miércoles, 12 de octubre de 2011

La Corte Suprema no es garante del Derecho, o sea, en este país no hay Justicia

La Corte Suprema no es garante del Derecho, o sea, en este país no hay Justicia
Si alguna prueba faltaba para demostrar que Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, es un faccioso o un adulón de la izquierda y no un juez imparcial, la acaba de ofrecer él mismo al organizar un acto en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, en el cual presentó su libro “Derechos humanos, justicia y reparación”. El presentador fue Eduardo Anguita, terrorista del ERP y uno de los asaltantes del Comando de Sanidad del Ejército que asesinaron al Tte. Cnel. Juan Duarte Hardoy en los años 70.
Estaban presentes en el acto otros ministros de la Corte Suprema, uno, el dueño de seis departamentos dedicados a la prostitución, Raúl Eugenio Zaffaroni y el otro Juan Carlos Maqueda, un político peronista de larga actuación hasta que aterrizó en la Corte por voluntad de Duhalde quien lo nombró durante su interinato presidencial.
Además, asistieron otros jueces penales federales como Claudio Bonadío, Ariel Lijo y Sergio Torres y Raúl Madueño integrante del Tribunal penal de Casación, el mismo que acaba de condenar a quince años de prisión al Coronel Alejandro Duret, entregado por el presidente de Chile a la tiranía kirchnerista en insólita violación del derecho de asilo.
No faltó Luis Cabral, presidente de la Asociación de Magistrados, deshonrando así la memoria de su padre, un gran Juez al cual aquel señor dista mucho de asemejarse; la presidenta de las energúmenas abuelas de plaza de mayo, el ministro de Justicia, Julio Alak, el premio nobel de la paz, Adolfo Pérez Esquivel, y otros de la misma laya. Hasta se hizo presente el presidente de la DAIA Aldo Donzis, vaya a saberse a qué título (“Clarín”,28/9/2011, pág. 16 y “La Nación” del mismo día, pág. 9).
En ese acto Lorenzetti, que trepó a la Corte con fama de ser un intelectual del Derecho, mostró, sin embargo, su militancia activa en la persecución de los secuestrados políticos actuales y futuros declarando: “Los juicios de lesa humanidad no tienen marcha atrás. Son una política de Estado. Vamos a seguir con ellos. Les pido a los jueces que sigan en ese camino.” (“La Nación”, 28/9/2011, pág. 9).
Confesó así, desvergonzadamente, que esos juicios no son procesos imparciales y serenos en los cuales se respete la presunción de inocencia, sino que son actos políticos impulsados por el Estado, hoy convertido en una tiranía de ex-terroristas y de simpatizantes con ellos.
De esa enfática amenaza sólo puede deducirse que, pase lo que pase, esos juicios deberán llegar a su objetivo: la condena de los procesados, sea como sea. De ninguna otra manera se considerará cumplida la exhortación vehemente del autor del libro presentado, con el sugestivo título de “Derechos humanos, justicia y reparación”.
“Justicia” es sólo la palabra con que se cubre la inicua voluntad de estos jueces facciosos disfrazada como “sentencias” que no se basan en la ley sino en su odio contra las FFAA que los combatieron o en su deseo de hacer carrera complaciendo a la tiranía kirchnerista. Los “derechos humanos”poco les importan, como lo prueban los 140 muertos en las cárceles del régimen y los mil secuestrados que yacen en ellas por la ilegal voluntad de jueces como Lorenzetti. Y la palabra “reparación” oculta la malversación de fondos públicos destinados a pagar “indemnizaciones” a los terroristas que tanto daño le causaron al país derramando la sangre de miles de víctimas inocentes o a subsidiar los negociados de las arpías de plaza de mayo y de su secretario parricida.
El libro de Lorenzetti es un monumento al cinismo. Ya se sabe por anticipado cual será su voto cuando alguna de esas parodias judiciales que él incita llegue en grado de apelación ante la Corte Suprema. Ha prejuzgado con total desparpajo.
* * *
Respecto al “presentador” que eligió Lorenzetti para su libro, he recibido una carta de Arturo Larrabure que lo denuncia como terrorista. La carta dice así:
“El presentador del Dr. Lorenzetti
“Perplejo, he leído que el presidente de la Corte Suprema de Justicia eligió a Eduardo Anguita para que presentara su libro “Derechos humanos, justicia y reparación.
“El gesto del Dr. Ricardo Lorenzetti, de singular significado, no parece evidenciar “el respeto y la tolerancia” que se autoadjudica el magistrado, ni es prueba de “la igualdad ante la ley para todos”que predica; más bien se asemeja a una burla al dolor de las víctimas del terrorismo guerrillero, se aleja de la prudencia e imparcialidad con que deben conducirse los jueces, y anticipa que para algunos de ellos hay una sola clase de derechos humanos.
“Como miembro de la organización terrorista ERP, que secuestrara y asesinara a mi padre, Anguita integró el grupo guerrillero que copó, el 6 de septiembre de 1973, el Comando de Sanidad del Ejército, asesinó al Tte. Cnel. Juan Duarte Hardoy e hirió a un oficial y a un conscripto, en el marco del ataque sistemático a la población civil que en pleno gobierno constitucional realizó el terrorismo guerrillero para imponer un régimen marxista.
“Confío que otros jueces tendrán el coraje para desoír la convocatoria del Dr. Lorenzetti a imitar su cuestionable proceder, y alguna vez juzgarán a los guerrilleros que entonces torturaron, secuestraron y asesinaron a miles de personas, y a quienes hoy presuntamente malversan los caudales públicos indemnizando a los deudos de los guerrilleros muertos durante el ataque a cuarteles, en plena democracia.
“Y espero también que cuando la causa por el asesinato de mi padre llegue a la Corte, el Dr. Lorenzetti tenga el decoro de excusarse, porque evidentemente con su gesto ha prejuzgado.”
* * *
Felicito a los quince jóvenes de la “Agrupación de Hijos y Nietos de Presos Políticos” que protestaron en el acto de Lorenzetti. Como toda respuesta, el faccioso que funge de Juez de la Corte, se empecinó en sus pésimas intenciones diciendo: “No vamos a retroceder en los juicios de lesa humanidad. Los juicios no se van a detener. Esto va a continuar” (“Clarín”,loc. Cit.)
Qué quiso decir con “esto va a continuar” está claro. No se refiere a los “juicios” en sí, sino a la persecución descarnada contra toda ley en que están empeñados contra las víctimas del odio de esta tiranía neo-marxista como “política de Estado”, en estrecha colaboración con el terrorista Eduardo Duhalde que, irónicamente, revista como secretario de derechos humanos de la tiranía.
Ante la angustiada protesta de los hijos y nietos de las víctimas de esa persecución, además de la enfática réplica de Lorenzetti, “la inmensa mayoría de la concurrencia, jueces, embajadores, organismos de derechos humanos, legisladores y funcionarios, se pusieron de pie y aplaudieron las palabras de Lorenzetti” (“Clarín”, loc. cit.).
Es decir, esa pequeña multitud de personajes importantes (que lo son sólo por sus cargos) actuó como una “patota” al servicio del odio y del abuso de poder, despreciando el derecho tan humano de los hijos y nietos de los secuestrados políticos a expresar su dolor y su indignación de la única manera que se les permite, a viva voz. Todos los demás medios, los del poder, los del dinero y los de la prensa, los tiene la “patota”...

martes, 11 de octubre de 2011

¿QUÉ SIGNIFICA LESA HUMANIDAD?

¿QUÉ SIGNIFICA LESA HUMANIDAD?
Por decisión política a la cual se subordinó el aparato jurídico, a partir del momento en que Eduardo Duhalde apoyó y le entregó el poder a Néstor Kirchner (año 2003), se comenzó una persecución sistemática contra todo uniformado que haya estado en actividad durante la guerra antisubversiva y una consiguiente glorificación a quienes en sentido contrario, participaron de Montoneros, ERP y otras bandas delictivas.
Para lograr tal persecución Kirchner cambió de cuajo y de facto a cuatro miembros de la Corte Suprema a los efectos de conseguir los votos necesarios para reabrir causas a todo propósito.
¿Y en qué consiste el fundamento de la Corte oficialista para determinar tal cosa?
Pues el libreto jurídico con el que se quiere disfrazar esta política manifiestamente revanchista e ideologizada, nos dice que, en cuanto al modus operandi empleado para combatir al terrorismo (creado y puesto en marcha por el gobierno constitucional comandado por el Partido Justicialista en 1975) se cometieron “crímenes de lesa humanidad”, y los mismos, son inamnistiables, inindultables e imprescriptibles.
¿Pero qué es en concreto el delito de “Lesa Humanidad”?
La Corte Penal Internacional, en el artículo 7 del Estatuto de Roma, aprobado el 17 de julio de 1998 define el concepto de esta
“Se entenderá por ‘crímenes de lesa humanidad’ cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: a) Por ‘ataque a una población civil’se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos [...] contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización”.
Sin embargo, es dable efectuar las siguientes consideraciones:
1) con respecto al accionar del Estado en los años ‘70, no hubo ningún “ataque sistemático a una población civil”, sino una respuesta exclusiva y excluyentemente dirigida a ejércitos irregulares conformados por combatientes armados y entrenados, lo cual constituye una acción de suyo entendible y legítima, independientemente de los errores o reproches (muy graves por supuesto) que le caben a la reacción antiterrorista en el marco de la guerra civil acaecida.
En efecto, durante los años '70, de los 8.420 caídos tanto en democracia como durante el gobierno de facto (7.560 “desaparecidos” y 860 abatidos en combate en total), el porcentaje de error en el blanco se estima bajísimo (1), lo que constituyen daños colaterales lamentables, pero porcentualmente mínimos si comparamos la casuística con cualquier guerra civil padecida en la reseña humana.
Esta circunstancia, incluso ha sido fehacientemente reconocida por las principales voces guerrilleras y sus más acérrimos defensores, tal el caso de Mario Firmenich, cabeza de Montoneros, quien ante el periodista español Jesús Quinteros declaró:
“Habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver pero la inmensa mayoría eran militantes y la inmensa mayoría eran montoneros. Yo sé cómo vivieron ellos. A mí me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido de que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte” (2).
De igual modo, el Dr. Ricardo Gil Lavedra (quien fuera uno de los magistrados alfonsinistas que integró el Tribunal que juzgó a la Junta Militar en 1985) reconoció:
“Sinceramente creo que la mayoría de las víctimas de la represión ilegal eran militantes de la guerrilla” (3).
Aunque agigantando desmesuradamente la cifra de desaparecidos, Hebe de Bonafini confesó que los desaparecidos eran todos guerrilleros y arengó:
“La lucha sin claudicaciones es el legado maravilloso de nuestros 30.000 hijos combatientes” (4).
Ratificando su condición de “Presidenta de las Madres de los Guerrilleros Desaparecidos” Bonafini luego declaró:
“Siempre pensé en mis hijos como guerrilleros y revolucionarios, con un gran orgullo” (5), en consonancia con lo expuesto, el jerarca montonero Rodolfo Galimberti reconoció que aquella contienda “no fue un enfrentamiento entre jóvenes románticos y el Ejército.
Fue una guerra civil, la más irracional de las guerras.
Hubo excesos de los dos bandos y no podemos calificar por la cantidad o por la magnitud de los excesos.” (6)
Como conclusión, desde el punto de vista del objetivo, a la guerrilla terrorista se la combatió con eficacia, aunque desde el punto de vista de las formas y procedimientos, se cometieron irregularidades múltiples y atropellos que desde estas páginas reprobamos y rechazamos. Pero dichos desatinos no constituyen en modo alguno “lesa humanidad”, pues insistimos, no existió tal “ataque generalizado a una población civil”.
Pero aun suponiendo que en Argentina sí se hubiesen cometido delitos de “lesa humanidad” (tesis que desde la óptica jurídica no compartimos), de todos modos esos delitos no podrían juzgarse como tales, puesto que esa figura se incorpora a nuestra legislación recién en 1994 (con la adopción de tratados internacionales tras la firma del “Pacto de Olivos”); por ende, y tal como lo dispone el principio de irretroactividad de la ley (previsto en el artículo 18 de nuestra Constitución Nacional), sólo puede aplicarse dicha tipificación a hechos acaecidos con posterioridad a su entrada en vigencia.
Pero hay más irregularidades en el tema que nos ocupa.
Pues en la tipificación que el derecho internacional hace del concepto “lesa humanidad” (transcripta ut supra), esta dice expresamente que la misma no se limita a los ataques cometidos por el Estado, sino también por organizaciones ajenas al estado (tales como fueron Montoneros, F.A.R, E.R.P y otras).
Vale decir, aunque la Corte Suprema kirchnerista se haga la distraída y prevaricando falle lo contrario (tal como lo hizo para descomprometer al terrorista de la E.T.A Lariz Iriondo), los 1.748 secuestros, las 5.052 bombas colocadas o los 1.501 asesinatos (cerca del 40% de los crímenes cometidos por la subversión fue cometido no contra uniformados sino contra civiles) llevados a cabo por el terrorismo en los años ‘70 conforman lisa y llanamente un “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil” (tal lo afirmado en el ya citado el Tratado de Roma).
O sea: los únicos que aquí cometieron crímenes de lesa humanidad fueron precisamente las bandas terroristas tan reivindicadas por el kirchnerismo e indemnizadas involuntariamente por los ciudadanos.
Sin embargo, la justicia kirchnerista sostiene (contrariando el Derecho Internacional) que los delitos de terrorismo (ajenos al Estado) no constituyen delitos de “lesa humanidad”, y que sólo se incluyen en tal categoría los cometidos por agentes del Estado o dependientes de él (es por ello que los indultos o amnistías concedidos a los terroristas son considerados “válidos”).
Para no abrumar al lector con detalles jurídicos, tomaremos las palabras del jurisconsulto e historiador Dr. Enrique Díaz Araujo, que con lenguaje claro y doméstico explica cómo funciona la trampa de marras, explicando que la misma consiste en que “si el detenido está acusado de alguna violación de cualquiera de las infinitas cláusulas de las Convenciones de los Derechos Humanos, está perdido, y no hay abogado que se anime a defenderlo. Además del inmediato “juicio” mediático, con los periodistas usando la toga de los magistrados, y formulando condenas previas, el referido sujeto se verá enfrentado a un proceso tribunalicio, donde no correrán ni la prescripción, ni el juez natural de la causa, ni el principio de legalidad, ni la ultractividad de la ley penal más benigna, ni nada de nada.
Estos nuevos “crímenes” son, por definición, imprescriptibles e imperdonables. Un estuprador empedernido, con un historial de reincidencias interminables, puede ver rebajada su condena, o indultada su pena.
Un policía maltratador, jamás”, y a modo de ejemplo Díaz Araujo agrega que “si un violador mata a varias de sus víctimas menores de edad, pasados quince años sin persecución penal, la acción prescribe”.
Ahora, si un policía se comporta rudamente con un terrorista “su infracción jamás prescribirá, y podrá ser perseguida en Indonesia o en España, en este siglo o en el siguiente…Porque la violación seguida de muerte no hace a la “persona humana en cuanto tal”, mientras que maltratar a un terrorista sí que es un crimen que conmueve a la “conciencia universal” (7).
A pesar de todas estas alteraciones graves que estamos analizando, se omite otro detalle nada menor: que la situación descripta por las Convenciones Internacionales de DD.HH. opera en tiempos de paz, pues en tiempo de guerra dicha legislación es suplantada por las Convenciones de Ginebra y La Haya sobre el derecho de guerra. A modo de ejemplo, conforme a las Leyes Internacionales los guerrilleros o “partisanos” que combaten a las fuerzas regulares, pueden ser fusilados en el momento de su aprehensión, sin juicio previo (porque al no uniformarse, ni llevar abiertamente sus armas y, por el contrario, mimetizarse con la población civil, la ponen en peligro).
¿Y quién determina que lo acontecido en nuestro país fue una guerra? se preguntarán las pandillas y ONGs marxistas que promueven dichos juicios tardíos y se presentan en sociedad enarbolando la glamorosa bandera de los “Derechos Humanos”.
Pues lo ha determinado la mismísima justicia argentina en la Sentencia de la Cámara Federal que por orden de Raúl Alfonsín en 1985 juzgó a la Junta Militar, la cual entre otras cosas determinó:
“En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria…»; «algunos de los hechos de esa guerra interna habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar…»; «…no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra, pues ambas partes son bélicamente iguales»; «…como se desprende de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país sí hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado”.
Como vemos, no impera el poder del derecho, sino de lo fáctico.
Es por eso, que la calificación de “presos políticos” a los más de 1000 militares hoy detenidos no es desacertada, dado que su detención no es obra del purismo jurídico sino de aviesas decisiones del aparato político, el cual sin tapujo alguno pisotea el andamiaje legal con la vergonzosa complicidad o pusilanimidad de muchos jueces, que evidentemente no merecen detentar tamaña investidura.
Fuentes Citadas:
1. ver libro “La Mentira Oficial - el setentismo como política de estado” .
2. reportaje publicado el 17 de marzo de 1.991 en el diario Página/12.
3. Amar al enemigo -Vigo Leguizamón.
4. Página 12, Historia de las Madres de la Plaza de Mayo, Guillermo Rojas, 30.000 desaparecidos, Mito, Dogma o Realidad.
5. diario La Nación(02/04/2004).
6. Por Amor al Odio, T 1, Carlos Manuel Acuña.
7. Enrique Díaz Araujo, Internacionalismo Salvaje.

EL ESCENARIO POST ELECTORAL

La dolarización es el nuevo enemigo del gobierno
Las últimas encuestas coinciden en que, después de lo que ocurrido el 14 de agosto en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, el Frente para la Victoria está mejorando su intención de voto. Esta tendencia se debería sobre todo al exitismo típico de nuestro país. Por otra parte, los cambios que se están dando en la intención de voto de Hermes Binner, Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín y Alberto Rodríguez Saá no son significativos y el primero podría quedar segundo pero a cerca de 40 puntos de CFK. La presidente se coloca, entonces, muy cerca de la mayoría propia en las dos cámaras. Es decir, a un trecho de los dos tercios que, según las especulaciones periodísticas, serían la nueva obsesión oficial para el objetivo de una reforma constitucional, cuyo ideólogo es el ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni. Éste propone un régimen parlamentario que permita la reelección indefinida del presidente. También el tema es utilizado por los candidatos opositores para asustar a la opinión pública con la posibilidad del unicato que podría instaurarse. En realidad, el gobierno sigue siendo su principal enemigo y acumula errores a diario, pero con una oposición que no puede aprovecharlos, porque el 50% de la población siente que le va bien económicamente y que esto puede estirarse al año que viene. Y esta mitad de la población no accede -o bien no le importa- lo que informa el periodismo independiente sobre los desaciertos del gobierno.
La nueva confrontación
Sin embargo, después de las primarias, al cristinismo le surgió un enemigo formidable: la dolarización de las carteras. El gobierno inyectó gran cantidad de dinero transaccional en la economía y la gente que compraba autos y todo tipo de bienes en muchas cuotas ahora también compra dólares diariamente. Esta tendencia se aceleró después del 14 de agosto por varios motivos. En primer lugar, el dólar se devalúa menos que la inflación, viajar al exterior es más barato que pasarla acá e importar es más negocio que fabricar en el país. De ahí que Guillermo Moreno continúe prohibiendo muchas importaciones.
En lo inmediato la gente se dedica entonces a comprar dólares sin parar ante un gobierno que no quiere agitar las aguas hasta después del 23. Ni bien festeje su triunfo, el cristinismo deberá frenar la dolarización, aunque no se sabe a ciencia cierta si en la Casa Rosada hay conciencia de los orígenes de esta verdadera corrida cambiaria. No es de extrañar, entonces, que esté aumentando la incertidumbre económica postelectoral, que tiene como telón de fondo la crisis financiera internacional con epicentro en Europa y los Estados Unidos. La mayoría de ese 50% que vota al gobierno no advierte que la soja bajó 100 dólares en un mes y que el país cada vez gasta más en la importación de energía y combustible. En tales rubros, este año importaremos cerca de 4.000 millones de dólares y unos 12.000 millones en el 2012. Si la soja sigue con tendencia a la baja, el año que viene van a faltar muchos dólares. Esto explica que los grandes operadores acumulen dólares y que el público masivo los imite. Acorralado por esta realidad, el gobierno, después del triunfo del 23 de octubre, está obligado a tomar medidas importantes que pongan fin a la dolarización de la economía.
Hasta ahora el oficialismo ha seguido un mismo patrón de conducta: cuando aumenta la demanda de un bien opta por impedir de cualquier modo el acceso al mismo. Esta línea ya empezó a profundizarse con la exigencia de mayores requisitos para la compra de la divisa y el envío de la Gendarmería al microcentro. No obstante -y como es obvio- esto no alcanza y llegará el momento en el que se deberán tomar medidas de fondo. Hay, por otra parte, elementos de sobra que indican que la economía marcha hacia una desaceleración forzosa, configurándose un escenario similar al de los años 2000-2001. Y ya se sabe qué pasó entonces. Los números electorales no alcanzan para tapar esta realidad. En este sentido, vale recordar que Fernando de La Rúa llegó a la presidencia en 1999 con el 49% de los votos, apenas 1 punto menos del 50,7% que consiguió CFK el pasado 14 de agosto.

¿OTRA REFORMA CONSTITUCIONAL?

¿OTRA REFORMA CONSTITUCIONAL?

En una campaña electoral magra, insípida como pocas, ha irrumpido en el escenario la cuestión de una nueva reforma constitucional. Está claro que a nadie del llano le interesa eso. Empero, está más que probado que la política, tan disociada de la ciudadanía, suele introducir asuntos que son de su exclusivo interés, con prescindencia de cómo los recibirá la población.
Principiemos por decir que ninguno de los objetivos que exponen como motivos para este intento reformista está abonado por la necesidad. Todo lo que se aspira a plasmar, desde facilitar el acceso a la vivienda hasta cuidar los recursos naturales -tierra, agua, glaciares y muchos más-, pasando por los derechos de los pueblos originarios, ameritan una reforma. Esas prerrogativas y esas preservaciones se pueden y deben realizar por ley sin que sea menester volver a meter mano en la Constitución.
Consecuentemente, la causa real para otro manoseo de la Constitución -de tanto tocarla se llega inexorablemente al manoseo- es habilitar la reelección presidencial indefinida, es decir la sepultura de la República que tiene en la periodicidad o alternancia de los mandatos a una de sus columnas vertebrales.
Con la experiencia de la Jefatura de Gabinete establecida por la reforma de 1994 -jefatura tan desteñida, no sólo por quienes la ejercieron, sino por su vaciamiento como institución y su disfuncionalización en los hechos-, será ineluctable que el primer ministro que pretenden instaurar sea a la postre un dependiente del presidente. Todo permite avizorar que tendríamos un primer ministro más parecido al actual jefe de gabinete que al que exhiben algunos regímenes europeos. Y que correlativamente tendríamos un presidente calcado del que ya conocemos. Es que la tendencia presidencialista, concentradora del poder, está demasiado arraigada como para que mute mediante un artículo nuevo de la Constitución.
En 1994 se dio mandato constitucional al Congreso en la cláusula transitoria sexta para que se fije un nuevo régimen de coparticipación federal de los recursos “antes de la finalización del año 1996”. En 2011 no hay ni miras de que ese régimen se acuerde y legalice, sobre todo para que la distribución sea equitativa y automática, de modo que no sea la discrecionalidad de la Casa Rosada la que asigna las partidas. Esta herramienta de atribución antojadiza -en lugar de la mentada automaticidad- es la que modeló el sistema ultraunitario y hegemónico que padecemos. Si se aspira genuinamente a mitigar el presidencialismo bastaría cumplir con el precepto constitucional -el transitorio sexto- para que esa deformación se corrija casi de cuajo.
Por eso, hay que ser leales con el país y desembozar las intencionalidades. Si se busca la reelección indefinida debe explicitarse para que cada ciudadano sepa a qué atenerse. No se puede encubrir esa finalidad bajo el manto de ‘incorporar nuevos derechos’ de quinta o vaya a saberse de qué generación.
Mientras el derecho ‘avanza’ hacia ‘nuevas generaciones’,siguen ahí 55 mil desnutridos agudos, 700 mil crónicos y casi tres millones de madres e hijos anémicos, como también persiste la endemia llamada ‘mal de Chagas’. ¿No sería más fiel al pueblo trabajar para erradicar esas lacras morales y sociales en vez de consumar otra desmesura del poder como lo es el reeleccionismo indefinido?
Para una reforma constitucional la precondición es que la actual Constitución rija en plenitud, en su letra y en su espíritu. ¿Se cumple la Constitución? Si la respuesta es honesta, nadie puede afirmar que sí. Entonces, ¿con qué autoridad moral se quiere otra reforma? Sin extendernos, el paradigmático tema de la independencia del poder judicial, tan decisivo para que exista una verdadera república, ¿rige?
La mejor Constitución es la que se cumple. Todos los empeños deben aplicarse a esa vigencia. Lo demás, es peor que cháchara. Es una emboscada a nuestro sistema republicano democrático.

lunes, 10 de octubre de 2011

Dos sombras sobre el triunfo de CFK

Dos sombras sobre el triunfo de CFK

La inminente apoteosis de CFK que tendrá lugar el próximo 23 está opacada por dos nubarrones. Uno es la llegada de la primera ola de la crisis global, que obligará a la presidente a encabezar un plan de ajuste absolutamente contradictorio con todo lo dijo e hizo hasta ahora. El segundo problema tiene que ver con una arraigada costumbre argentina: poner en marcha las candidaturas presidenciales cuatro años antes. Hoy por hoy coinciden dos datos: la presidente no puede ser reelecta y las encuestas reflejan que Daniel Scioli ostenta prácticamente la misma intención de voto que ella. La conclusión obvia es que, en principio, el cristinismo corre el riesgo de que el gobernador empiece a ser visualizado como el candidato “natural” del peronismo para el 2015. Para evitar que esta tendencia tome vuelo, el gobierno tiene a disposición dos recursos destinados a frenar el despliegue nacional de Scioli. El primero es la instalación de Amado Boudou como delfín de Olivos, lo que traería no pocos problemas, dadas las resistencias que éste genera en el peronismo y en el propio kirchnerismo. La otra medida -que no es poca cosa- es instalar a brazo partido el debate sobre la reforma constitucional con reelección indefinida, buscando la cooptación de votos opositores para alcanzar al menos en Diputados los dos tercios necesarios para la media sanción de la ley que declare la necesidad de la reforma.
Y llegó el ajuste
En este punto es donde el próximo ajuste puede interferir en la estrategia oficial para el 2015. Para empezar, consultores de la Casa Rosada ya admiten que las medidas de política económica que se tomarían podrían provocar una baja de no menos de 15 puntos en la imagen positiva de Cristina. Esta situación dejaría mejor parado a Scioli que, como gobernador, no pagaría en principio un costo importante por el ajuste. Por otra parte, el plan de los ultracristinistas para erosionar a Scioli, atacándolo para mostrarlo como un gobernador con el poder recortado, sería peligroso para el propio kirchnerismo. En tiempos de turbulencias económico sociales como los que vienen, la inestabilidad política en Buenos Aires podría generar serios problemas en el conurbano, el espacio más sensible y explosivo del país.
No hay duda de que el gobierno soñaba con un largo romance de la presidente con la sociedad -de no menos de un año- que le permitiría congelar parcialmente la lucha política. Pero la presión del dólar, la baja de los precios de la soja y los problemas de la economía brasileña crean un nuevo efecto y pueden ahora ser el disparador de la carrera por el 2015.

NO ES “O”, ES “Y”

NO ES “O”, ES “Y”

“O” equivale a una alternativa entre seres, hechos o cosas. Existe en función de “en vez”, obliga a elegir: parte de un concepto negativo en el que hay que suprimir algo, para poner otro algo en su lugar. En cambio la “Y”, suma, une seres, hechos o cosas. La “Y” representa un concepto positivo.
En Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, en la muy céntrica esquina de San Martín y Roca, está emplazada la estatua en bronce del General Julio Argentino Roca. Obra del escultor Brunnix, creada en 1941 y ubicada definitivamente en su lugar actual en 1960.
¿Quién fue y qué hizo Roca para merecer esa estatua en Río Gallegos? Nació en Tucumán en 1843, de familia unitaria. Al vencer Urquiza en Caseros, la familia se muda a Entre Ríos y estudia en el prestigioso Colegio Nacional de Concepción del Uruguay.
Sigue la carrera militar. Combate en Cepeda y Pavón, donde actúa como un héroe. Combate contra el Chacho Peñaloza y contra Felipe Varela. Pelea en la guerra contra el Paraguay, donde morirán su padre y dos hermanos. Alcanza el grado de Teniente Coronel. Es nombrado Comandante de Frontera en Córdoba, se casa con Clara Funes, tiene 5 hijas y un varón, que será vicepresidente del General Justo, 1932/1938.
Durante el gobierno de Avellaneda combate y gana la batalla de La Rosa, contra Mitre. Es nombrado ministro de Guerra y Marina. Cumpliendo órdenes del gobierno nacional, emprende la Campaña del Desierto. Los“indios” ocupaban desde el sur de la provincia de Mendoza, pasando por el sur de San Luis, sur de Córdoba y la frontera oeste de Buenos Aires. De ahí hacia abajo, todo estaba en manos de mapuches llegados desde Chile, que asolaban con malones las tierras del “blanco”, asesinaban a los hombres, sometían a las mujeres y robaban la hacienda, que luego vendían a Chile.
Con los métodos de la época, crueles para el día de hoy, era 1879, Roca incorpora a la nación argentina 787.291 km2 de territorio patagónico. Los mapas anteriores a esa patriada, ya sean del inglés Parish, o del francés De Moussy, titulan “Mapa del territorio indio del sur y de la región de los pampas” (1873). Gracias a Roca, hoy son territorios argentinos.
El 13/6/ 1880, a los 37 años, llega a la presidencia, bajo el lema “Paz y administración”. En esos 6 años crea el Registro Nacional de las personas, hasta ese momento nacimientos, casamientos, votos y muertes, se registraban en las iglesias. A partir de esta creación, que implica romper relaciones con el Vaticano, el estado se hace cargo de los acontecimientos de la vida de los ciudadanos. Impulsada por Sarmiento, Director del Consejo Nacional de Educación, hace promulgar la ley 1420 de educación pública, obligatoria y gratuita.
En 1884 incorpora a la nación los territorios indígenas del Chaco. Las provincias del Chaco y Formosa son argentinas gracias a Roca. Le da forma al estado nacional y cubre el país de vías férreas, integrando las provincias. Llega en 1880 con 2.500 km de vías, se va en 1886, dejando más de 9.000 km. Primer presidente en visitar la Patagonia y firmar acuerdos limítrofes con Chile. Acuerdos que nos beneficiaron.
Asume nuevamente la presidencia en 1898/1904. En 1901, por ley 4301, Pablo Ricchieri, ministro del área, impone el servicio militar obligatorio para todos los ciudadanos de 20 años, en un esfuerzo más por integrar el territorio nacional. Reanuda relaciones con el Vaticano. En 1903 su ministro de RREE, Luis María Drago, impone un concepto internacional sobre el cobro de deudas a países deudores. Y Joaquín V. González, redacta el 1° código de trabajo. Con una precaria reforma electoral, pero reforma al fin, permite que en 1904, Alfredo Palacios sea elegido diputado nacional por la Boca, primer diputado socialista de América.
Por supuesto que tuvo fallas, todos los hombres las tienen. Hubo corrupción y fraude y el país era manejado por una élite. Aceptó tierras conquistadas. A pesar de las fallas, durante sus presidencias, 500.000 inmigrantes llegaron desde Europa a esta tierra, entonces de esperanza y la ayudaron a crecer.
Se rodeó de personajes como Paul Groussac, Miguel Cané, Luis Sáenz Peña, Eduardo Wilde, Carlos Pellegrini, Joaquín V. González, Antonio Del Viso, Pablo Ricchieri, Felipe Yofre, Bernardo de Yrigoyen, García Mérou, Amancio Alcorta, Luis María Drago, Ramos Mejía, Victorino de la Plaza, Rosendo Fraga, Luis María Campos… y siguen los próceres.
¿A qué viene este resumen de historia sobre Roca? Viene a cuento porque para el 1° aniversario de la muerte del presidente Kirchner (27/10), en su ciudad natal de Río Gallegos, van a emplazar una estatua suya…en lugar de la de Roca.
La estatua de bronce, es obra de Miguel Gerónimo Villalba, Kirchner está de pie, con el brazo izquierdo elevado, traje cruzado abierto, la cara al viento. La estatua tiene 2,04 ms de altura, sobre una base de 70 cm. Dos metros detrás de la estatua, hay un friso donde una multitud de personas siguen a Kirchner.
El pueblo santacruceño está en todo su derecho de querer una estatua del primer presidente argentino nacido en la Patagonia. Que es argentina gracias a Roca. De no ser por Roca, Kirchner podría haber sido presidente de Chile o de la Araucaria.
Más allá del indiscutible derecho que tienen a la estatua, es quizás apresurado, no hay distancia en el tiempo para juzgar la obra acertada y errada (siempre coexisten las dos cosas) de Kirchner. Es demasiado cercano en el tiempo, falta objetividad para pesar lo bueno y lo malo sucedido en Argentina, desde el 2003 hasta hoy.
Pero sabemos con certeza que no agregó tierras a la Argentina (en estos tiempos eso es internacionalmente imposible), pero si a su patrimonio, ya que compró tierras fiscales baratas y luego vendió caras, y no creó entes como el registro civil o leyes como la 1420, porque ya lo había hecho Roca. Con Kirchner también hubo corrupción y fraude y gobernó con sus amigos. No hubo epopeya patria.
Sabemos que se rodeó de personas como Ricardo Jaime, Julio De Vido, Aníbal Fernández, Miceli, Kunkel, Zanini, Verbitsky, Timerman, mamá Hebe… y siguen los nombres.
Respetando la decisión de los santacruceños, la pregunta es: ¿por qué Kirchner en lugar de Roca? ¿No hay lugar en la esquina de enfrente, siempre en San Martín y Roca? ¿Por qué Kirchner “O” Roca y no Roca “Y”Kirchner? ¡Qué manía argentina de usar la “O” negativa, en vez de la “Y”positiva!
Perdón por la insistencia, pero Kirchner jamás hubiera podido llegar a la presidencia de Argentina, si Roca no hubiera incorporado la Patagonia a la nación. Sólo por eso, y dejando de lado que fue el hacedor del estado nacional, con todo lo que ello implica, Roca debe seguir donde está. En la tierra que conquistó para nosotros, los argentinos. Incluyendo a Kirchner.

Pino y Hermes, sin retorno

Pino y Hermes, sin retorno

“Con Hermes Binner, nunca más. Fue innecesariamente grosero y eso no se olvida. Además, pensamos muy distinto”. Fernando “Pino”Solanas apura un café en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery y pregunta si su avión con destino a Comodoro Rivadavia tiene horario de salida. La sudestada del viernes pasado y un conflicto gremial que Aerolíneas Argentinas quiso esconder malograron el viaje de campaña del diputado cineasta, quien terminó de completar una jornada para el olvido. Uno de sus voceros de prensa descarta, sin embargo, que todos estos contratiempos le hayan hecho crecer el enojo hacia el gobernador santafesino. “Mientras esperábamos la reprogramación de vuelos, leyó en los diarios el coqueteo del Frente Progresista ante un proyecto de reforma constitucional y me largó, textualmente, esa sentencia sobre Hermes”, confiesa el mismo asesor de Proyecto Sur.
Más allá de los calificativos, el enojo del autor de grandes películas argentinas para con el candidato a presidente del FAP es serio, aparentemente irreversible y, sin dudas, muy personal. Pino se acusa de cándido y, en tertulias con los más cercanos, se ríe de sí mismo. “Fui muy ingenuo, ya lo sé. Pero de verdad creí en los socialistas y, en especial, en su jefe”, suele decir.
Estos dos hombres charlaron por última vez, en serio y cara a cara, hace cuatro meses. Después se cruzaron en los actos de campaña en los que lucieron cordiales, casi siempre. “Nos vimos el 11 y el 12 de junio. La charla fue directa y yo mismo arrimé la primera propuesta para que se debatiera”,recordó Solanas con un diputado de su sector esta semana. Los encuentros fueron en los días previos al congreso de la fuerza. Allí, Pino punteó lo que son sus tópicos básicos de campaña, de contenido innegociable. Luego, ofreció el primer lugar de la fórmula para Binner y reclamó la vicepresidencia para Proyecto Sur. El resto de los cargos debía resolverse en internas. El partido fuerte de Santa Fe no quiso bajo ningún aspecto someterse a esas elecciones. “Pero Binner no me lo decía directamente”, se quejó el legislador nacional con los suyos. Quizá hubiese ayudado para entender esa reticencia del PS lo vivido en la experiencia de las primarias santafesinas. Ni el éxito del triunfo del gobernador sobre Rubén Giustiniani los hizo olvidar de las heridas que esas contiendas generan. “En el fondo y, desde siempre, ellos ya tenían cerrados todos los nombres y a nosotros nos restaba firmar al pie, como en un contrato de adhesión”, graficó Alcira Argumedo a pocas horas de la ruptura. El diputado de Proyecto Sur fue más poético: “Nos entretuvieron durante la cena con la parla seductora y a los postres nos mostraron su verdadera intención. Era todo para ellos. Y para que no quedasen dudas, a los dos días de nuestra charla firmaron, sin siquiera avisar, con Margarita Stolbizer, que fue de lo más funcional a esta hegemonía”.
A partir de entonces, la relación de estos dos hombres que suelen ser referentes del progresismo se quebró. Y para siempre, todo lo indica. “Hermes giró a la derecha. Se vistió de moderado para la campaña y renunció a banderas esenciales de la centroizquierda”, definió Solanas con su asesor en el auto que lo llevaba desde el Aeroparque a su casa luego de confirmar que este fin de semana largo sería difícil volar al sur. Y la moderación, cree el lúcido autor de El exilio de Gardel, es pan para hoy y hambre para mañana. “Yo no le doy mucha vida al FAP después de las elecciones. Hay muchas contradicciones internas”, diagnostica en privado.
Proyecto Sur cree que el socialismo no comparte algunos debates esenciales para ubicarse a la izquierda. La recuperación del petróleo y de todos los recursos naturales combatiendo la minería a cielo abierto, la rediscusión de la deuda externa, la gestión de los servicios públicos esenciales en manos del Estado, la modificación de las normas financieras y bancarias y la defensa irrestricta del medio ambiente son algunos ejemplos del muro que separa, para ellos, a conservadores de progresistas. “Sin eso, no podés decir que sos de izquierda”, sentencian los pinistas sin admitir argumento en contrario. ¿Esto implica que, ni por descarte, votarían a Hermes Binner en quince días? “Alcira Argumedo ya dijo que ni en sueños. Y, si bien acá hay libertad de pensamiento, nadie se corta solo”, graficó un encumbrado dirigente del sector.
Solanas cree que el año que viene va a ser muy difícil. Los vencimientos de la deuda externa no van a poder ser afrontados con recursos propios porque “ya no hay más caja, ANSeS, AFJP ni nada a donde echar el manotazo”, explica el hombre que más sabe de economía de esa agrupación. Por eso, están dispuestos a dar quórum en el debate presupuestario pero no a levantar la mano ni en general ni en particular cuando se vote. “El presupuesto es un disparate. Ni dormidos lo votamos nosotros”, les dijo el cineasta a los suyos en reunión de bloque. “Otra diferencia para agregar con el Frente Amplio Progresista: porque, ¿vos sabés qué van a hacer los muchachos de Hermes en el Congreso?”, ironizan los mismos partidarios de Proyecto Sur.
¿Cree Solanas en un intento de “Cristina eterna” luego del 23 de octubre? “El país no kirchnerista vive un momento de desencanto y desánimo general. El resultado de las primaras abiertas ha sido muy contundente. Si hasta nos cuesta a nosotros convencer en la campaña del corte de boleta. Es muy difícil predecir lo que van a hacer cuando cuenten los votos y se encuentren con tanto apoyo”, le confesó a la rosarina Alcira Argumedo cuando conversaron sobre los globos de ensayo de reforma constitucional. Pino sabe que la idea existe. Tiene borrador de redacción y los halcones del gobierno, Nilda Garré, Aníbal Fernández o Juan Manuel Abal Medina, cuentan los días hasta los comicios nacionales para presentarlo en bandeja de plata a la única dueña de los votos.
El escollo actual es reunir a las dos terceras partes de los legisladores para que habiliten el proceso de Convención Constituyente. Algunos primeros borocotizados que provienen del peronismo residual ya se mostraron proclives a leer el proyecto. Desde algunas provincias angustiadas por los déficits públicos bajan instrucciones para que sus diputados y senadores ensayen una mueca de sonrisa si se los llega a consultar sobre el tema. ¿Y desde la centroizquierda? “Con nosotros no cuenten”, lapidó Solanas. Sin embargo, dicen sus más cercanos que si le preguntan a Fernando Solanas por el Frente Amplio Progresista, él les recuerda que ahí no hay izquierda y que, por eso, no pone las manos en el fuego.

domingo, 9 de octubre de 2011

UNIDOS POR EL ESPANTO

El ajuste y el sindicalismo combativo reconciliarían a Moyano con CFK

Las críticas relaciones entre CFK y Hugo Moyano están por ingresar en una nueva etapa. Desde el inicio de la campaña para las primarias, la presidente realizó permanentes gestos de distanciamiento de la cúpula sindical en general y del camionero en particular, buscando captar el voto antisindical de la clase media. El gobierno hasta hizo correr versiones periodísticas acerca de un presunto acuerdo para provocar el reemplazo de Moyano por Gerardo Martínez (UOCRA). Con encuestas que le dan a Cristina hasta un 55% para el próximo 23, en las últimas semanas crecieron las especulaciones acerca de una ofensiva judicial “final” en la causa de la mafia de los medicamentos, que podría precipitar la caída del moyanismo y el encumbramiento en la CGT de líderes con menos peso propio, como Andrés Rodríguez (UPCN) o Antonio Caló (UOM).
Sin embargo, los vientos del mundo están cambiando aceleradamente el escenario. En el gobierno se da por descontado que el inminente triunfo sería festejado con un plan de ajuste apenas camuflado como Pacto Social. En este marco, se considera inevitable un tarifazo derivado de la necesidad de recortar parcialmente los subsidios al transporte y la energía.
La oposición social
Despreocupado por una oposición política que quedará anémica por escasez de votos, el cristinismo ya trabaja en evaluar la conflictividad social que produciría el plan de ajuste. El espectáculo dantesco de la violencia social en Grecia y la movilización masiva de los indignados en España -justamente dos gobiernos de centroizquierda- son un espejo más que suficiente como para preocuparse. Concretamente, el gobierno temería que se multipliquen los focos de conflicto promovidos por el sindicalismo combativo, al estilo de lo ocurrido el año pasado en Kraft Foods y los subtes, y esto sin ajuste alguno. Además, la Izquierda Unida que postula Jorge Altamira viene de obtener en las primarias más de 400.000 votos, un sorprendente 2,5%. El caso es que el previsible deterioro de la capacidad adquisitiva del salario, que sería el resultado del ajuste, crearía óptimas condiciones para que el sindicalismo combativo le complique la vida a la cúpula cegetista. En este contexto, podría ser hasta suicida para el gobierno debilitar a Moyano, porque habría riesgo de que la situación se descontrole. Así es que, forzado por las circunstancias, el cristinismo estaría girando hacia apoyar al líder camionero por lo menos hasta que pase la tormenta. Los encendidos elogios de Moyano al gobierno en las últimas horas van en esta dirección.
La obsesión del cristinismo por la pérdida del control de la calle y los conflictos sociales es, sin duda, mayor que la de otros gobiernos. Para la épica oficial, no son suficientes los votos sino que es esencial que las movilizaciones sociales sean siempre a su favor. Como es comprensible, en estos momentos de decisión, Moyano se ocuparía de hacerle llegar a Cristina mensajes inequívocos. Por ejemplo, que una crisis en la CGT dejaría al gobierno inerme ante los desbordes de los combativos.

LO QUE VIENE PARA NOVIEMBRE

Menú light para una severa crisis

En el seno del gobierno parece haber poca idea de los malos tiempos que se avecinan. Convencidos de que el aislacionismo practicado los vuelve inmunes, las principales espadas oficiales se dedican a especular con la posibilidad de la reelección indefinida mediante una reforma constitucional, o bien a las peleas por los cargos. En esto último se destaca la lucha para ver quién ocupará la Jefatura de Gabinete en el turno que se iniciará el próximo 10 de diciembre. Con una oposición que quedará muy golpeada después de las elecciones del próximo 23, la presidente subestimaría los problemas económicos, insistiendo en que viviremos un lecho de rosas, en tanto tiembla la economía global. En definitiva, creería ella que las dificultades que vienen no serían superiores a las del último cuatrimestre del 2008 y los tres primeros trimestres del 2009. En definitiva, la expectativa oficial sería emerger de la crisis con más fuerza que en el 2009, ya que entonces hubo de por medio una derrota electoral -la del 28 J- en tanto que ahora la presidente ya se acreditó más del 50% de los votos. Los atrasos del dólar y de las tarifas y una puja redistributiva por precios y salarios intentarán resolverse mediante decretos mágicos y un acuerdo tripartito de gobierno, empresarios y sindicalistas en el que todos se alinearán detrás de la presidente en su momento más favorable, que sería la primera semana de noviembre.
Vacas flacas
Pocos días después, el 5 y 6, CFK se hará presente en la reunión del G 20 a celebrarse en Cannes, para pontificar sobre la fortaleza del modelo competitivo de matriz diversificada e inclusión social, frente a los fracasos de las economías desarrolladas. A su vuelta, tomaría algunas medidas para disminuir el gasto público, bajar el ritmo de la expansión monetaria, ajustar tarifas y, como dijimos, un clásico pacto de salarios y precios.
Pero la verdad es otra. La crisis es mucho más profunda de lo que creen en Olivos. El Brasil tiene un aterrizaje forzoso de su economía con una inflación creciente del 7,5% que preocupa mucho, mientras el mundo cada vez crece menos y puede entrar en otra recesión. Así las cosas, el primer problema a resolver es el valor del dólar en la Argentina. Mercedes Marcó del Pont dice que la divisa se mantendrá estable los próximos cuatro años. De ser así, seguirá el tipo de cambio retrasado y se tomará endeudamiento en el exterior para mantener esa paridad. O bien se paliarán los compromisos externos con más reservas del BCRA. De este modo, la economía argentina -igual que la brasileña- con las medidas light que señalamos, enfila derecho hacia otro aterrizaje forzoso. La situación podría asemejarse a la de los años 1999 y 2000, cuando se terminó la época de vacas gordas. Sólo que ahora las tensiones pasan por el recalentamiento cambiario, la soja en baja y los reclamos salariales del moyanismo. Entonces se sabrá la verdad: cómo CFK y sus principales colaboradores se manejarán por primera vez con escasez de recursos que le impedirá repartir de todo a todos y todas.

LA FALSA ALTERNATIVA SOCIALISTA

LA FALSA ALTERNATIVA SOCIALISTA

En alguna medida, y a escasos días de las elecciones presidenciales, hay más abulia en la ciudadanía que clima proselitista. Ninguna esperanza, a no ser que el mantenimiento en un status quo afable al “medio pelo”,pueda considerarse un sentimiento expectante. Está todo tan desvirtuado que quizás deban enmendarse ciertos vocablos de manera que el hastío pase a ser sinónimo de conformidad, o que la indiferencia hacia todo cuánto nos rodea se convierta en una suerte de “activismo social”.
Desde ya, lo mismo ocurre en el teatro de la política. Aquellos actores que se creían protagonistas, pasaron a ser parte de un elenco menguado incluso por la escenografía. Ni Eduardo Duhalde ni Ricardo Alfonsín surgen ahora como alternativas probables. Son apenas sobrevivientes en un campo de batalla con más silencio a muerte que a fanfarrias.
Y es que no ha habido bandos victoriosos, aunque se pretenda presentar de ese modo a la gestión de los K. No es detalle menor (o no debería serlo) el haber perdido el rey en medio de la partida. Si acaso Cristina Fernández hoy asegura mantenerse en el poder es gracias a las maniobras previas que diera el ex mandatario, pero sobre todo al haber fallecido hace casi un año. Si éste estuviera vivo, otro sería el escenario. Néstor Kirchner no hubiera sucumbido al afán de ser él, el candidato.
Posiblemente, si hubiera un régimen democrático real en la Argentina, Cristina se hubiese topado con una oposición convertida en alternativa. En ese caso, los errores de la gestión habrían sido facturados. Sin embargo, la ausencia de convicciones férreas, la militancia de la conveniencia por sobre la de las ideas, y el individualismo exacerbado que caracteriza a la dirigencia fueron permeables a una aceptación casi ciega de “lo que hay”, en lugar de permitir la discrepancia para alcanzar aquello que “debería de haber”.
A su vez, está claro que una economía resistente a las crisis que hemos experimentado con antelación, pudo más que cualquier otro valor. Basta observar de qué manera toda alusión del crecimiento a tasas chinas de la Argentina se propagó, desde el gobierno, teniendo como parámetro lo sucedido a comienzos de siglo. En esta geografía, diez años son mucho cuando se trata de planificar un futuro, pero son escasos cuando la comparación sirve para institucionalizar la idea del “modelo” como garante del éxito.
Y así, con una visión sesgada, se compró el vestido negro de la dama, la epopeya del luto, las conspiraciones foráneas, el desfasaje ideológico -capaz de recrear izquierdas y derechas con antojadizo morbo-, la inclusión al sistema por la irrupción de un electrodoméstico más moderno en la vivienda, o la calidad de vida tan sólo porque no ha habido confiscación de fondos a simple vista.
A sincerarse: nadie hubiese soportado un “corralito”kirchnerista. Sin embargo, éste disfrazado de traspaso de fondos desde las AFJP a la ANSES sonó más “light”, aunque se tratase de lo mismo, y apenas se haya “tercerizado”la manera de confiscar para que no resulte evidente el saqueo del Estado.
Ahora bien, hay un detalle que no debería pasar desapercibido si se pretende evitar, en lo sucesivo, otra “desilusión” muy similar a varias que ya hemos experimentado. A días de los comicios, los resultados de las primarias hicieron mella en el electorado. Hay entre los ciudadanos, varios decididos a no votar (gracias a años de mostrar que las leyes se pueden quebrar sin consecuencias), y otros tantos a hacerlo por alguna opción que traspase a las derrotadas en la última elección.
Surge entonces Hermes Binner como un paradigma devengado. No puede justificarse el slogan de su campaña que apunta a crear una “nueva esperanza”, ni mucho menos puede garantizar un cambio cuando la jurisprudencia muestra a las claras, que no hay grandes diferencias con el oficialismo en el Frente Progresista del santafesino.
Más allá de la polémica librada en las últimas horas sobre la reforma constitucional que Binner reivindicara, para luego desmentirse como ha pasado en otras ocasiones con sus propias palabras, hay un ejercicio librado en el Congreso capaz de ilustrar cómo piensa el referente del socialismo.
Similar a lo que aconteció en el 2009 con Fernando “Pino”Solanas, hay quienes quieren imponer la figura del gobernador de Santa Fe como única “alternativa pura” a Cristina. Sin embargo hay que tener en cuenta cómo actuó la fuerza socialista aliada entonces a Proyecto Sur. No sólo votó la polémica ley de medios, sino que adhirió a la estatización de YPF, la cooptación de los recursos de la ANSES, la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, y el matrimonio gay.
Asimismo, el socialismo “binnerista”, no dudó en apoyar un dictamen -que aún no llegó al recinto- para expropiar Papel Prensa y dejarla a merced del Estado, apoyando inexactas versiones de apropiación tortuosa por parte de Clarín y La Nación en la última dictadura. También fue partícipe de la instauración del “Fútbol para Todos” con el cual el gobierno manipuló la idea de inclusión, a fin de conseguir la hegemonía de los medios de comunicación, e imponer un populismo sostenido en la distracción permanente y una sistemática desinformación.
A su vez, en las huestes de esta “nueva” figura con ideas ciertamente viejas, se halla la diputada Victoria Donda que pregona la legitimación del aborto (un homicidio sin eufemismo), y la despenalización de la droga. En síntesis, es bueno tener en cuenta qué ha hecho la supuesta “alternativa”a Cristina desde el Congreso y atender, simultáneamente, esa suerte de “parlamentarismo”a la que aspira.
Y es que ese “parlamentarismo” es una filosofía en la cual viene, a su vez, trabajando Eugenio Zaffaroni junto a Diana Conti. Una maniobra que implica sí o sí la reforma de la Carta Magna como se desea -explícita o implícitamente-, desde el seno oficialista.
¿Cuánto tiempo podrá el bloque de Hermes Binner, permanecer en el recinto sin fundirse en complicidad con el kirchnerismo? La respuesta es un enigma en cuánto al tiempo, más no lo es en cuanto a la certeza de una fusión por el parecido intrínseco de sus ideas. De ese modo, los argentinos volverán a quedar sin oposición ni contralor del Ejecutivo.
En definitiva, si prende la idea del “milagro para Binner”so pretexto de menguar el poder de Cristina Kirchner, el resultado de la elección se equiparará irremediablemente. La mitad que no vote al oficialismo, lo haría por “más de lo mismo” aunque puedan esbozarse sutiles diferencias.
Si a esto sumamos la endeble moralidad de otros diputados capaces de doblegarse fácilmente frente a la Caja K, no hay ni habrá garantía de que se pueda impedir -quizás bajo el entuerto de “diálogo democrático”-,otro manoseo a la letra constitucional que termine habilitando a la Jefe de Estado para permanecer en el cetro por tiempo indeterminado.

PANORAMA POLÍTICO BONAERENSE

Asoma el fantasma de lo previsible

Las últimas encuestas de intención de voto dan cuenta que poco y nada se ha acercado la oposición a un Daniel Scioli cada vez más apuntalado por encuestas que han ensanchado la brecha con sus competidores, en especial con Francisco De Narváez.
Tanto las consultoras Julio Aurelio como Poliarquía coinciden en otorgar un 52 por ciento de la adhesión de los bonaerenses a Scioli, creciendo cinco puntos respecto de su votación obtenida en las primarias de agosto.
Si bien se ha señalado, en más de una ocasión, que los sondeos no revisten la única variable para construir el pronóstico, la enorme brecha y la imagen de los resultados de elecciones primarias de reciente realización, alimentan una sensación de hecho consumado.
En tanto, Francisco De Narváez se mantiene en una situación un tanto inelástica del 16 por ciento con crecimiento “cero” respecto de la citada compulsa electoral.
Poco y nada ha servido hasta el momento sus maniobras de ingeniería electoral de adoptar como candidato a presidente alterno a Alberto Rodríguez Saá, ni el residual de seis o siete puntos que cede el candidato del peronismo disidente al bajar o aceptar el retiro de la postulación de su hermano Adolfo para la Provincia.
A esta altura, tras varios días de campaña y de acuerdos, debiera notarse algún crecimiento en De Narváez que, sin embargo, resulta esquivo a menos de 20 días de los comicios. El poderoso empresario intenta todas las variantes, incluso la de tratar de personalizar aún más su campaña y concentrar más la visión de voto útil opositor. “Si quieren cambiar, ahora es el momento”, parece ser el slogan que dominará su propuesta hasta el 23 de octubre.
En otro orden de cosas, lo notable también ocurre con la baja en la intención de voto de otros candidatos que prometían dar batalla, tanto desde un kirchnerismo alternativo como desde la oposición en general.
El neokirchnerista Sabbatella de acuerdo con estos sondeos, baja al 3 por ciento; Eduardo Amadeo, del duhaldismo, curiosamente retiene bastante de su 8 por ciento y Margarita no logra perforar el techo del 7 por ciento, con lo cual se mantiene la atomización en el sector opositor.
Salvo Sabbatella, que parece ser el que más perdió en convocatoria, los demás retienen cerca del 80 por ciento de la intención de voto. Esto quiere decir que ya parece haber un límite a la intención de corte de boleta. Pero también parece ser que hay en sus votantes un fuerte deseo de convertir a sus candidatos en portadores de voto útil, peleándole esa condición a De Narváez.
Con respecto al candidato oficialista, los analistas de opinión pública detectaron como novedad que este 52 por ciento de Scioli tiene mucho que ver con un crecimiento de algunos puntos en el interior, donde se juega la opinión de un tercio del padrón general y donde solía ser muy fuerte el radicalismo.
Además de haberse disipado el famoso efecto campo, se tiene muy en cuenta el efecto positivo que ha tenido una serie de actos oficiales y de desembarcos de funcionarios nacionales como el titular de Hacienda, Amado Boudou.
Pero también hay un trabajo de hormiga que se consigna desde el oficialismo por el cual hubo una suerte de descentralización del estado nacional en distintos distritos del interior donde antes sólo había incertidumbre. Es el caso de la creación de delegaciones de Anses y Pami, por citar algunos ejemplos.
Por otra parte, los partidos de la oposición quieren aprovechar un sector específico o nicho en el electorado que fue el famoso “voto bronca” de antaño.
Se apunta al voto en blanco y el nulo, es decir a la acción deliberada de quienes no se sienten representados. Muchas opciones opositoras apuntarán, con un cambio de táctica electoral, a reencausar a los díscolos.
Las estadísticas indican que en las elecciones primarias se registró algo más de un millón de votos en blanco para todo el país.
Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires hubo 553.136 votos en blanco, con lo que se alcanzó a un porcentaje cercano al 11 por ciento y se superó ampliamente el promedio nacional de aproximadamente un 6 por ciento. Pero también en territorio bonaerense se registró el 50 por ciento del voto en blanco del país.
A esto hay que sumarle, al menos, unos 25 puntos porcentuales de votos “no positivos”, si se contemplan a los votos nulos, recurridos y el ausentismo. En ese sentido, los opositores calculan que aún tienen una suerte de mercado electoral valioso sobre el cual podrían trabajar para recuperarse e ir, al menos, por el fortalecimiento de los pisos electorales que les garanticen bancas en distintos Concejos Deliberantes y en la Legislatura.
Quienes conocen el paño señalan que el voto “negativo”tiene mucho de antisistema y con cierto componente pro anárquico. La tarea de atraerá esos electores es tan difícil como que también es la última posibilidad para aprovechar al máximo.
Parece algo por demás complicado. Pero también hay que señalar que algunos partidos políticos y frentes piensan que nada tienen para perder, dado que algunos han obtenido resultados para el olvido.
La incertidumbre pasa por saber si habrá algún efecto en las últimas encuestas con esta nueva estrategia. La otra, claro está y que persiste es la idea del voto para controlar a Cristina. Esto es cortando a nivel de legisladores nacionales.
Las cartas ya están puestas sobre la mesa, y el resultado del juego, aunque parezca previsible, aún brinda esperanzas para quienes pretenden quedar mejor posicionados en los comicios generales.

sábado, 8 de octubre de 2011

UNA SERIE DE HECHOS ALARMANTES

¿Vuelve la violencia política?

En las últimas semanas se fue instalando un clima enrarecido por distintas muestras de violencia política. Por ejemplo, está el caso de Malvinas Argentinas, en el oeste del conurbano. Allí, el intendente Jesús Cariglino se presentó en las primarias con la boleta de Duhalde presidente y le ganó al Frente para la Victoria por 5 puntos, o sea, 42 a 37%. Todo esto con un corte impresionante de boleta. Pocos días después del comicio, seguidores del candidato K a la intendencia, Luis Vivona, que es Subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Alicia Kirchner, empezaron a agredir a militantes de Cariglino. Luego aparecieron gendarmes vestidos de civil que completaron la misma tarea, hecho que fue denunciado judicialmente por el propio Cariglino. Pero el hecho más grave -que afecta la libertad de expresión- fue el atentado ocurrido el sábado pasado a la torre de transmisión de las FM Mega y Pop, propiedad de Daniel Hadad. Éste incorporó a su grilla una gran variedad de programas políticos pluralistas que se diferencian claramente de la propaganda oficialista y esto, entre otros motivos, habría precipitado una escalada oficial para la adquisición hostil de las empresas del grupo. Por otra parte, Hadad en ningún momento se sumó a la campaña oficial contra Clarín. Éstos y otros hechos motivaron el duro comunicado de ADEPA en su informe anual sobre libertad de expresión.
Señales inconfundibles
A este cuadro se le agrega la continuidad de las agresiones del poder al grupo Clarín, por ejemplo, las presiones de Guillermo Moreno sobre Papel Prensa y el estreno inminente de la telenovela de ficción denominada “El pacto”. La misma se refiere a la adquisición de Papel Prensa a la familia Graiver en 1977 por parte de los tres grandes diarios de entonces (Clarín, La Nación y La Razón) y en la que el protagonista principal, interpretando a Héctor Magnetto, iba a ser el joven actor Mike Amingorena, que finalmente no aceptó el convite, bien asesorado por sus amigos actores.
El lunes pasado, el Auditor General Javier Fernández, un prominente abogado de nutrida agenda en la familia judicial, cuando iba en su camioneta con su chofer fue agredido con tres balazos, en lo que calificó como intento de homicidio.
Fernández fue, a mediados de los 90, secretario letrado de Rodolfo Barra, cuando éste era ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en este gobierno su influencia creció gracias a su íntima amistad con Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque de senadores nacionales del Frente para la Victoria. También es mencionado frecuentemente por su influencia en la justicia. Fuentes del Ministerio de Justicia señalan que últimamente hubo algunos choques entre Fernández y Julian Álvarez, el joven Secretario de Justicia, que integra La Cámpora. De ahí que tomen vuelo las versiones sobre un supuesto atentado. Para más datos, ayer en Entre Ríos, sectores que responden al gobernador Sergio Uribarri. O sea, múltiples señales de que desde el poder se podría estar incentivando la violencia política. Esto en momentos en los que empieza a especularse con que el amplio triunfo que obtendría CFK el próximo 23 podría ser utilizado por sectores ultracristinistas para imponer el miedo y convalidar la sanción de una reforma constitucional y un giro chavista.
Al respecto, sería grave -y coincidente con estos hechos- la acusación del senador nacional por el radicalismo Gerardo Morales sobre los antecedentes antidemocráticos del Subjefe del Estado Mayor y Director de Inteligencia del Ejército, General César del Corazón de Jesús Milani. Éste conduce un gigantesco aparato de inteligencia militar al servicio de la ministro Nilda Garré, cuyo resentimiento ideológico es por demás reconocido. El trío se completa con Horacio Verbitsky, mentor de Garré. Hay quienes asocian algunos de los episodios de nueva ola de violencia política con la cuestionada figura de Milani.

Binner le hizo un favor a CFK: instaló la reforma constitucional en plena campaña

Binner le hizo un favor a CFK: instaló la reforma constitucional en plena campaña
El proyecto de reforma constitucional que alienta el cristinismo enfrenta un panorama muy particular. El gobierno estará en diciembre lejos de contar con los dos tercios de los votos de las dos cámaras, que son necesarios para la sanción de una ley que establezca la necesidad de la reforma. Por lo tanto, sería razonable postergar el tratamiento legislativo del proyecto hasta el 2013. Pero los argumentos en sentido contrario son de peso. Ya nadie duda de que CFK contará en los próximos meses con niveles de adhesión que probablemente jamás vuelvan a repetirse. También es muy probable que la desarticulación opositora que se dará en los próximos meses no se prolongue en el futuro. Un tercer factor que alimenta la ansiedad del oficialismo es que la crisis global, la presión sobre el dólar y los problemas de la economía brasileña están conduciendo a una etapa económica mucho más complicada que la actual.
O sea que el calendario ahora le estaría jugando en contra a la Casa Rosada. En otras palabras, que la tentación de avanzar rápidamente hacia una reforma para crear un régimen parlamentario, con reelección indefinida del presidente, es cada vez más fuerte. Al confirmar que está a favor de un sistema parlamentario, Hermes Binner le acaba de hacer a la presidente un enorme favor, instalando el tema desde la vereda opositora. La inmediata crítica de Elisa Carrió hizo que Binner aclarara de inmediato que de ningún modo apoya la reelección indefinida. En realidad -y siguiendo la táctica de empezar por lo que reúne consenso- al gobierno lo que interesa ahora es la creación de un clima político favorable a la instalación del parlamentarismo, dejando la reelección aparte para introducirla cuando se den las condiciones.
¿Consulta?
Con este panorama, en el laboratorio de Olivos se estarían esbozando nuevas alquimias destinadas a presionar al Congreso ni bien se inicie el período de sesiones ordinarias del 2012. Una idea que gana terreno sería la convocatoria a una consulta popular -no vinculante- sobre la reforma constitucional. La misma estaría simplificada en la opción a favor o en contra de una reforma para establecer el parlamentarismo, sin entrar en la cuestión de la reelección. Después del previsible castigo que recibiría el 23-o, la oposición no estaría en condiciones de hacer campaña pidiendo el voto contra la reforma. Con un resultado abrumador a su favor, el gobierno contaría entonces con un instrumento importante para presionar a los bloques de la Cámara de Diputados y arrimar así a los dos tercios en esta cámara, que le permitirían ir por la media sanción. El Senado, más difícil, quedaría para una segunda instancia.

¿Al son del tambor?

¿Al son del tambor?

“¿Qué les falta para ser libres? ¿Qué? El placer mismo de serlo. No me pidáis que analice éste placer sublime: es necesario experimentarlo. Penetra por sí mismo en los grandes corazones que Dios ha preparado para recibirlo; los inflama. Hay que renunciar a hacerlo comprender a las almas mediocres que jamás lo han sentido” Alexis de Tocqueville.
El gobierno decide cupos de importación y exportación, dibuja el índice oficial de precios, no honra las deudas, incumple las reglas de la comunidad internacional, evita la libre información, y decide entre muchas otras cosas que la ley no es igual para todos.
Podemos vaticinar que después del triunfo kirchnerista -lo dan por descontado hasta los opositores- los argentinos marcharemos al son del tambor de la actual presidente de la República. No olvidemos que puede obtener la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Si para que esto pase se necesita de los votos de más de la mitad de los argentinos, podemos decir sin equivocarnos que éstos quieren que el gobierno decida sobre sus vidas.
¿Qué pasará con los que ambicionamos hacer nuestro propio camino, con quienes creen que el hombre inventa su destino al andar, propone sus metas y el modo de alcanzarlas? ¿Con los que entendemos que el sentido de la libertad se compone de autonomía y riesgo?
¿Volveremos a dar pase libre al tan temido Leviatán que esclavizó a la sociedad soviética a partir de 1917? ¿Tendrá el gobierno, si se reforma la Constitución, y con el poder de veto y los decretos de necesidad y urgencia, facultades ilimitadas?
¿La propiedad privada estará sujeta a su capricho? ¿Del 23 de octubre en adelante las elecciones serán digitadas y el sucesor de Cristina elegido autoritariamente desde la Casa Rosada?
¿Se regulará aún más el comercio exterior?
¿Se enseñará en las escuelas y universidades sólo la ideología nacional-socialista-kirchnerista, denostando a la que nos hizo progresar desde 1853 a 1930?
¿Las acciones de funcionarios estatales estarán por encima de las leyes que rigen a los ciudadanos?
¿Continuará la malversación creciente de los fondos públicos sin que haya control legal alguno fuera de las decisiones amañadas del gobierno?
¿Los sindicatos unidos al poder por intereses espurios se transformarán en agencias políticas favorables al gobierno?
¿Se extenderá el sometiendo a jueces obligándolos a actuar parcialmente?
En 1983 la mayoría en nuestro país aspiraba a vivir en una democracia participativa, donde reinara la paz y la libertad.
Casi todos pretendíamos recorrer el camino hacia el fortalecimiento del sistema de partidos, y poder expresar nuestras ideas sin estar sujetos a coerciones.
En Octubre parece que se va a votar lo contrario. Ya no hay dudas del convencimiento de Cristina Kirchner en que va por el camino correcto. Los votos de las primarias la han convencido en las bondades de tener todos los resortes del poder en sus manos.
Quienes voten a Cristina Fernández, no podrán decir que no esperaban la transformación de nuestro sistema político, económico y el ordenamiento jurídico institucional que emana de la Constitución: la sumisión de más de la mitad de los argentinos lo permite.
El modelo populista se llevará puesto el régimen de propiedad privada y libre empresa, la división de poderes en la práctica será una farsa. No se respetarán los fallos del poder Judicial si son contrarios a las necesidades del gobierno.
Se combatirá a quien discrepe con el gobierno y se monopolizará el comercio a través del control de las divisas y los permisos de importación y exportación.
El Gobierno continuará promoviendo en los jóvenes argentinos sentimientos contrarios a EEUU y a los países capitalistas favoreciendo ideas nacionalistas como lo hace el presidente Chávez en Venezuela.
¿Tendrá éxito? A corto plazo. Esta política termina en vaciar las arcas del Estado. Y en Argentina son muchos los que reaccionan cuando se les toca el bolsillo, no la Libertad.
Si castigan la producción y la productividad, como hasta ahora, si ahuyentan a los capitales, los problemas económicos vendrán por añadidura.
Con la crisis vendrán otros gobernantes y el cambio: no habrá más remedio que regresar a una política exterior que se base en el diálogo constructivo con todos los países del mundo, a permitir y dar garantías al capital nacional y privado que pretenda invertir en nuestro país, y a la defensa de las normas republicanas y democráticas en las que se basan las sociedades democráticas del mundo.
La oposición tiene un deber: no tener miedo a decir la verdad. Mostrar que vamos por un camino equivocado, revelar los errores del gobierno y formarse para cuando llegue el momento de elegir el rumbo no equivocarse tanto.
La receta es simple: permitirle a la gente moverse hacia el futuro con libertad, reglas claras, y confianza en un Estado que no vaya en contra de lo que manda la Constitución. Derogar las leyes que obstruyen la división de poderes y la independencia de la Justicia.
Los argentinos no podemos huir de la vida, de la inseguridad y de la incertidumbre con que está irremediablemente tejida. Darle las riendas de nuestra vida a un gobernante es morir en vida. Debemos pensar, tener convicciones basadas en la realidad y no abandonarlas por un plato de lentejas. Cada uno debe forjar su destino dentro de un marco de autonomía, responsabilidad y respeto a las leyes que lo hacen posible. El tiempo humano es escaso merece ser vivido en libertad.
Cristina está reviviendo un pasado que comenzó en 1943. Repasemos la Historia para no repetir errores que nos llevaron a dejar en el camino valores, que una vez perdidos, cuesta recuperar.