitalismo había producido en cada etapa el máximo crecimiento posible, muy diferente a la realidad argentina donde nuestro país registra el mayor atraso en el crecimiento mundial.
En cuanto a Lilita Carrió, nunca ha superado su condición de un severo fiscal de la corrupción, con el error, entre otros, de no haber propiciado las reformas adecuadas del sistema de contralor o la más cuidadosa elección de los magistrados, que aseguraran la debida recepción de sus acusaciones.
Pero es necesario decir que la idea del desarrollo en la Argentina tuvo sus grandes expositores en Frondizi y Frigerio, sin que su notable aporte, nos lleve a omitir el señalamiento que se cometieron errores importantes en particular en la política monetaria, que determinaron su fracaso político. Es por eso que aquella concepción debe ser reelaborada y ajustada a la realidad del mundo actual.
Asimismo debemos decir que el liberalismo argentino, de tanta importancia en la tradición nacional, pero que no estuvo representado por ninguno de los partidos que se presentaron a las elecciones presidenciales, si bien puede aportar mucho, es necesario que modernice sus ideas en materia monetaria, así como en la participación que en el ingreso nacional deben tener los trabajadores, en la Argentina del futuro.
El desarrollo nacional es el único gran objetivo que puede aunar todas las voluntades.
El desarrollo se puede dar en la Argentina con una muy alta tasa de crecimiento por la compensación que se ha producir por su agudísimo bajo crecimiento, desde la posguerra a la fecha.
En efecto puede dar salarios mucho más altos que los proporcionados por el peronismo, sin inflación, y una mucho más alta calidad de vida, además de terminar con la desigualdad cultural madre de la desigualdad social.
Por eso puede desplazar al justicialismo y al socialismo en la creación de esta nueva etapa de la historia argentina. Puede aunar el ideal de la justicia social, con el de la democracia, la republica y el crecimiento económico.
Debe formarse una nueva fuerza política, fuera del sistema vigente, porque viene a reemplazarlo.
Para impulsar esta concepción se debe impulsar una nueva corriente de opinión, que primero deberá formar un grupo directivo responsable del programa a elaborar, convencido de la fuerza de estas ideas. Cumplida esta etapa, se puede comenzar la acción con propuestas concretas para cada jurisdicción.
En primer término la transformación argentina deberá afirmarse sobre seis ideas instrumentales básicas.
1) que el país requiere una reforma cultural, que elimine los resabios que gravitan sobre la capacidad media general y la inhabilitan para un rápido y uniforme progreso. Al mismo tiempo asegure el más alto crecimiento científico y tecnológico.
2) que la democracia es una parodia sino se asienta sobre una ciudadanía capacitada y autónoma, que hoy no existe en tanto requiere de subsidios de toda naturaleza.
3) que la justicia social verdadera se asienta sobre el pleno empleo, sin trabajo informal, y con un nivel de ingresos que le permita pagar todos los servicios necesarios para un alto estándar de vida.
4) que los grandes motores de la economía argentina, que proporcionarán los recursos necesarios se fundaran en la eficiencia del Estado para el cumplimiento de sus fines específicos, en la libre competencia de los actores de la vida económica, en la expansión del comercio exterior sin trabas de ninguna naturaleza, en la monetización de la economía, hasta alcanzar la cantidad de dinero -determinado por el M3- al nivel PBI.
5) que la verdadera democracia y su organización republicana, demandan el reconocimiento fiel de las garantías constitucionales, la vigencia de la autonomía de los tres poderes, la efectividad del contralor de legitimidad del PE y de toda la administración, la aplicación estricta de de la carrera administrativa fundada en los méritos probados a través de una estricta selección.
6) para que haya seguridad interna y externa la seguridad y la defensa nacional estarán a cargo de las fuerzas de seguridad y de defensa, cuya actuación será reglamentada, debiendo asegurar su autonomía para determinar sus ascensos, presupuesto, y cumplimiento de sus fines. Con respecto al pasado una amnistía deberá cubrir las acciones cumplidas por las fuerzas armadas y de seguridad en la lucha contra la subversión.

SIGUEN LAS INTRIGAS ENTRE BOUDOU Y MARCÓ DEL PONT

Más controles: más corrida cambiaria

A lo largo y a lo ancho del país, los inspectores de la AFIP y la UIF controlan casas de cambio, bancos y financieras. Pero la demanda de dólares, lejos de cesar, aumenta todos los días, ante lo cual el gobierno decidió que petroleras y mineras liquiden todas sus divisas en el país, cuando antes podían realizar una parte en el exterior. Nuestras exportaciones petroleras cada vez son menos y las mineras, crecientes pero de escaso volumen todavía. Estas nuevas medidas son una clara ruptura de contratos, creando aún más inseguridad jurídica de la que hay actualmente. A horas de su triunfo electoral, el oficialismo renueva su vocación por violar sistemáticamente las reglas de juego. Las mineras, por ejemplo, no tenían retenciones, por lo cual invirtieron mucho en el país. Sin embargo, hace dos años les impusieron un 10% de retenciones y no hay que sorprenderse si se las aumentan al doble o más todavía, dada la manía confiscatoria del gobierno.
Las nuevas confiscaciones
En la crónica del día a día de la batalla cambiaria, el BCRA ayer tuvo que vender 180 millones de dólares para mantener la paridad. Asimismo, sigue aumentando la tasa de interés anual, que está entre el 22% y 25%, aunque el gobierno no quiere que suba, mientras además teme que bajen los créditos a las PYME. En el medio de este creciente desajuste, Mercedes Marcó del Pont les exigió a los banqueros que, si tienen que optar, restrinjan el crédito al consumo, lo que motivó el enojo automático de Boudou, que de ningún modo quiere que se detenga el crédito al consumo, porque fue la clave del triunfo aplastante del domingo pasado.
Poca gente sabe que las reservas brutas que le quedan al Central son de poco menos de 14.000 millones dólares, ya que el resto, hasta llegar a los 47.000 millones que declara el gobierno, son deudas del BCRA, más 8.600 millones de dólares que están en el Central como encaje de los depósitos en dólares que no se utilizan para operaciones de comercio exterior. De ahí que todos piensen que el gobierno, en definitiva, se va a quedar con esos dólares entregándoles a los bancos un bono en dólares a un interés del 3 ó el 4% anual.

martes, 25 de octubre de 2011

SIN SECRETOS

SIN SECRETOS

 esta altura de los acontecimientos, y aún cuando esta nota se termina de escribir sin conocer con exactitud los guarismos del comicio, nadie puede desconocer que se ha votado por la “profundización del modelo”. Ningún candidato fue tan explícito como la Jefe de Estado: no titubeó jamás a la hora de sintetizar su proyecto, amén de contar -los ciudadanos-, con ocho años de previa en los cuales quedó clara en demasía la concepción política kirchnerista.
Es una quimera pretender cambios sustanciales de aquí en adelante, apenas algún maquillaje, y el paso lógico de aquellos que resultaron electos a los nuevos cargos donde, de algún modo, han de continuar con sus negocios. Sería necio ocultar que la base de la administración oficial reposa sobre la concreción de éstos. Discutir acerca de las similitudes y diferencias entre Cristina y Néstor tampoco es serio, adjudicar a la dama un manejo superior o más racional del poder no aporta ningún dato que pueda modificar el escenario.
Lo cierto es que más allá de los adjetivos que coronen la victoria oficial, de si es o no récord el caudal electoral, etc., etc., ya están las cartas sobre la mesa. Si acaso Daniel Scioli se acerca a la Presidente en porcentajes da igual pues su autonomía nunca fue real ni ha de serlo en lo sucesivo. Basta con observar quién lo secunda en el nuevo período.
Posiblemente, lo extraño de esta elección radique en la actitud de los supuestos opositores, derrotados todos antes de que se emitan los votos. Acudieron a las urnas con una desvergüenza proporcional al fracaso que cosecharon en ellas. Eran conscientes del costo de presentarse como lo hicieron, el individualismo exacerbado arrojó idéntico resultado. De ahora en más, poco aportan las justificaciones que puedan dar. De qué manera ha de enfrentarse Ricardo Alfonsín y sus mentores a Ernesto Sanz o Julio Cobos es el interrogante con que se inicia otra etapa de internas más compleja todavía. Y ese es un ejemplo apenas de cómo quedará compuesta la dirigencia.
Curiosamente, muchos analistas y políticos consideran que, a pesar del resultado “cantado”, la elección puede aún deparar un Congreso con cambios. En rigor de verdad, si algo ha caracterizado al Parlamento Nacional es precisamente su condición de río de Heráclito. Jamás se mantuvo intacto, no hay pues novedad.
Por otra parte, los cambios que se producen en el recinto responden más a intereses particulares que a un legítimo afán por controlar los actos de gobierno y legislar.
Creer que una vez finalizado el comicio quedará delimitado el futuro teatro de la política es solamente una expresión de deseo. Por más que queden definidos números y porcentajes de diputados y senadores de uno u otro lado, y de allí se desprenda una mayoría relativa y una minoría aún más relativa todavía, la experiencia nos muestra que los armados originales al poco tiempo se diluyen. ¿Cuántos legisladores mantuvieron su fidelidad a la fuerza que los llevó al lugar donde están? Respondiendo a ello debía sufragarse si se tuviera un mínimo de civismo real y seriedad.
En el Congreso Nacional parece emularse aquel viejo juego de la silla donde todos corren alrededor de estas, y cuando se detiene la música, se sientan sin importar si era o no ese su lugar al comenzar la partida. Asimismo, si nos detenemos a enumerar quiénes resultaron electos para representarnos en el Legislativo se verá que prima un desconocimiento extremo de todos o de la mayoría de ellos. ¿Cómo aventurar pues sus comportamientos?
La lista sábana sigue siendo protagonista en la democracia argentina. La mentada Reforma Política, paradójicamente o no, no contempló una situación más que peculiar para que una elección sea, sin eufemismos, un optar, un discernimiento. Hoy parece ser únicamente una obligación.
En definitiva, creer que los legisladores mantendrán las posturas por las cuales resultaron precisamente electos durante el nuevo mandato es tan naif como incierto. Lo que sigue se asemeja más a una espera por la depuración de sobrevivientes que a una formación legislativa coherente con el voto popular. Los “pases”, los cambios de camiseta estarán a la orden del día. ¿O no sigue primando la conveniencia y el oportunismo en la dirigencia argentina?
Por lo demás, en esta elección se ha premiado la conformación de estados paralelos como el que dirige Milagro Sala en Jujuy, se eligió la dádiva, las cuotas, la fiesta, el corto plazo en su máxima expresión. Es dable a su vez inferir, que los argentinos disfrutan conscientemente del engaño, las luces de neón. Se ha privilegiado la política de patotas más allá de que continúe Guillermo Moreno en su cargo, se ha justificado el saqueo votando al ideólogo del “traspaso” de fondos de las AFJP a manos de la ANSES, se consolidó también la inseguridad que Nilda Garré instauró como política oficial desde el Ministerio de Defensa y ahora desde el de Seguridad…
Se votaron las valijas sin remito pero con destinatario harto conocido, se priorizó el doble discurso frente al escenario internacional como lo demuestra la postura de Luis D’Elía frente a Irán en contrapartida con la supuesta postura diplomática oficial. Se ha preferido la permanencia de datos adulterados, del peronismo en su versión más radical. Por último, se puede asegurar que se ha inclinado el electorado por la demagogia “nacional y popular”… No hace falta agregar mucho más.
En síntesis, ganó la Argentina del relato. La otra Argentina, la real, seguirá en consecuencia exactamente igual.

Los pueblos tienen el gobierno que se merecen

Los pueblos tienen el gobierno que se merecen
No hay duda de que esta es la conclusión una y otra vez en la Argentina, la mayoría no siempre sabe lo que necesita el país pero si tiene en claro lo que necesita cada uno individualmente.
Los argentinos miden la política de acuerdo a sus beneficios personales, sin siquiera considerar el rumbo ni el destino del país, tampoco evalúan si está transitando por un camino de crecimiento o si existen políticas de Estado.
La oposición sigue teniendo una presencia política importante (45%), sin embrago no cuenta con un candidato que sea el referente máximo de ese segmento que pueda liderar el espacio opositor. La debilidad de los partidos y la falta de un proyecto país ha permitido que se destruya esa posibilidad. De ahora en más la función de los adversarios políticos seguramente será comenzar a reflexionar sobre la falta de capacidad y solidez que ha faltado para conformar una alternativa.
Los dirigentes no pudieron hacer coincidencias programáticas. Mientras, el gobierno gestó los pasos para lograr este triunfo. Antes del fallecimiento del esposo de la flamante mandataria argentina la oposición y la población la subestimó, consideraron que no podía hacer nada a causa de su marido, dado el temor o respeto que le tenía, pensando que con ella se iba a poder dialogar y comenzar una nueva etapa en la política del país. Sin embargo no fue así y por haber supuesto su debilidad, ella los ha superado.
Sin embrago todos los argentinos tienen su cuota de responsabilidad, tanto los ciudadanos como los dirigentes y candidatos. La población que no supo votar lo que los candidatos no lograron conformar, una concentración de votos para poder unificar a la oposición. No cabe ningún tipo de lamento y habrá que admitir a la actual administración mientras pueda sostener la economía y equilibrar las cuentas.
La concentración de poder que ha logrado la actual mandataria va ir conformando un escenario muy difícil de contener y sostener en largo plazo. La nueva etapa no será para todos los argentinos, como intentó anunciar en su discurso conciliador la electa gobernante, sino para aquellos que le son funcionales o los que están conformes por vivir en forma prebendaría y no analizan las ventajas de ganar su propio sustento.
Para entender la progresión electoral había que analizar estos porcentajes y comprenderemos que la actual Jefa de Estado ha logrado ir avanzando hasta superar a su difunto consorte. 2003: 22% el ex presidente, 2007: 45% la actual Jefa de Estado, 2011: 53% reelecta a presidente. Lo que muestra que no estaba “tapada y sometida”, como muchos suponían.
Evidentemente que con la astucia y la capacidad estratégica ha logrado un avance significativo, evitando que todos los conflictos y manifestaciones callejeras le quitasen un solo voto.
Sin duda que la hegemonía y el ánimo de superioridad no tendrán limites. Ni la figura de la primera dama esposa del Gral. (PJ) será referente en sus próximos pasos. La flamante gobernante irá marcando su propia trayectoria en la historia como una líder superior y la única que ha logrado una reelección, por lo que se considera la mejor de todos los tiempos en la Argentina. Aunque haya intentando pronunciar un mensaje diciendo lo contrario y queriendo destacar su modestia.
Otro de sus objetivos fue alcanzado con éxito, intentar impulsar simpatía y adhesión sobre el candidato socialista y así desterrar de la política a dos referentes que le eran sumamente molestos y le significaban una amenaza política, tanto el candidato de Unión Popular como la líder de la Coalición Cívica. Ambos fueron expulsados en votos de la vida política argentina.
Este logro proviene ni más ni menos de la propaganda y el impulso estratégico y sutil que fue instalando el gobierno entre la población. Ya ha sucedido en otras oportunidades Menem, Duhalde y López Murphy. Recordemos cuando se digo que: Menem (ex presidente) acusó a Duhalde (ex presidente interino) de “inflar” la figura de López Murphy para que él no gane y le endilgó al jefe del Estado haber hecho todo lo posible para sacarlo “de la cancha” y que el objetivo era que no ganara Menem”, textuales palabras del ex presidente, en esa ocasión.
Esta estrategia peronista del pasado se repite y ahora la encabeza el mismo que fue, en el pasado, acusado de instrumentarla. Pareciera que el objetivo “país “no fuera la prioridad de casi nadie, ni siquiera de los que se postulan.
Desde las internas abiertas haber logrado construir semejante cambio en la opción de la gente, muestra la gran incertidumbre y confusión que existe entre el electorado. Éstos serán los resultados aproximados a estas horas: participación sobre lo escrutado: 78,89%: Alianza Frente para la Victoria: 53,96%, Alianza Frente Amplio Progresista: 16,87%, Alianza Unión para el Desarrollo Social: 11,15%, Alianza Compromiso Federal: 7,98%, Alianza Frente Popular: 5,89%, Alianza Frente de Izquierda y de los Trabajadores: 2,31%, Coalición Cívica 1,84%.
No hay duda que la capacidad política y la facilidad para desarrollar sus discursos de la actual mandataria es innegable y destacable. Sus finas palabras para evitar que denostaran o abucharan a los candidatos de la oposición, su alusión y consideración hacia los derrotados, y sus sensible recuerdo a su fallecido esposo, fueron una maravillosa puesta en escena.
Son varias las virtudes con que lograron llegar a la gente que no conoce la realidad del país y el contexto mundial. Aquellos que poco saben de la distorsión económica y de la falta de garantías que ofrece el país, para quienes todavía creen que la inseguridad es una inercia propia de los tiempos. Para todos ellos sus palabras y su tono conmovido llegan a lo profundo. Es imposible negar tanta capacidad escenográfica y de allí proviene su actual triunfo. “Tengo el honor de ser la primera mujer en ser reelecta y tengo 58 años y los tengo!!”, entre un tono de voz sentido con emoción y buscando siempre la compasión y la admiración. ¡Qué domino de la escena!
¿Quién la detiene en su sentimiento triunfalista de poder absoluto? Nadie, es imposible pensar que verdaderamente pueda evitar considerarse insuperable y muy superior a todos los presidentes de la historia. Dice que: “no la mueve ninguna ambición sino el legado de construir el país como tantos que dieron su vida”. Justamente estas palabras son el signo más fiel de un sentimiento de dominio.
Cuando hace referencia a que “hemos avanzado”, cabría preguntarle: ¿hemos avanzado en delito, flagelo de la droga, en inflación, en falta de producción, en pérdida de independencia de la Instituciones, en falta de Libertad de expresión, en no contar con un Congreso de la Nación representativo y plural, etc.?
“Quiero que sea la victoria de todos los argentinos”, se olvido de decir, “salvo a los que no piensan como uno”. Hay que reconocer que la Jefa de Estado es la que ha dicho el mejor discurso conciliador y emotivo, muy bien pensado.
Los errores de la dirigencia fueron creer que haber advertido sobre el futuro y sobre la corrupción fue un acierto, y no fue así, ya que los políticos deben arbitrar soluciones frente a un panorama que perciben como incierto. Han pasado de intentar un bipartidismo o tres partidos políticos, y por la falta de un proyecto de país y a causa de tanta ambición, se ha transformado en un partido casi único, sin oposición.
Los aciertos mayores del gobierno para obtener este triunfo fueron “fútbol para todos”, ya que lo argentinos se pasan horas frente a la TV, luego el hacer alusión a los jóvenes que nadie los destacó tanto, estos se sintieron incluidos, el buscar la compasión por su viudez y aludir a su esposo fallecido entre lágrimas., el tener siempre presente a “la mujer” y diferenciarla del varón aun en las introducciones de sus discursos. Por ej., “todas y todos”, “argentinas y argentinos”, etc. También están los homosexuales y las madres solteras que obtienen el bonifico que promovió el gobierno nacional.
Con este poder hegemónico ya no va a poder culpar a nadie de sus errores y de los desaciertos de algunas medidas, aunque seguramente intente poner su mirada sobre algunos sectores como responsables para justificar sus posibles fracasos. Quizás sean los sindicalistas, o a lo mejor lo candidatos de la oposición que aún quedan en funciones.
Asimismo cabe analizar: ¿qué va a pasar con la moneda norteamericana, quienes van a integrar el gabinete, como se va desarrollar con todo el parlamento bajo su tutela? A la vez una oposición sin un representante, ni nadie que pueda ser una alternativa o pueda marcar las diferencias y los desaciertos.
La conclusión es que el bipartidismo o tres partidos concentrados, está visto que en la Argentina no funciona, Ya no hay gente que sea consecuente con un partido político más allá de las personas. Esto sucede porque los propios candidatos son mutantes y van de un partido al otro.
Si no existe un profundo análisis y van trazando una alternativa consensuada, la oposición perderá su espacio y no podrá ser una opción ni aún en tiempos de emergencia nacional.
Es de esperar que el nuevo ministro que remplace al actual vice presidente pueda lograr un equilibrio en la economía y las variables, que los próximos pasos den una señal de transformación y de integración real, de lo contrario, el país irá trazando un rumbo de continuos fracasos y puede ir hacia una caída violenta.

lunes, 24 de octubre de 2011

YA ESTÁ

YA ESTÁ
(No es el aviso de un digestivo, aunque haga falta)

Un día para recordar, lo que no hicimos y lo que hicimos mal!
Como era previsible, ganó Cristina Fernández las elecciones presidenciales. Al terminar su 1° mandato el 10/12/11, reasumirá hasta el 10/12/15. ¡Cuatro años más! ¡1498 días más! Contando la presidencia de Kirchner, serán 12 años en el poder, siempre avalados por el voto popular.
Decía Mitre que “cuando todo el mundo se equivoca, todo el mundo tiene razón”. Frase políticamente correcta, y eso que la expresión no existía en esa época. Pero el hecho de ser más, no quiere decir que tengan razón. Tienen derecho y deben gobernar, porque son más, pero ello no implica que sean dueños de la verdad. La razón no depende del número.
Y esta minoría dividida, fragmentada, dispersa, este porcentaje de opositores que no votamos al FPV, que de acuerdo a lo ya vivido seremos tratados como enemigos y no como adversarios políticos que pensamos distinto, en estos próximos 4 años, ¿qué vamos a hacer?
Podemos ser masoquistas y recordar la larga lista de horrores perpetrados desde el 2003 hasta hoy, en temas tales como corrupción, aumento de la droga, inseguridad, DDHH ¡tan izquierdos!, falta de instituciones, culto a la personalidad, subsidios, clientelismo, frivolidad, uso y abuso de innecesarios y nada urgentes DNU, y se podría seguir contando, pero no tiene sentido. Para la mayoría no lo tiene y al voto masivo me remito. La gente está, o cree estar mejor, y eso le basta. Lo demás es accesorio.
Y está bien que así sea, no tienen porque intelectualizar el voto, ni priorizar la Constitución Nacional por encima de sus intereses inmediatos. Ese es un privilegio de personas con casa, comida, educación y salud garantizadas, algo que desgraciadamente, no todos los argentinos tienen.
Y es evidente que no hemos podido, ni sabido y quizás, hasta no hemos querido lo suficiente, explicar las bondades del modelo del respeto a las libertades individuales, a las leyes, a las instituciones y al pensamiento del otro, sea este el que fuere. No lo hemos hecho y ahora, a llorar a la llorería.
Antes que nada, no hay que esperar que el gobierno cambie. Ya lo conocemos. Puede que “profundice el modelo”, sería lo lógico, hasta ahora le fue muy bien con este sistema. Si China, India y Brasil tienen problemas en sus economías, repercutirá en la nuestra y esperemos que no suceda. Y si la presidente hace realmente (no en el relato) un buen gobierno, Argentina podrá ser, en serio, un país en serio, del que podamos estar orgullosos. ¡Ojalá!
Por ahora, a los que no votamos a Cristina, nos quedan 2 caminos posibles ante estos próximos 4 años: uno es encerrarse y tratar de vivir en una burbuja, ajena al quehacer del país, y el otro es tomarnos el tema en serio y salir a vender valores, sin ponerles precio.
En “La historia de la decadencia y caída del Imperio Romano” de Edward Gibbon (6 tomos entre 1776 y 1789, vale la pena leerlos), queda claro que los ciudadanos romanos, convencidos que ante la corrupción moral de sus sucesivos gobiernos, el clientelismo del “pan y circo” y los muchos vicios de fondo y forma, decidieron que era inútil luchar para revertir la situación, que esta no tenía retorno.
Se reunieron entre los que pensaban y vivían de modo parecido, y en grupos amigables disfrutaron de la buena comida y de la música, la poesía, la filosofía, el arte. Y mientras trataban de olvidar abstrayéndose del mundo exterior que se derrumbaba, ocurrió la profecía auto cumplida: el imperio cayó. Llegaron las invasiones bárbaras. Ese es un camino muy cómodo y atractivo… mientras dure.
El otro camino posible es duro, difícil, incómodo y ríspido y el éxito no está asegurado. Intentar convencer a los multiplicados opositores que no sabemos a qué partidos pertenecen (a veces ni ellos lo saben), que se bajen de sus egos y piensen en nación.
No implica que unifiquen el pensamiento, la uniformidad empobrece y la diversidad enriquece cuando se habla, se discute y se intercambian ideas; pero no es razonable que personas que supuestamente dicen defender la Constitución Nacional, no puedan ponerse de acuerdo sobre los principios del preámbulo. Que formen un frente común, con candidatos que tengan proyectos claros y los den a conocer y partidos que los sustenten.
Que cada uno de nosotros salga a militar y se proponga convencer cada día a una persona, que a su vez se comprometa a convencer a otra persona, que vivir dentro de ley es bueno, mejora nuestra calidad de vida.
Denunciar lo que sepamos sobre la droga, los ilícitos, las grandes o pequeñas deshonestidades que vemos a nuestro alrededor, predicar y practicar la transparencia en todos nuestros actos y exigirlo en los demás. Ser ciudadanos responsables.
Si no nos toman las denuncias, insistir hasta que lo hagan. En tiempo de comunicaciones tecnológicas, presionar a nuestros representantes, para que nos representen en serio, para eso los votamos. Interesarnos en el trabajo del congreso y en los proyectos de leyes que proponen y que votan.
No basta con comentar entre nosotros todo lo que no nos gusta del gobierno, hay más gente a la que le gusta lo que hace este gobierno. No basta, hay que pelearla de verdad. ¿Qué es muy cansador? Si. Lo es. ¿Qué no vale la pena? Si, lo vale. Es la herencia que vamos a dejar. ¿Qué no se siente capaz? Lo entiendo. Pero recuerde las invasiones bárbaras y los 1.000 de oscurantismo medieval que le siguieron.
Personalmente, todavía no sé qué voy a hacer. ¿Viviré como turista en mi propio país, o seguiré trabajando con la sensación de arar en el mar, militando en defensa de mis principios? Estoy muy cansada y de verdad, no lo sé. Usted, ¿qué va a hacer?

LOS DESPOJOS DE LA OPOSICIÓN SUICIDADA

LOS DESPOJOS DE LA OPOSICIÓN SUICIDADA
Cuando mis pálidos restos…
oprima la tierra ya…
sobre mi olvidada fosa,
¿Quién rayos vendrá a llorar?
¿Quién, en fin…, al otro día…,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién diablos se va a acordar?

Kadhafi arriba de un colchón ensangrentado, dio una imagen más digna que cada uno de los cadáveres políticos de la oposición…ninguno de los cuales parece haberse enterado ni siquiera de la dimensión de su óbito.
Que algunos de ellos se hayan presentado en público para festejar los 40 puntos de escombros debajo de los que se hallaban sepultados, da muestra viva del síndrome de inconsciencia e irracionalidad delirante… de este grupo de cadáveres políticos que flotan despanzurrados entre los sargazos.
Entre todos ellos y la indudable multitud culta y sabia que ha decidido vivir 4 años más en este paisaje, nos hallamos unos cuantos, como quien esto escribe, viendo hacia ambos costados, como giran un par de bolilleros que pueden arrojar… más temprano que tarde… cualquier destino.
En las próximas horas, el jueves -en el día del prócer- y una semana después -en el día de todos los muertos- una hilera de siervos de la gleba, observarán con una enorme angustia la cara de la monarca para saber si se les renueva o no, la vigencia de su servilismo convertido en beca.
Están, no sin razón, hondamente preocupados por varias razones que tienen que ver con la sospecha de que… algo les puede cambiar la continuidad de sus prebendas. Y con la terrible duda de que, cualquier afecto ortopédico, tal vez no tenga el mismo espacio en el corazón de la reina.
Cada advenedizo de esta fauna -pletórica de reptantes- sabe muy bien que, en el epicentro del poder, ella tiene su propio ejército de arrastrados, cuyos integrantes sienten merecer ahora un “vale” o un “ticket”por otros cuatro años de amor… desde Olivos.
Como ocurrió ya alguna vez, todas las tarjetas de débito de los siervos, sin excepción alguna, deberán ser renovadas indefectiblemente.
Todos los tickets de cada uno de los mercenarios, están vencidos.
Y es muy probable que las condiciones de aptitud para ser un siervo hecho y derecho, se han de presentar allí de una manera técnicamente distinta.
El favoritismo hacia un lacayo es, precisamente, su vocación de premiosa esclavitud frente a los intereses que lo demandan por doquier.
Bajo juramento, serán capaces de renunciar… otra vez más, a su dignidad, sabiendo que, en cualquier examen de esta mujer… se prefiere el oblicuo al recto, se prefiere el ignorante al estudioso, el intrigante al gentilhombre.
Deben saber, para renovar su ticket vencido, que la corruptela moral para ser serviles, antepone, ahora más que nunca… el valimiento al mérito.
Por cuanto… sin duda son sólo ellos los verdaderos arquetipos primarios del arrastramiento individual… y, con tal arduo entrenamiento, han de ser absolutamente capaces de adaptar su impresionante insolvencia moral a cualquier mandato nuevo de la misma monarca.
Inversamente, debe saber muy bien ella… que la lealtad de los siervos sólo es sostenible con el pago riguroso y oportuno de todas las alícuotas de los planes y subsidios del progresismo popular. La Caja de nuestros impuestos.
El progresismo populista vitoreado por los “unos” suele durar hasta que se acaba el dinero de los “otros”.
Exonerar a un felpudo humano y/o colapsarle los pagos, es exponerse a que se venda de inmediato al otro bando. O peor aún… a que revele los secretos que se le han confiado y también a que se convierta en un enemigo extorsionador.
El mensaje de amor y de paz de la presidente tendrá pues una receptiva bienvenida en una gran cáfila de cambiadores de camisetas, cuyo número resultará una función directa del superávit de la caja… y cuya fuerza desplegada, ha de ser inmedible en su formidable e imprevista volatilidad.
Porque trasuntará la más rechiflada hipocresía, chorreará insinceridad y no será creíble ni siquiera para el obediente y laxo oído de los propios siervos.
El amor de esa multitud “sabia”, que obviamente jamás estuvo enferma de ideología por cuanto no ha podido acceder aún a ese concepto complejo… se ha forjado dividiendo a la sociedad… entre los propios y los excluidos.
Y allí yacen, sobre un colchón barato… los despojos de una oposición que se ha empeñado en llevar el ridículo hasta el paroxismo de subir al podio para saludar con su rostro pálido… absolutamente magullado.

domingo, 23 de octubre de 2011

Derechos Humanos. Visión distorsiva. Solución uruguaya

Derechos Humanos. Visión distorsiva. Solución uruguaya

1 La doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los casos “Arancibia Clavel” y “Simón”, según la cual los tratados y convenciones internacionales, particularmente los referidos a los derechos humanos, tienen una jerarquía superior a la de la Constitución, ha traducido un cambio profundo y radical que suscita preocupación en los ciudadanos partidarios de la vigencia integral de los principios que fundamentan un Estado de Derecho.
2. Uno de esos principios, que ocupa el primer nivel de la denominada pirámide jurídica es el de la plena observancia de la supremacía constitucional, establecida en el artículo 31 de nuestra Ley Fundamental, el cual, hasta el dictado de esos pronunciamientos, jamás había sido puesto en duda en los precedentes jurisprudenciales del más alto tribunal.
3. Es probable que, al sentarse el principio opuesto, no se hayan evaluado debidamente todas las consecuencias negativas que, para la seguridad jurídica, y la propia vigencia de los derechos humanos, pueda llegar a producir la proyección de una interpretación que se parece más a una invención literaria que a una construcción o elaboración propiamente jurídica.
4. De aplicarse una regla semejante, se tendría que admitir también la posibilidad de que cualquier tratado que el Congreso le asigne jerarquía constitucional, según el procedimiento establecido por el art. 75, inciso 22 in fine de la Constitución Nacional, puede modificar a esta última, lo cual implica transformar al Poder Legislativo en poder constituyente, alterando las bases mismas del sistema rígido que caracteriza a nuestra Ley Fundamental y el consecuente procedimiento de reforma.
5. La nueva corriente interpretativa echa por tierra los principios de legalidad, irretroactividad de la ley penal, aplicación de la ley penal más benigna para el imputado, respeto por los derechos adquiridos y la cosa juzgada, que no pueden ser alterados-so pretexto de reglamentación- por imperio del art. 27 de la Constitución Nacional. En efecto, el mismo art. 27 de la Ley Fundamental condiciona la vigencia y validez de los tratados a que sus cláusulas sean compatibles con los principios de derecho público establecidos en la parte dogmática de la misma Constitución Nacional, lo cual, en buen romance, significa que cualquier tratado que los vulnere o contenga normas incompatibles no puede aplicarse en el territorio de la República Argentina.
6. El pretendido reconocimiento de la retroactividad de la ley penal por la Convención sobre imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad conculcaría los principios del sistema constitucional y no surge de las leyes que aprobaron la citada Convención (leyes 24.584 y 25.778).
7. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia Nacional se basa, para sostener lo contrario, en un más que discutible “ius cogens”-ambiguo derecho imperativo- que regiría en el orden internacional, sin determinar, con un mínimo grado de precisión, como nacería su aplicación universal y generalizada, en contra de los principios garantísticos del clásico derecho penal que han venido rigiendo, en forma pacífica, en todas las democracias desde hace varios siglos.
8. De otro lado, la citada Convención tan solo regula lo atinente a la imprescriptibilidad de las acciones penales relativos a los delitos definidos en el Estatuto Militar de Nüremberg, sin que en ella se establezca interdicción alguna respecto de los actos de amnistía o indulto, ni se impida la regulación legal por el derecho interno de la obediencia debida. Tampoco la citada Convención consagra su aplicación retroactiva ni menos acoge el cuadro jurídico excepcional que presidió el juicio a los criminales de guerra nazis.
9. Por lo demás, la propia Constitución Nacional establece de forma expresa que la jerarquía de los tratados no es superior a los postulados de la parte dogmática de la Carta Magna (arts. 27 y 31 CN).
10. Asimismo, el art. 7 del Estatuto de Roma, antecedente inmediato de la Corte Penal Internacional, establece con absoluta claridad el verdadero alcance conceptual de crimen aberrante o de lesa humanidad, vinculado a la desaparición forzada de personas. Y, en tal inteligencia, quedan comprendidos tanto los cometidos por el aparato represor estatal como así también los crímenes aberrantes cometidos por las organizaciones terroristas, en tanto y en cuanto éstas últimas mostraban un claro esquema organizacional similar a los ejércitos convencionales.
11. Al margen del enfoque propiamente jurídico que ha precedido en este comentario, va de suyo que la postura que sostiene cierta facción del espectro político nacional y que conduce a una visión claramente hemipléjica acerca de tuición de los derechos humanos (con franca inclinación hacia el exclusivo castigo de los crímenes aberrantes cometidos desde el aparato oficial del Estado Argentino durante el proceso militar (1976-1983) en detrimento de los otros tantos crímenes cometidos por organizaciones guerrilleras), distorsiona abiertamente la veracidad de los episodios de enfrentamiento vividos en aquellos años en la Argentina ni bien se precipitaba el derrumbe del gobierno constitucional de la Presidente María Estela Martínez de Perón.
12. Desde lo episódico vale recordar el gesto patriótico del doctor José Alberto Deheza quien -consciente del irreversible proceso de derrumbe de las instituciones democráticas- aceptó -sin vacilar-.la titularidad de la cartera de Defensa del gobierno democrático (allá por el mes de enero de 1976) poniendo todo su empeño -aun a costa de rifar su propio prestigio personal- en pos de la salvaguarda de las instituciones democráticas.
13. Viene a cuento, por lo demás, y a propósito de la comentada visión unidireccional que en materia de derechos humanos viene proponiendo cierto sector de la dirigencia política argentina , aquella fantástica reflexión del doctor Julio María Sanguinetti (“La agonía de una democracia”), cuando parafraseando a Tetzvan Todorov el erudito pensador uruguayo señaló que una de las características más salientes de los regímenes totalitarios que emergieron en el mundo a finales del siglo XIX y que se fueron consolidando a comienzos del siglo XX consistió en la sistemática supresión de la memoria como instrumento apto de reconstrucción de los procesos históricos.
14. En esa misma línea de reflexión, el doctor Sanguinetti, al reconstruir el proceso histórico que -comenzado en 1963- terminó por aniquilar el sistema democrático uruguayo en 1973, explicó claramente que la caída de las instituciones democráticas en la República Oriental del Uruguay, se debió en gran medida ( y entre otros múltiples factores) al acaecimiento de un proceso irreversible de radicalización ideológica que terminó por suprimir a la memoria como herramienta imprescindible en todo proceso de reconstrucción de sucesos pasados.
15. Así explicaba el distinguido pensador uruguayo, que el pasado es la materia prima y la perspectiva -objetiva y lealmente aplicada- se erige en la herramienta apta e ineludible de reconstrucción de los procesos históricos.
16. La postura del doctor Sanguinetti en materia de derechos humanos, de similar problemática a la suscitada en la Argentina, refleja con claridad acerca de la necesidad impostergable de proponer una visión integral y genuina en materia de afectaciones con abstracción de condicionamientos ideológicos.
17. En este punto -y en el transcurso de la primer gestión presidencial del doctor Sanguinetti (1985-1990)- el pueblo uruguayo laudó y votó a favor de la denominada ley de caducidad que fuera sometida a plebiscito; es decir, la sociedad uruguaya allá por 1986 dijo en forma mayoritaria que la única forma de construir un sólido esquema de pacificación a futuro conllevaba a amnistiar todos los crímenes cometidos en una y otra dirección durante aquel trágico tramo de la historia uruguaya.
18. Esto es, esa amnistía debía incluir tanto los crímenes cometidos por las organizaciones guerrilleras que irrumpieron en la vida institucional uruguaya a partir de 1963 como los otros crímenes cometidos desde el aparato represor del régimen de facto encabezado por el General Gregorio Álvarez a partir de 1973.
19. Desde luego que el tiempo actual viene a mostrar como los recurrentes procesos de radicalización ideológica se erigen en factor insalvable para honrar cualquier perspectiva histórica que se precie de narrar los sucesos a partir de un estricto rigor de verdad integral; y a su vez, para sustentar procesos de pacificación ciudadana.
20. “La verdad sólo puede existir bajo la figura de un sistema (“Obras Completas” de José Ortega y Gasset, T. II, pág. 27. Ed. Taurus, Madrid, 2005).” “Por ello, y en línea con ese axioma, cuando se busca la verdad apoyada en un estricto rigor científico, el tratamiento fragmentado y asistémico de un tópico -o problema- conducirá-inexorablemente- a la aporía”. “La primera de las fuerzas que mueven al mundo es la mentira” (Jean François Revel,“El conocimiento inútil”, diario Le Monde).
21. “La historia, maestra de la vida, como decía Cicerón, ha de contarse sin pasión ni abuso, pues si imprescindible es la memoria para entendernos a nosotros mismos, nada hay más peligroso que reconstruir el pasado en función de intereses circunstanciales”. (Julio M. Sanguinetti, “Historia de dos Ciudades”, La Nación, 11/08/06).

Economía: ¿Hacia en Estado Policial?

Economía: ¿Hacia en Estado Policial?

Si bien la Argentina dista muchísimo de ser un Estado gobernado por un régimen totalitario que se encarga de suprimir las libertades de las gentes, es evidente que es cada vez mayor la injerencia del gobierno en las actividades de las personas.
Si bien en este comentario nos referiremos únicamente a la economía, no caben dudas de que se ha avanzado de manera considerable sobre las llamadas libertades civiles en los últimos años. Ello ha ocurrido por ejemplo en materia de programas de estudio escolar en todos los niveles. También en materia de periodismo independiente se ha iniciado un claro proceso de persecución verbal y propagandística hacia las opiniones disidentes. Son ejemplos.
En materia económica, que es lo que en este caso nos atañe, observamos desde hace ya varios años el continuo ataque a los empresarios y a las empresas, los controles e imposiciones de precios, las limitaciones arbitrarias a las importaciones y exportaciones, etc.
Días pasados escuchábamos en la radio un reportaje al candidato Hermes Binner por parte del periodista Víctor Hugo Morales, quien en un momento determinado se explayó en explicaciones sobre la probidad, la moralidad y la rectitud del funcionario Guillermo Moreno. La referencia a este curioso personaje viene una vez más a cuento. Casi por las mismas horas, la presidenta de la Nación hacía referencia también a las capacidades de este mismo funcionario.
Sabemos por innúmeras publicaciones, inclusive por filmaciones tomadas por cámaras ocultas o no, que el citado funcionario es una persona violenta y agresiva, que no duda en amenazar, insultar y descalificar a quienes tiene frente a él; para pasar luego a los hechos económicos aplicándole a quienes se le enfrentan , desde restricciones al comercio hasta inspecciones selectivas. No estamos ni de lejos ante una persona que sea respetuosa de la Constitución y de las leyes, sino de un provocador de características autoritarias, que incluso se rodea de verdaderos patoteros para llevar a cabo fines intimidatorios. Abundar es redundante, pero recordar de quién se trata es fundamental.
Porque es obvio que el tal funcionario está donde está porque la señora de Kirchner así lo desea. Y hace lo que hace y del modo en que lo hace porque cuenta con su aval y aprobación.
Podríamos discutir si se trata de una persona proba y de condiciones morales intachables quien amenaza incluso públicamente a la gente, como aquella famosa escena de intención de degüello que le hiciera al entonces ministro de economía Lousteau. Pero insistimos, queremos hablar de economía. Vayamos a los hechos.
Como es sabido en estas horas el país se debate ante la necesidad de evitar sanciones de parte del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) debido a su liviandad en las cuestiones vinculadas al lavado de dinero. Precisamente por haber sido puesto nuestro país “en capilla”, se dictaron en los últimos meses una cantidad inusitada de normas (e incluso una ley) tendientes a obligar a los diversos actores (bancos, empresarios, profesionales, etc.) a denunciar toda clase de operaciones “sospechosas” ante la Unidad de Investigaciones financieras (UIF). Este esquema en general no avanza en el sentido de que el Estado vigile y controle la operatoria financiera, sino que apunta a que los distintos factores se denuncien entre sí, violando entre otras cosas la privacidad de las “acciones de los hombres”, el secreto profesional y revirtiendo la carga de la prueba ante la duda. Si bien muchas de estas medidas vienen impuestas desde el Exterior, lo cierto es que en el ámbito local, donde la arbitrariedad capea por doquier, resultan todavía más graves.
La posibilidad de acciones penales basadas en presunciones hace rato que se ha incorporado a nuestra legislación tributaria. Incluso existe ya jurisprudencia tendiente a limitar seriamente la posibilidad de que el Estado encarcele a las personas por el simple hecho de “presumir” que operaron de manera ilegal. A menos que tales individuos prueben que no.
La gravedad de toda esta legislación está fuera de toda duda en nuestro modo de ver. Pero, excepto en ámbitos judiciales de probada seriedad, no parece haber tomado todavía suficiente consideración entre la dirigencia en general, incluyendo ciertos ámbitos académicos, que sin embargo no trepidaron en su momento en consentir el famoso blanqueo de capitales de la ley 26.476.
No se avanza sobre las libertades individuales si no existe una clara pasividad de parte de buena parte de la opinión pública. Y parece que acá una parte importante de tal opinión ha tomado el camino lábil de dejar hacer.
En las últimas horas, se han llevado a cabo “operativos”en el Microcentro porteño, incluso con un camión de la Gendarmería Nacional, para intentar frenar la operatoria en las casas de cambio y en los bancos, hacia donde se dirige la población para adquirir divisas y deshacerse de los devaluados pesos argentinos.
La aparatosidad de esta clase de operativos es rayana con la estupidez. Que los gendarmes que deberían estar cuidando las fronteras estén colaborando con un control del mercado cambiario es francamente ridículo. Pero no deja de ser intimidatorio. Es decir, no difiere mayormente de lo que hace o haría el funcionario que mencionamos al comienzo de estas líneas: asustar.
Ahora bien, si el objetivo del país es lograr la aprobación del GAFI y el control de las operaciones “sospechosas” de lavado de dinero, no parece ser lo más lógico salir a disuadir a los posibles malhechores, sino por el contrario, investigar y atraparlos. Asustar al delincuente hace que éste huya y espere mejores oportunidades, no que caiga preso.
Leemos en el diario un comentario al parecer producido por un funcionario del Banco Central que no deja de llamarnos la atención: “los procedimientos van a continuar la semana próxima para desterrar a los coleros”,es decir, a quienes hacen la cola para adquirir dólares.
¿Esta es la forma de atacar el problema del lavado de dinero? La verdad es que el grado de torpeza de esta clase de “procedimientos”sorprende realmente.
El titular de la UIF, Sbatella, partió a Europa en compañía del ministro de justicia, Alak (el mismo que cuando los hechos del parque Indoamericano declaró que la Policía Federal no tenía gente suficiente para atacar el problema y que además le correspondía a la Policía Metropolitana, 24 horas después de que la Policía Federal sí había intervenido) para asistir a la reunión plenaria del GAFI, que se encargará de evaluar las reformas impulsadas por el país para combatir el lavado de dinero.
Según las notas periodísticas, el operativo con la Gendarmería incluida, apunta a verificar cómo es la estructura que opera detrás de los llamados coleros.
Uno no tiene mayor idea de cómo deben funcionar las operaciones detectivescas ya que de esa materia sólo entiende lo visto en las películas. Pero la verdad es que más parece un grotesco que un método de detección de irregularidades.
Entonces, qué es lo que subyace en este accionar ridículo que seguramente no hará sino poner los pelos de punta a los integrantes del GAFI, si es que se enteran. Pues simplemente la clásica torpeza política argentina de evitar que la gente huya hacia el dólar. La insólita creencia de que persiguiendo al que intenta protegerse, éste se quedará tranquilo y dejará de intentar protegerse.
Incongruencia mayor o torpeza más grande no parece que exista en la materia. Ya recordamos en un trabajo reciente a aquel diputado radical que en los años 80 proponía clausurar la calle San Martín (centro neurálgico de las casas de cambio de Buenos Aires), para, de esa manera, “terminar con la especulación hacia el dólar”.
Vayamos entonces a lo verdaderamente serio. Según los cálculos en los últimos 50 meses salieron del sistema algo así como 68.000 millones de dólares. Se fugaron hacia el Exterior, los colchones, las cajas de seguridad o donde fuere, tantos millones de dólares como un año íntegro de exportaciones. Y la fuga continúa a todo ritmo. Incentivada por este tipo de truchadas, si se nos permite la expresión, porque nos parece de lo más gráfica.
En lugar de crear condiciones de seguridad jurídica, es decir, de respeto irrestricto a las garantías constitucionales, lo que se hace es armar aparatosos montajes para la gilada.
Es sabido que desde los círculos oficiales se habla del crecimiento y de la bonanza en general en materia económica del país en los últimos años. No pretendemos ni por un segundo poner en duda tal grado de avance. Ahora, atribuirlo a este tipo de manejos, nos parece cuando menos estúpido.
Y precisamente el secretario de finanzas, Hernán Lorenzino, consideró “indignante” un informe de la calificadora internacional Fitch, que dijo que las políticas del gobierno tenían un alto grado de incertidumbre.
Lorenzino afirmó que el gobierno continuaría haciendo todo lo bueno que se hizo en materia de decisiones económicas. La pregunta del millón es ¿por qué si esto es así salen los capitales de la Argentina de la manera en que lo hacen? ¿Por qué hace falta mandar a la Gendarmería a perseguir“coleros” en el Microcentro porteño? ¿Por qué hace falta que la propia presidenta de la Nación salga a defender por “honesto y capaz” a un funcionario de características patoteriles?
Nosotros consideramos desde hace ya varios años que el país se encamina hacia un Estado policial, como ya lo fuera en otras épocas. Y no únicamente durante regímenes militares.
Una gran cantidad de datos se desconocen hoy en la Argentina. Se persigue a quienes intentan medir la inflación. Se ocultan datos sobre reservas petroleras. Se deja de informar sobre la venta de dólares por parte del Central. Se oculta información, aumentando el miedo.
No es el camino hacia un Estado democrático y libre, sino antes bien todo lo contrario.
Esperemos que la señora presidenta, que según todas las encuestas será reelecta mañana, recapacite y considere la posibilidad de que si nos ha ido bien, podría habernos ido mejor. Y lo mismo podría ocurrir durante su próximo período presidencial.

sábado, 22 de octubre de 2011

23 de octubre: Esparta o Atenas

23 de octubre: Esparta o Atenas

En su libro La Política Aristóteles aconseja a quién busca el mejor régimen político que defina, ante todo, qué tipo de vida es la más deseable, pues si esto se ignora se va a ignorar, también, el régimen más perfecto.
Considera a la Monarquía, a la Aristocracia, y a la República como regímenes correctos. Juzgó como sus desviaciones, la tiranía, la oligarquía y la democracia.
Basa la tiranía en tres supuestos básicos: que los súbditos piensen poco, que desconfíen unos de otros y la imposibilidad de acción. Observa que la fuerza es su elemento fundamental porque es necesaria para gobernar a los que lo desean y sobre todo a los que no lo desean. Sin ella no hay tiranía que valga.
La opone a la democracia, sistema cuyo basamento básico es la libertad y la alternancia en el poder. Ello, permite, que el buen gobernante aprenda estando bajo el gobierno de otro. No puede gobernar bien, quien no ha obedecido.
La Autoridad -definida por él como aquello en lo que está de acuerdo la mayoría y no la fuerza- la convierten en un sistema más sólido que la oligarquía y más duradera, porque promueve sectores medios y un acceso mayor a los puestos de honor.
Alerta sobre políticas que desarrollen la pobreza. Según Aristóteles, donde unos pocos tienen en exceso y muchos nada, sobreviene una democracia radical, una oligarquía pura o una tiranía ocasionada por ambos excesos.
Defiende la soberanía de las leyes. Es preferible - apunta- que mande la ley en vez de un ciudadano cualquiera. Si bien la ley es lo equilibrado más soberanas que las leyes escritas, sobre temas importantes, son las leyes fundadas en las costumbres. Lo funda en que si un hombre resultara un gobernante más firme que las leyes escritas, no lo sería respecto a las leyes consuetudinarias.
Asienta el buen gobierno, por un lado, en la obediencia a las leyes existentes y, por el otro, en que sean buenas las leyes de quienes perseveran en ellas.
Veamos, ahora, algunas de las propuestas de Aristóteles para lograr la estabilidad de un sistema político:
- Vigilar para que no se infrinjan las leyes y sobre todo cuidar las de poca importancia porque -afirma- la ilegalidad se introduce subrepticiamente, de igual forma que el gasto pequeño, si tiene lugar a menudo acaba con las fortunas.
- Gobernar por poco tiempo porque es más fácil obrar mal si se gobierna por mucho.
- El conocimiento de un mal incipiente no debe ser tarea de cualquier hombre sino del político.
- Que haya una ley que suba o baje las rentas, si hay superávit subiéndolas en proporción al aumento y si hay déficit bajándolas y reduciendo también la tasa.
- Las políticas deben estar dirigidas a crear condiciones para que todos los sectores progresen y que aumente la clase media.
- Las magistraturas no debieran proporcionar dinero.
- Los que ocupen cargos de mayor responsabilidad tendrían que contar con tres virtudes: amor hacia el sistema establecido, mayor competencia en los asuntos de su cargo, virtud y justicia.
- La educación debe ser acorde con el sistema político para que todos estén habituados y formados en el sistema que se elija.
Viene bien, en éste período preelectoral, recordar que desde hace siglos, hombres ilustrados, en este caso Aristóteles, vieron como solución a los conflictos que puede acarrear la democracia, más democracia.
Rechazó -aunque se equivocaba cuando aceptaba la esclavitud- las ideas de Platón quien ante los problemas de la democracia ateniense propuso un régimen utópico donde la justicia significara el gobierno absoluto de una sola clase. Y, exigía un gobierno de clase totalitario y la decisión de ponerlo en práctica.
El programa político de Platón es totalitario y antihumanitario como lo demuestra Karl Popper en su excelente obra “la Sociedad Abierta y sus enemigos”, libro que deberíamos haber leído la mayoría de los argentinos antes de votar.
El domingo 23 decidiremos cual sistema consideramos mejor: la tiranía o la democracia, si aceptamos la sociedad abierta que representa la libertad del hombre a la búsqueda de su propio destino o la cerrada que defiende la omnipotencia del estado por sobre la sociedad civil: Esparta o Atenas.

Con el paracaídas rasgado

Con el paracaídas rasgado

Se aproximan las elecciones y aumentan las diferencias internas alrededor de Cristina. El futuro político aún no se definió formalmente pero la lucha por el poder se ha desatado con su carga de ideologismo e intereses, aunque aún falta para que el problema adquiera intensidad. Mientras tanto, la Presidente de la ex República Argentina guarda silencio y ejerce en plenitud su centralismo sólo roto a sus espaldas. Cristina debió soportar a lo largo de los últimos días tensiones de distinta naturaleza mientras le aseguraban que se habían tomado todos los recaudos para asegurar el resultado de las urnas. Lo más importante es evitar una eventual segunda vuelta que podría resultar trágica para la estrategia del oficialismo. Mientras tanto, pocos recuerdan los alertas que se dieron hace tiempo en el sentido de que el kirchnerismo no permitiría, bajo ningún concepto, perder el control y la iniciativa. En plenitud, este axioma está vigente en todos los sentidos y aunque ya lo sabía, durante las últimas horas el secretario general de la CGT pudo comprobarlo una vez más. Moyano sabe que ante una avalancha de votos la Presidente puede dar una vuelta de tuerca y ordenar a la justicia que avance sobre las causas de las medicinas y las obras sociales que lo afectan personalmente. A su vez, Moyano es consciente de que su futuro político está en juego -y en riesgo- si no mueve rápido sus fichas. Entre ellas, la amenaza pendiente de una acción de fuerza, posible pero todavía improbable por la alta dosis conflictiva que entrañaría la medida. Por eso, lo que vale es la amenaza pendiente y, a su vez, Cristina parece dispuesta a la pulseada. Ambos saben que tienen cartas fuertes y que una vez más, como en el pasado, el gremialismo tiene un gran peso en el desenvolvimiento de los hechos.
Los componentes son complejos. Por un lado, los partidos políticos aparecen soslayados y no son determinantes, en absoluto, de lo que pueda suceder. No influyen, no intervienen directamente, se automarginan sin mayores definiciones y carecen de figuras influyentes para orientar la crisis que se potencializa. Hace unos días, Cristina fue alertada por el ex presidente de España, Felipe González, quien la visitó en Olivos. El dirigente del PSOE, cercano a la monarquía de Juan Carlos, le hizo observaciones serias acerca de los problemas argentinos. Como es lógico, particularizó aquellos que tienen especial importancia para Buenos Aires y Madrid pero asimismo evaluó los severos problemas europeos y lo difícil que será encontrar soluciones. Sin duda, detrás de la visita estaba la mano de nuestro embajador, Carlos Bettini, quien, desde Madrid, monitorea la situación no sin un cierto enojo. Después de la muerte de Néstor, Cristina lo consultó hasta tal punto que pudo ser ministro coordinador del gabinete. Nuestros lectores lo saben y tampoco ignoran que después surgieron desinteligencias, que la Presidente esbozó un proyecto signado por el ideologismo influido por su círculo más íntimo y que la idea era“camporizar el futuro”. Bettini, que fue montonero y asesino, resolvió alejarse pero sin romper lanzas. Es mucho lo que está en juego.
De algún modo, la visita de “Felipillo” y la enorme carga de preocupación que dejaron sus palabras, abrieron el camino para la posterior reunión con Mario Blejer, quien llegó a instancias de un importante banquero del riñón kirchnerista. También nuestros lectores conocen este tema, del que podemos agregar que acentuaron la inquietud presidencial. La fuga constante y sostenida de capitales fue uno de los ejemplos que ahora avanza más rápidamente en el análisis, mientras las reservas del Banco Central se drenan cada vez más rápido, tal como lo dicen públicamente las cifras. Éstas son un reflejo de los mercados, que nunca mienten y son inexorables. La economía acosa a Europa y a los Estados Unidos, que retirarán rápidamente el resto de sus tropas en Irak y reestructurarán a fondo su política militar en todos los sentidos. Así las cosas, Cristina optó por el silencio. Le mencionan a Lavagna como posible futuro ministro de Economía y la Presidente calla. Boudou está más guitarrista que nunca pero no ignora que debe solucionar cuanto antes la situación con el Club de París y con el Fondo Monetario Internacional. Si Cristina opta por este camino ¿cómo lo explicará a los nuevos jóvenes reclutados para gobernar? ¿Qué dirán de los conceptos doctrinarios enseñados por Ernesto Laclau y confeccionados en su residencia de Londres? La incertidumbre avanza junto con las señales de un proyecto hegemónico cuyo aspecto más saliente es el control de la opinión pública.
Las preguntas vuelan y recalan en la necesidad de recortar subsidios y reducir los planes sociales con la consiguiente ola de protestas que puede crecer exponencialmente y signar profundamente (y tal vez para siempre) al famoso modelo y su desarrollo. En parte esto explica la venta hormiga de dólares que compran quienes este domingo votarán al Frente por la Victoria y que luego serán sus detractores. Como lo dijimos en su momento, todo un misterio de los argentinos. La economía brasileña se reduce y afecta a nuestra industria, que ya comenzó con los inevitables ajustes. Esto abre una segunda línea de expectativa, además de la que propicia una severa devaluación. Esa segunda línea tiene defensores un poco confusos, pero expresan su esperanza en el sentido de que finalmente, llevada por su olfato para la supervivencia, Cristina optará por acentuar el proceso de sustitución de importaciones y efectuar ajustes severos respaldados por los votos del domingo. La mayoría de la UIA, con Mendiguren a la cabeza, están esperanzados “en que se impondrá la sensatez”. Otros, como Hugo Moyano, se oponen a que caiga el poder adquisitivo de los salarios y están dispuestos a montarse en un proceso de “indignados” como el que se extiende por las principales capitales del mundo. Es una obviedad escribir que hay una mecha encendida.
Con preocupación, quienes conocen las intimidades de la inseguridad, de la ruptura de las jerarquías, del orden y de la incapacidad por mantenerlo, miran de reojo sin atreverse, todavía, a plantearle a Cristina los factores de este escenario como, por ejemplo, que la Capital Federal, Rosario y otras ciudades están rodeadas por “villas de emergencia”, donde el delito está instalado, aunque se lo niegue. Los propios habitantes, que son decentes y quieren trabajar, lo saben y pueden explicar -como lo hacen las madres entre llantos- del poder de la droga y del narcotráfico. Las versiones crecen. Julio De Vido, enfermo y cansado, es de hecho el pivote de los íntimos tironeos que crecen dentro del gobierno y que es innecesario relatar. Las lluvias prometen buenas cosechas, pero la urgencia por liquidez hace que las miradas giren hacia los inmensos recursos de las cajas de las Obras Sociales, un bocado que Moyano defenderá con uñas y dientes al igual que sus contrincantes en la tensa interna cegetista. Cristina calla por ahora y medita acerca de si convienen medidas graduales o rápidas y drásticas como están escritas en los pertinentes proyectos. Probablemente se producirá una mezcla de iniciativas para llegar, al menos, hasta fines de este verano que se acerca rápidamente, sin problemas sociales y políticos. Cristina, tironeada por el proyecto camporista -por decirlo de alguna manera- y las propuestas ortodoxas, gira sobre sí misma en busca de una salida. La crisis internacional ya le llega de otra manera más aguda -por cierto, sin la intervención de Timerman- pero se ignora si la entiende. La nueva etapa kirchnerista se oscurece antes de ponerse en marcha y todo indica que, con el verano, también se acerca el final del camino.